Pero, te amo (5/7): con el divorcio - Las Bolas de Pablo

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19 oct 2014

Pero, te amo (5/7): con el divorcio

CONTIENE:


-BALLBUSTING HOMBRE/HOMBRE


Carlos presentĆ³ ante el juez las pruebas que su cliente alegaba para el divorcio, en tanto el abogado de Danilo mostrĆ³ que la todavĆ­a esposa de su representado mantenĆ­a una relaciĆ³n extramatrimonial con su abogado.
—Es incuestionable nuestra relaciĆ³n, ya que surgiĆ³ luego de la separaciĆ³n —se defendiĆ³ el leguleyo.
La prĆ³xima cita se aplazĆ³ para tres semanas que serĆ­a la fecha del inminente divorcio.
Carlos saliĆ³ de los tribunales cogiĆ³ calle arriba hacia el parqueo de vehĆ­culos.
—¡hey, tĆŗ! —lo llamaron.
Pero Ć©l siguiĆ³ caminando sin prestar atenciĆ³n en la calle, donde transitaban centenares de personas.
—¡Carlos! —oyendo su nombre se detuvo, dio media vuelta y se encontrĆ³ con Danilo al que tenĆ­a semanas sin ver, desde los enfrentamientos.
—¿QuĆ© quieres?
—Si crees que le voy a firmar el divorcio a Ana estĆ”s equivocado. Ella estĆ” furiosa por mi actitud, pero volverĆ” a mi lado.
—si no asistes a la firma harĆ© que se lo concedan, porque tĆŗ al no asistir incurrirĆ­as en acto de rebeldĆ­a.
—sobornarĆ© al juez.
—¿sobornarĆ”s a todos los jueces de la ciudad? Porque no descansarĆ© hasta casarme con Ana y...... —a modo de descaro, se rascĆ³ la zona genital—, tendremos muchos hijos... ¡muchos!
—Tienes razĆ³n —aceptĆ³ Danilo— quizĆ”s no pueda sobornar a todos los jueces, pero harĆ© todo lo posible. Si me divorcio de Ana y tĆŗ te casas con ella no dudes que serĆ© una piedra en el zapato... en cuanto a los hijos, creo que te saldrĆ”n amorfos —Carlos arrugĆ³ el ceƱo, pero intentĆ³ adoptar una actitud burlista—, sino simplemente no tendrĆ”s hijos —empujĆ³ una fuerte patada en la entrepierna del abogado con tanta fuerza que lo levantĆ³ del suelo y al tocar tierra firme con cara de dolor por las bolas pateadas, se agarrĆ³ los cojones cayendo al suelo, revolcĆ”ndose en su miserable y desgarrante dolor.


Al ver a su acciĆ³n, Danilo se lanzĆ³ al ataque, el pĆŗblico observaba y miles de golpes se estrellaron por el cuerpo de Carlos, hasta que una fuerza superior cogiĆ³ a Danilo y lo empujo contra el suelo, en medio de su dolor inguinal, Carlos reconociĆ³ a su hermano JoaquĆ­n.
Danilo con la cara doblada por la amargura se acercĆ³ a ellos, Carlos estaba convaleciente moviĆ©ndose de lado a lado en el suelo con las manos en los huevos. JoaquĆ­n reclamĆ³:
—¿Que te pasa hombre como te atreves a pegar asĆ­?
Danilo intentĆ³ atacar al hombre del mismo modo a golpe bajo, pero JoaquĆ­n estando alerta asentĆ³ un puƱetazo en la mandĆ­bula, el pelirrojo retrocediĆ³. JoaquĆ­n escuchĆ³ a su hermano gemir en el piso. Entonces corriĆ³ hasta Danilo y le aplastĆ³ el escroto con una patada.
Danilo chillĆ³ sintiendo como el dolor se disparaba desde sus frĆ”giles testĆ­culos a todo el cuerpo. El empeine se clavĆ³ en su entrepierna como si deseara acabar con sus gĆ³nadas productoras de semen.

—A ver si asĆ­ respetas los huevos de los machos —se burlĆ³ JoaquĆ­n.

Danilo una vez mĆ”s quedĆ³ inmĆ³vil en el pavimento aguardĆ”ndose las bolas, mientras Joaquin se acercaba a su hermano que seguĆ­a retorciĆ©ndose en el suelo. Lo ayudĆ³ a levantar y se marcharon a paso lento.



1 comentario:

  1. Asi hay que aplastarles el coƱo alas viejas contra el pavimento y decirles que enseƱen a respetar los huevos solo alas que pegan por gusto

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