Marcos se sigue sintiendo joven - Las Bolas de Pablo

Lo mƔs nuevo

21 ago 2017

Marcos se sigue sintiendo joven

CONTIENE:
-HISTORIA SIN BALLBUSTING
-SEXO HETEROSEXUAL

   Marcos ChacĆ³n despertĆ³ aquel 21 de agosto con buen optimismo a pesar del significado de la fecha, dĆ­a en el que se volvĆ­a un aƱo mĆ”s viejo. Se estirĆ³ sobre la cama y acariciĆ³ el rubio cabello de su esposa que dormĆ­a profundamente. El seƱor que ese dĆ­a cumplĆ­a 56 aƱos d edad saliĆ³ de la cama con una potente erecciĆ³n matinal a pesar de su gran edad y con cinco nietos encima su energĆ­a, vitalidad y potencia sexual era como la de cualquier jovencito de 18 aƱos.

   IngresĆ³ al baƱo donde comenzĆ³ a prepararse para su dĆ­a el reloj marcaba las 4:47 A.M. AllĆ­ orinĆ³ culminando por fin con la erecciĆ³n de su alargada salchicha que tenĆ­a como pene y entrĆ³ a la ducha con el baile de sus grandes, pesadas y colgantes gĆ³nadas llenas de un exquisito semen con el que todavĆ­a podĆ­a fecundar a cualquier mujer.

   Tras el baƱo frĆ­o saliĆ³ de la habitaciĆ³n donde todavĆ­a vio a su esposa dormir doblĆ³ la boca con un poco de resignaciĆ³n hubiera deseado que despertara para llenarla de besos y caricias mientras le hacĆ­a el amor como un loco.

   SecĆ³ su fuerte cuerpo con la toalla sus bĆ­ceps estaban dotados de buena fuerza y su pecho era tan grande que provocaba poner la cabeza en ellos.

   El cincuentĆ³n se vistiĆ³ con ropa deportiva para salir a trotar como acostumbraba hacerlo lunes a sĆ”bado. Antes de abandonar su casa hizo ejercicios de calentamiento para su mejor movilidad.

   Y fue a dar vueltas a lo largo de la urbanizaciĆ³n el padre de Pablo ChacĆ³n.

   A su regreso a casa con la camiseta mojada en sudor y oliendo a nĆ©ctar masculino Marcos consultĆ³ su reloj de pulsera 7:15AM finalmente consiguiĆ³ a su guapa esposa en la cocina.

   –Amor –la saludĆ³ llegĆ”ndole por detrĆ”s y pegando contra ella su naciente erecciĆ³n.

   –Mi vida, feliz cumpleaƱos –fue la emocionada voz de la seƱora Yenny acariciĆ”ndolo por la barbilla–. Estaba tan dormida que no te sentĆ­ salir.

   –Y yo con tantas ganas que tenĆ­a de verte despierta. ¿Sabes que quiero hacer? El amor como loco.

   –Oh –gimiĆ³ casi en un susurro su esposa dĆ”ndose la vuelta y empezandolo a besar rodeĆ”ndolo con los brazos.

   –Quiero hacertelo aquĆ­ en la cocina. Donde sea.

   –No, todos estĆ”n allĆ­ arriba pueden bajar.

   –No me importa serĆ” rĆ”pido. Hoy me siento tan caliente que un aƱo mĆ”s en mi vida no me harĆ” sentir tan viejo.

   –Eres bendecido.

   Marcos ChacĆ³n conducĆ­a a su esposa sosteniĆ©ndola con sus besos, abrazos y caricias llevĆ”ndola contra la mesa.

   –Los huevos se van a quemar, ChacĆ³n –riĆ³ su esposa dejĆ”ndose llevar por los mimos de su marido.

   –Y los mĆ­os se van a quemar si no estoy contigo –bromeĆ³ su esposo–. Hoy no me importa el desayuno, querida.

   –A ti te sobran –afirmĆ³ su esposa con su apetito sexual aumentando tras sentir la erecciĆ³n del hombre sobre ella.

   Marcos ChacĆ³n la besaba en el cuello con los ojos cerrados hasta que escuchĆ³ un portazo desde la parte de arriba seguido de un rĆ”pido correr dirigiĆ©ndose a las escaleras. De esa manera los deseosos amantes se separaron, una acomodĆ”ndose la camisa y dirigiĆ©ndose a atender el desayuno mientras que el otro debĆ­a sentarse en la silla para ocultar la grosera carpa de circo que se le hacĆ­a en el pantalĆ³n.


