Solid Show 2 (4/7): El deseo de Jorge - Las Bolas de Pablo

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31 ago 2017

Solid Show 2 (4/7): El deseo de Jorge

CONTIENE:
-SEXO HOMOSEXUAL
-BALLBUSTING HOMBRE/HOMBRE

El show de bailarines estaba desarrollandose en el prostibulo, se movian a ritmo de la canciĆ³n y mostrando sus cuerpos fuertes, baƱados en sudor y su ajustada y tambiĆ©n mojada ropa interior. 

   El nĆŗmero culminaba en pocos segundos y el atractivo Alan se adelantaba entre sus compaƱeros que le cedieron el paso, el guapo heterosexual cerrĆ³ los ojos y moviĆ³ la cadera mientras su pene se bamboleaba en su ropa y su trasero lucĆ­a apretado y firme. Su enorme polla serpenteaba entre sus piernas. Su mano se paseĆ³ del fuerte pecho y bajĆ³ a su entrepierna haciendo un movimiento sugestivo entre los aplausos de los clientes del bar. Los dedos acariciaban el contorno de la polla. Alan se pasĆ³ una mano por el cabello mientras cerraba los ojos y la canciĆ³n finalmente morĆ­a.

   Con variados aplausos el nĆŗmero terminĆ³ y el Solid Show de los bailarines culminĆ³ tambien y se abrĆ­a el sistema de alquiler para irse con ellos a una habitaciĆ³n para cumplir con la fantasĆ­a de ballbusting o para tener sexo con ellos.

   Felipe como de costumbre se sentĆ³ en la barra y rehusĆ³ las invitaciones de los mĆŗltiples clientes, hombres o mujeres, que le ofrecĆ­an diferentes propuestas econĆ³micas por estar muchos minutos con Ć©l en una habitaciĆ³n, Felipe tenĆ­a un exclusivo cliente y era el administrador del bar donde se reunĆ­an en secreto y le hacĆ­a prĆ”cticas impensables. En pocos segundos Felipe recibiĆ³ la orden y atravesĆ³ el salĆ³n rumbo a la habitaciĆ³n donde Kevin Navarro lo estaba esperando lejos de la mirada de todos, o sĆ³lo eso creĆ­an ellos.

   Jorge sonreĆ­a a un hombre moreno, no era atractivo sino muy feo de cabellos cortos y obeso. El homosexual Jorge lo hubiera rechazado no le atraĆ­a para pasar un buen rato en el trabajo pero por el porte de su ropa se aseguraba que tenĆ­a dinero de sobra. Su compaƱero RubĆ©n prĆ”cticamente lo salvĆ³ de la ocasiĆ³n.

   RubĆ©n era un guapo moreno con el cuerpo muy musculoso, con el pelo oscuro, una barba que cubrĆ­a su sonrisa perfecta, sus brillantes ojos se posaron sobre la ovalada cara de Jorge que se esforzĆ³ en no mirar la enorme protuberancia que sobresalĆ­a en su ropa interior blanca.
Ruben

   —SĆ­ —afirmĆ³ RubĆ©n mirando su entrepierna—. SĆ© que quieres mirar mi entrepierna, adelante clava tu mirada en Ć©l. En este momento lamentarĆ”s no poder dar un golpe en Ć©l como lo has hecho antes.

   —Espera que termines y te dejarĆ© los huevos como purĆ©.

   RubĆ©n riĆ³ y sintiĆ³ que su pene se endurecĆ­a.

   —ApropĆ³sito vengo a entregarte esto —alegĆ³ RubĆ©n entregandole un celular que por su modelo Jorge supuso quien era su dueƱo.

   —¿Me lo regalas o quĆ©?

   —No. Se trata de un prĆ©stamo. Dijo que revisaras la aplicaciĆ³n de notas.

   Jorge hizo sonar la garganta y cogiĆ³ el mĆ³vil. LeyĆ³ la nota que le habĆ­an dejado escrita y sonriĆ³.
Jorge

   —Es una invitaciĆ³n —determinĆ³.

   RubĆ©n tambiĆ©n riĆ³:

   —Que la pases muy bien con Ć©l. SerĆ” un secreto, como el de la vez anterior.


   —AsĆ­ serĆ” —Jorge le guiĆ±Ć³ un ojo a RubĆ©n y puso camino a las habitaciones que estaban en la parte interior del bar.

   Un hombre obeso y de ropa cara se acercĆ³ a Ruben y lo invitĆ³ a tomar un trago.

   Jorge cruzĆ³ el bar e ingresĆ³ a una amplia habitaciĆ³n de paredes blancas. Estaba ambientada como una oficina.

