Escuadron Verde (4/6): golpe a traición - Las Bolas de Pablo

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9 oct 2013

Escuadron Verde (4/6): golpe a traición

Después de ser golpeados en sus propias habitaciones Gerónimo y Samuel se hicieron mas amigos, ninguno de sus demás compañeros de dormitorio los ayudo, cada uno se fue arrastrando a su cama y oyendo luego en la oscuridad los murmullos de los demás hombres en la habitación.


Aunque 2 semanas después según una orden superior Samuel tuvo que abandonar la habitación y fue integrado a otro grupo de militares y las únicas veces que se veía con Gerónimo era cuando limpiaban el patio central o alguna otra sala, allí planeaban alguna táctica contra el déspota de Emilio.


“todavía no creo que acá golpeen a los subordinados, y los altos rangos no hagan nada” decía Samuel mientras barría unas hojas secas de un árbol.


“por ese desgraciado no me rendiré” negó Gerónimo colocando dichas hojas en una bolsa de basura.


“hace 4 días me hizo limpiarle la americana. Y después me ordeno que le entregara un informe de 40 hojas de papel a grafito sobre la historia militar de Asia”


“creo que por defenderme aquella noche te hiciste su enemigo, porque él a mi, no me ha molestado en estos dias”


El rostro de Samuel se tornó lo que había conseguido esa noche fue una nueva enemistad y un interminable dolor de bolas que le duro 4 días.



Las causas por las que Emilio había dejado de molestar a Gerónimo era por un llamado de atención que había recibido de un general del cuartel y además tío suyo.


“te dije que dejaras en paz a ese muchacho” le regaño.


“no puedo, lo odio, las tiene que pagar todas”


“no”


“si”


“él no tiene la culpa”


“si las tiene. Debe sufrir, es un pobre diablo. No merece estar aqui”


“¡tú estas loco!”


“tío ¿a caso no entiendes?”


“Por supuesto que entiendo”


“¡no lo entiendes! Si lo entendieras me ayudaras”


“los demás miembros del escuadrón se están dando cuenta que se la tienes jurada. No puedo permitir que sigan hablando de ti”



“ese miserable va a lamentar haber nacido”


“hay otros métodos”


“este es el mejor”


“vuelvo a enterarme que abusas de tu autoridad y te destituyo” habló el General Valdivieso amenazando con el dedo.


Su sobrino arrugó el ceño, su tío lo evaluó con la mirada y dio media vuelta dejándolo solo en el pasillo.


“algo se me ocurrirá” alegó el sobrino en voz alta.


“¡te destituyo!” le recordaron.


Emilio caminó fuera del pasillo, mirando al campo donde varios soldados ejercían la limpieza vespertina. Él era un hombre responsable, había nacido con la semilla para servir a la nación por su fuerza y destreza, su padre era militar, su tío también, su abuelo lo fue. Parecía un código que venia incrustado en su gen, así como también venia incrustado ese diabólico gen de humillar al mas débil y abusar de su autoridad, creerse un ser superior, gen transmitido de su padre hacia él.

Todavía mirando el campo con los brazos crispados de la furia, Emilio no se arrepentía de infundir dolor a sus inferiores causando daño a la zona más débil de cualquier hombre, sus testículos. Era un placer diabólico que sentía cuando los veía en el suelo agarrándose las bolas. Los testículos, una zona tan importante y frágil dejaba a cualquier hombre en el suelo, lleno de lagrimas y fulminado. Gustándole las mujeres, le gustaba sentirse poderoso golpeando a cualquier hombre en sus bolas, y Gerónimo era especial, tenía todos los ingredientes para verlo agonizar y dejarlo lentamente sin huevos, era altanero, arrogante y pretencioso.


“García por favor” rompió el silencio dirigiéndose a uno de sus inferiores “busque al señor Buzzoni, pero no le diga quien lo llama, únicamente que se dirija al pabellón 13”


“entendido señor” dijo García haciendo un gesto de saludo y bajando las escaleras para dar la orden a Samuel.



 Después de la ducha, Gerónimo caminaba por el baño con la toalla atada a la cintura, mostrando su pecho duro y lampiño, como todo joven, le gustaba conquistar mujeres, no sabia a ciencia cierta con cuantas se había acostado.



 "Hey, Samuel” saludó Gerónimo cuando vio que su amigo entraba al baño con sus demás compañeros de grupo militar.


Se quitó la toalla y comenzó a vestirse como los demás hombres que debían abandonar el baño para el otro grupo cuando sintió que una mano subía por sus piernas y se apoderó de sus testículos.


El cuerpo de Gerónimo se tensó pero terminó gimiendo cuando la mano de cerró en sus bolas explotando un agudo dolor que salia de sus testículos, otra mano paso por su garganta ahorcándolo mientras le seguían apretando los huevos, apretando los dientes y gruñendo como un valiente Gerónimo giró la cabeza, el mismo Samuel era quien lo tenia agarrado de las pelotas y de su cuello.


“¡ARGGGGG!” gritó Gerónimo


Termino desplomándose en el suelo al ser soltado, agarrando sus testículos palpitantes y aminorándose en posición fetal.


Una sarcástica risa se oyó en el baño, Emilio estaba parado en la puerta presenciando todo, Samuel clavando la mirada en el suelo, se colocó a su lado.


“con esta terrible acción, el señor Buzzoni, está castigado, acompáñeme” dijo Emilio casi irónico.


Los 2 hombres salieron del baño, y lo ultimo que vio Gerónimo tirado en el suelo, fue que Emilio le daba unos golpes de felicitación a Samuel en el hombro mientras se alejaban, Gerónimo cerró los ojos sintiendo como el dolor pasaba a su estomago.

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