   Jenny ChacĆ³n la hija menor del matrimonio llegĆ³ a la cocina regalĆ”ndole a su papĆ” un cariƱoso beso y un notable abrazo. ObsequiĆ³ a Ć©l una envuelta caja que en su interior tenĆ­a un perfume.

–Y hoy no te preocupes, querido papi –decĆ­a Jenny–, que hoy al trabajo conduzco yo.

   –No –negĆ³ Marcos ChacĆ³n–. Hoy me irĆ© tarde –determinĆ³ consciente de que en solitario con su esposa podrĆ­an divertirse como nunca–. Puedes adelantarte, mi amor, primero quiero revisar un croquis que traje hace unos dĆ­as de la empresa y ya debo entregarlos.

   –PapĆ”... Hoy querĆ­a regalonearte, deseo tratarte como se debe y que vieras mi desempeƱo al volante.

   –Linda, confĆ­o mucho en ti y ya eres un az conduciendo. Puedes llevarte la camioneta si lo quieres yo irĆ© en taxi.

   –Pero puedo esperarte no tengo apuro.

   Marcos ChacĆ³n lanzĆ³ un quejido mental que tuvo que reprimir.

   –No, linda, puedes irte –alegĆ³ con una risita.

   –MamĆ”, ¿quieres que te lleve a la universidad?

   –No, nena, me quedarĆ© corrigiendo unas evaluaciones. Hoy no irĆ© me quedarĆ© acomodĆ”ndo la casa para la fiesta de cumpleaƱos de ChacĆ³n esta noche. AdemĆ”s Israel estĆ” de viaje y llega en la tarde con sus hijos.

   Jenny, la hija obedeciĆ³ maquinalmente con la cabeza mientras su mente formulaba la idea de que tanto su padre como su madre posiblemente la estaban rechazando porque querĆ­an quedarse en intimidad. ¿SerĆ­a cierto? DespuĆ©s de todo no iban a estar tan solos como pretendian puesto que su primo Lucas estaba en la casa aunque......... la habitaciĆ³n del muchacho estaba lo suficientemente alejada de cualquier ruido.

   –Bueno, padre, terminarĆ© de comer y me irĆ©. ¿EstĆ”s seguro que no quieres que te espere? Tengo tiempo de sobra.

   –No, mi amor, puedes irte.

   Tras el desayuno Marcos tuvo que subir a su habitaciĆ³n resoplando molestia ya que su hija inocentemente se habĆ­a entretenido jugueteando con el celular, su esposa sintonizĆ³ la radio para escuchar el programa matutino de su hijo SimĆ³n. Finalmente la menor de los hijos del matrimonio abandonĆ³ la residencia.

   Yenny Bosch, la esposa de Marcos terminĆ³ de preparar la comida y limpiĆ³ lo que habĆ­a desarreglado. SubiĆ³ al piso dejando la radio encendida, pasĆ³ por la habitaciĆ³n de Lucas y agudizĆ³ el oĆ­do, aquel muchacho por lo general se levantaba a media maƱana al recuperar energĆ­as de una exausta tarde y noche practicando fĆŗtbol. Cuando la rubia esposa de Marcos ChacĆ³n ingreso a la pieza no consiguiĆ³ a su marido en ella.

   –¿Y quĆ© pasĆ³, ChacĆ³n? ¿Te cansaste de esperarme? –preguntĆ³ sentĆ”ndose a una orilla de la cama–. ¿O la edad ya te golpeĆ³ y te dio sueƱo?

   –Eso jamĆ”s, mi vida –negĆ³ Marcos saliendo del baƱo tenĆ­a su cuerpo semidesnudo con los mĆŗsculos que lo adornaban al aire a excepciĆ³n de la toalla que cubrĆ­a su erecta verga delgada y larga y el par de huevos que le colgaban en el saco escrotal–. AquĆ­ estoy mĆ”s deseoso que nunca para hacerte mĆ­a una vez mĆ”s.

   Yenny soltĆ³ una risita, su mirada se situĆ³ en el paquete de su marido a escasos centĆ­metros de su rostro. AhĆ­ estaba, bajo la tela el contorno de la jugosa polla que por mĆ”s de 30 aƱos habĆ­a degustado como una glotona. No pudo evitar morderse el labio inferior y notar que se le subĆ­a la excitaciĆ³n y que sus pezones estaban endurecidos. Preguntandose si con la nueva edad de su esposo seguirĆ­a embrujada por el elixir de su semen.

   –Mi amor, ¿por quĆ© no vienes a probar por aquĆ­ con tu boca? –invitĆ³ Marcos con una pĆ­cara sonrisa llevando sus manos a la cadera.