   —Vaya —muistĆ³ cuando sus ojos se encontraron con los de Carlos, un nalgĆ³n que tambiĆ©n era socio del bar dueƱo de un jugoso y gran par de cojones.
Carlos

   Los ojos de Jorge viajaron de los pectorales de Carlos hasta su entrepierna abultada.

   —¿QuĆ© es esto?

   —Te he alquilado para que ensayemos un rato —alegĆ³ Carlos con una sonrisa pĆ­cara.

   —Esto serĆ” divertido —afirmĆ³ Jorge dando otro adelante.

   Carlos asintiĆ³ afirmativamente, con los ojos clavados en la entrepierna de Jorge.

   Jorge dio otro paso hacia Carlos, con su bulto mĆ”s grande en su ropa interior.

   —¿Esta sesiĆ³n es de verdad? .preguntĆ³ sin creer.

   —SĆ­. Tu dinero estĆ” sobre la mesa. Hoy tendrĆ”s el honor de tener mis bolas en tu poder... pero hay una condiciĆ³n.

   —¿SĆ­? ¿CĆŗal?

   —La tarifa estĆ” completa. Te penetrarĆ©.

   Jorge riĆ³ satisfecho. Carlos continuĆ³.

   —Y cuando salgamos de esa puerta yo serĆ© siendo tu jefe y tĆŗ mi empleado.

   —Como gustes. Al final sabremos que te partĆ­ las huevas.

   Ambos rieron.

   El corazĆ³n de Carlos se acelerĆ³ cuando Jorge pasĆ³ una mano por sus pectorales y continuĆ³ hacia abajo hasta que su mano estaba sobre su entrepierna. Jorge soltĆ³ un suspiro nervioso antes de continuar. Le dio a la entrepierna un ligero apriete, haciendo que el contorno de huevos se ensanchara. Carlos jadeĆ³ al darse cuenta de que Jorge estaba decidido a disfrutar al mĆ”ximo la sesiĆ³n.

   Carlos sintiĆ³ que su pene se volvĆ­a palpitante.

   Jorge aplicĆ³ una suave presiĆ³n al principio que hizo que la polla de Carlos se moviera excitada.

   Jorge observĆ³ con asombro al ver que la polla de Carlos crecĆ­a sĆ³lo por tener sus pelotas agarradas.

   Carlos echĆ³ la cabeza hacia atrĆ”s y gimiĆ³ mientras Jorge aumentaba la presiĆ³n.

   —Oooh. Mmmmm.

   Carlos estaba disfrutando de tener sus pelotas maltratadas y Jorge tambiĆ©n se dio cuenta de ello.

   —MĆ”s duro —le pidiĆ³ Carlos sin aliento a pesar de que Jorge ya estaba aplicando el mĆ”ximo de agarre a los testĆ­culos.

   —¿AsĆ­ que te gusta, eh? —dijo Jorge, soltando las pelotas de Carlos.

   El hombre se sentĆ³ en el suelo agarrĆ”ndose las gĆ³nadas en medio de su dolor. Jorge se arrodillĆ³ a su lado y procediĆ³ a tomar los huevos en cada mano y continuĆ³ su apretĆ³n.

   El dolor en Carlos se filtrĆ³ a todo su fornido cuerpo mientras Jorge seguĆ­a aplastando los frĆ”giles Ć³rganos en sus manos. A pesar de todo los testĆ­culos de Carlos eran increĆ­blemente resistente y ello lo habĆ­a demostrado mĆ”s de una vez.

   —Ooooh.

   Carlos gimiĆ³ y procediĆ³ a sacar su polla de la ropa interior sujetĆ”ndola con ambas manos mientras Jorge seguĆ­a apretando sus huevos.

   Carlos se empezo a masturbĆ”rse mientras sus testĆ­culos seguĆ­an siendo apretados.

   Carlos asintiĆ³ con la cabeza, sin perder un tiempo en las caricias a su verga.

   Jorge apretĆ³ el puƱo, lo alineĆ³ sobre el escroto de Carlos y lo enviĆ³ con fuerza a los testĆ­culos como un pistĆ³n. Carlos parecĆ­a darse cuenta mientras seguĆ­a acariciĆ”ndose.

PAFF, PAFF, PAFF, PAFF, PAFF.

   Jorge chocĆ³ el puƱo una y otra vez en el escroto de Carlos, esperando arracĆ”rle un grito, pero Carlos sĆ³lo gimiĆ³ fuertemente y siguiĆ³ moviendo su polla.

PAFF PAFF PAFF PAFF

   Jorge golpeaba los huevos de Carlos repetidamente hasta que comenzaron a tomar un aspecto ligeramente rojo. TerminĆ³, dejando reposar las pesadas huevas de Carlos. DiĆ³ un suspiro y agarrĆ³ una de las enormes bolas del hombre con ambas manos empezando a apretar.