   –¿AsĆ­? ¿Tan sudado que te encontrĆ© esta maƱana?

   –¿Y cuando mi sudor te ha dado asco?

   –DĆ©jame que lo piense –clavĆ³ una mirada juguetona al techo.

   Enseguida su marido riĆ³ dejĆ”ndose llevar por el apetito sexual.

   –¿Entonces, mi vida? ¿Desde cuando mi olor despues de correr te asquea?

   –Eso jamĆ”s pasarĆ”, ChacĆ³n, me enciende mĆ”s. Al fin estamos casi solos.

   –Lucas no serĆ” problema.

   Yenny riĆ³ mirando el paquete que estaba al alcance de sus manos. Sin titubear, estirĆ³ los brazos y alcanzĆ³ la toalla que quitĆ³ su ropa interior. Frente a sus ojos verdes quedĆ³ desnuda la hermosa verga que ya tenĆ­a una dureza impresionante. Sin mas, la tomĆ³ entre sus manos. FijĆ³ la mirada y disfrutĆ³ su belleza. Excepcionalmente larga con la cabeza en forma de hongo forrada de venas grandes.

   A Yenny De ChacĆ³n se le humedeciĆ³ la entrepierna.

   Sin demora, tomĆ³ con una mano ese pedazo de carne que hervĆ­a de deseos de ser acariciado. Lo masturbĆ³ por unos segundos y en seguida acercĆ³ la cara hasta que los labios lograron contacto con la piel de su glande. CerrĆ³ los ojos y besĆ³ el hermoso pene con vehemencia. Desde la cabeza hasta la base. Al llegar a los inmensos testĆ­culos, sacĆ³ la lengua y se dedicĆ³ a lamerlos con suavidad. Su excitaciĆ³n aumentaba al paso de cada segundo.

   Marco colocĆ³ los cabellos de su esposa detrĆ”s de su nuca mientras de su boca salĆ­an pequeƱos gemidos. La lengua puso direcciĆ³n al glande, con una piel suave y tersa pero caliente. FrotĆ³ la lengua repetidamente alrededor del ojillo.

   A Marcos ChacĆ³n le seguĆ­an besando y lamiendo todo lo largo de su verga.

   Yenny de ChacĆ³n tenĆ­a el glande en su boca y lo introdujo mĆ”s degustando aquel largo y suculento miembro. Mientras la sacaba y metĆ­a de la boca con los movimientos de su cabeza, lengĆ¼eteaba la tibia piel. AbriĆ³ la boca completamente y la enterrĆ³ hasta su garganta. Al sacarla, la ensalivaba y con delicadeza la succionaba con los labios puestos en forma de "O". El arquitecto se retorcĆ­a de placer emitiendo una respiraciĆ³n agitada. Su esposa podĆ­a sentir todo su cuerpo estremecerse. Sentirlo arder la excitaba mĆ”s.

   Con precisiĆ³n, abrĆ­a la boca y de golpe dejaba caer la cabeza hasta tener su espada enterrada en la boca de su esĆ³fago. La sacaba lentamente, y volvĆ­a a dejarse caer logrando profundas penetraciones. Conforme lo iba sacando, seguĆ­a saboreando con la lengua su sabor agridulce y acariciando con sus carnoso labios lubricados y sensibles.

   Paciente la mujer esperaba el momento de su clĆ­max, de su erupciĆ³n de volcĆ”n ardiente en leche cremosa y nutritiva. Alternaba entre masajear sus grandes y colgantes huevos con las manos y mamar su macana, con lamer sus testĆ­culos y pajearlo a diferentes ritmos.

   Las manos de su marido acariciaban su cabeza, trasladĆ³ una mano a su espalda para rĆ”pidamente llegar a los senos que danzaban al ritmo de las embestidas sobre su falo. Al sentir como apretaba con fuerza uno de los pechos, ella se estremeciĆ³ y no pudo evitar gritar de placer.

   –Shhhh, no quiero que nos escuche el muchacho –rogĆ³ Marcos con la desesperaciĆ³n nada normal.

   Ć‰l volviĆ³ a encargarse de su rubia cabellera manteniendo la mano en su nuca. La otra mano propinaba caricias deliciosas a los pezones.

   Yenny de ChacĆ³n comenzĆ³ a mover su boca con rapidez comiĆ©ndose toda su polla en movimientos frenĆ©tico, Marco jadeaba y seguĆ­a embistiĆ©ndole con su verga la boca. Yenny apresĆ³ su polla y la succionĆ³. La chupĆ³ y llenĆ³ de lengĆ¼etazos. La mantuvo en su cabidad bucal disfrutando cada embestida que el follador le daba. Sus jadeos aumentaban. El falo se endureciĆ³ mĆ”s hinchando sus venas, parecian que iban a reventar. Sus jadeos dejaron de escucharse y las descargas de semen que inundaron la boca de la seƱora de ChacĆ³n fueron enormes. No se dio abasto para tragar tanto por mĆ”s que lo deseara. Por las comisuras de sus labios escurrĆ­a aquel espeso lĆ­quido caliente.

   Al sentir los primeros chorros de leche ella apretĆ³ los ojos y experimentĆ³ un orgasmo infinitamente intenso.

   Finalmente Yenny se comiĆ³ el resto de esa rica leche y terminĆ³ de limpiarlo con la lengua. ProcediĆ³ a ponerse de pie.

   –Feliz cumpleaƱos, mi amor.

   –Fuiu.

   –¿Quieres tomar una ducha?

   –Me fascinaria.

   –Ve y prepĆ”rate mientras yo me cercioro que Lucas no ha salido de su cuarto.

   –¡Oh, por favor, Yenny, no! AquĆ­ estamos bien!

   –Vamos, ve.

   Su esposo se quejĆ³ y desnudo caminĆ³ a la puerta del baƱo mientras su esposa salĆ­a de la habitaciĆ³n. Marcos ChacĆ³n abriĆ³ la llave de la ducha mientras el agua tibia comenzĆ³ a resbalar por su cuerpo mojandole el amplio pecho y recorriendo sus grandes genitales.

   Yenny no tardĆ³ en llegar y desnuda se introdujo en la ducha donde empezĆ³ a besarlo en el cuello una de sus zonas que lo ponĆ­an a millĆ³n de excite.

   Ć‰l la colocĆ³ contra la pared de la ducha y la penetrĆ³ suavemente.

   Yenny sintiĆ³ como su estrechez se resistĆ­a hasta que con un movimiento Marcos logrĆ³ introducirla. Ella cerrĆ³ los ojos y lo abrazĆ³ por la espalda, besĆ³ su cuello, apretĆ”ndolo contra el cuerpo mientras el agua los baƱaba.

   Marcos se quedĆ³ quieto, se elevĆ³ un poco y despuĆ©s, lenta pero firme le introdujo todo su tamaƱo disparando con su pene sensaciones increĆ­bles. EmpezĆ³ a moverse entre sus piernas abiertas, empujando, subiendo y bajando, entrando y saliendo. Yenny temblaba entera, llena de Ć©l.

   SujetĆ³ sus caderas con ambas manos y comenzĆ³ a menearse, hacia delante y atrĆ”s, arrancĆ”ndole gemidos de placer constantes. Yenny tenĆ­a el rostro contra la pared, empujada por sus Ć­mpetus. El miembro entraba y salĆ­a entre sus jadeos ruegos.

   Marcos la llenaba toda, se deshacĆ­a de placer. Sus manos se aferraban de la cintura dejĆ”ndola indefensa.

   Le hizo tener el mejor orgasmo de su vida.

   La vagina lo apretaba, Ć©l se movĆ­a, empujando su pene bien adentro, saliendo, empujando de nuevo.

   Yenny gruƱƭa con cada empellĆ³n, gimiendo.

   Uno, dos, tres espasmos mas en su vagina y tuvo un orgĆ”smo sin poder reprimir un gruƱido.

   Marcos ChacĆ³n apretĆ³ los dientes y como si no lo hubiera hecho minutos antes, descargĆ³ su liquido viscoso dentro de ella. Yenny lo sintiĆ³ a chorros saliendo de su miembro, llenando su abertura con el semen.

   Se apretĆ³ contra Ć©l.

   Marcos se detuvo resoplando. El agua escurrĆ­a por sus hombros, cabeza, pechos y rodillas.

   Cuando salieron del baƱo en medio de risas y caricias se quedaron atĆ³nitos, la puerta de la habitaciĆ³n era tocada.

   –TĆ­o, ¿estĆ”s ahĆ­? ¡Feliz cumpleaƱos! Eh, tĆ­o.

   Marcos y la seƱora Yenny se miraron a los ojos y reprimieron una risa, Marcos se llevĆ³ un dedo a los labios en seƱal de silencio.

   Lucas se alejĆ³ de la puerta cerrada y los seƱores ChacĆ³n se acostaron en la cama, Ć©l sobre ella para continuar con la faena.

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