   Carlos inclinĆ³ la cabeza y su pene disparĆ³ un gota de presemen que resbalĆ³ al mueble.

   Jorge apretĆ³ el puƱo en el testĆ­culo izquierdo Carlos que gruĆ±Ć³ ligeramente.

   Su cojĆ³n fue aplastado violentamente.

   Jorge estaba jadeando y sudoroso con una potente erecciĆ³n en su ropa inteior.

   Carlos continuaba masturbandose como si de su vulnerable testĆ­culo no saliera ninguna onda de dolor.

   Jorge siguiĆ³ con un puƱetazo a las gĆ³nadas de Carlos.

   El excitado macho Carlos gimiĆ³ de placer aumentando el movimiento de su mano sobre su pene.

   DespuĆ©s de diez minutos el ambiente en la habitaciĆ³n se hizo intenso y caliente a mĆ”s ejemplo Carlos estaba empapado en sudor.

   Jorge habĆ­a soltado los cojones del cliente y se dedicaba a acariciar su erecta verga.

   Carlos mirĆ”ndolo abriĆ³ las piernas para exponer sus huevos.

   Jorge soltĆ³ su pene se acomodĆ³ en el mueble y agarrĆ³ los grandes testĆ­culos de Carlos y los apretĆ³ con toda la fuerza que pudo reunir.

   —¡Oooooohhhhh! —gritĆ³ Carlos.

   El pene del administrador del bar se sacudiĆ³ y disparĆ³ un chorrete de semen.

   Jorge se limpiĆ³ el rastro blanco y pegajoso de la cara y mirĆ³ hacia Carlos todavĆ­a estaba duro como una roca, sus grandes testĆ­culos todavĆ­a seguĆ­an fuertes pero vulnerables tambiĆ©n.

   Carlos gimiĆ³.

   Jorge se colocĆ³ de rodillas ante Carlos y apretĆ³ otra vez el puƱo derecho alzĆ”ndolo por encima de su cabeza.

   Carlos gimiĆ³ y continuĆ³ masturbĆ”ndose a pesar de los constantes golpes a su virilidad.

   Jorge se apoyĆ³ en el hombro de Carlos mientras ponĆ­a una rodilla contra sus bolas, afincĆ³ la rĆ³tula y empezĆ³ a aplastarlas.

   —¡Oooh! —gritĆ³ Carlos, mostrando un signo de angustia mientras sus huevos absorbĆ­an todo el peso del puto.

   Las bolas de Carlos se hincharon bajo la rodilla de Jorge. El hombre de alquiler podĆ­a sentir las pelotas de Carlos cambiando su ovalada forma.

   Carlos gritĆ³. A pesar de su evidente dolor, su pene se mantuvo duro como la roca.

   Jorge aferrĆ³ la rodilla en los huevos de Carlos durante varios minutos.

   Carlos mirĆ³ a Jorge y sacudiĆ³ la cabeza con fervor.

   Jorge y Carlos llenaron la habitaciĆ³n con gemidos, Jorge de placer y Carlos de dolor.

   Carlos podĆ­a sentir que sus bolas se volvĆ­an planas.

   —OOOOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHH...

   La verga de Carlos disparĆ³ un caƱonazo de semen que aterrizĆ³ en el rostro de Jorge.

   Terminando con la excitante tortura Jorge alejĆ³ la rodilla del escroto del cliente pero acercĆ³ su boca a la verga pasando la lengua por la cabezona y rosada cabeza del pene de Carlos.

   Los ojos de Carlos se cerraron procesando mĆŗltiples sensaciones, dolor y placer como nunca antes.

   El pene de Carlos era chupado por Jorge que demostraba ser todo un campeĆ³n en ese arte que continuĆ³ chupando y sorbiendo hasta que sintiĆ³ un nuevo chorro de semen que inundĆ³ por completo su garganta. Carlos seguĆ­a eyaculando cuando Jorge alejĆ³ su cabeza de la polla. Cuando le sonriĆ³, Jorge tenĆ­a toda la mandĆ­bula empapada de semen.

   Carlos lo mirĆ³ a los ojos posteriormente lo acomodarĆ­a en el sillĆ³n y empezarĆ­a a penetrarlo.

...

   Horas mĆ”s tarde el bar finalmente habĆ­a cerrado y los prostitutos encerrados en el camerino conversaban sobre sus experiencias de la noche entre relaciones heterosexuales, homosexuales, fetiches, sudor y lamidas de pie.
Felipe

   Felipe estaba a un lado descansando en secreto habĆ­a tenido una completa sesiĆ³n de sexo, sadomasoquismo y castigo de parte de su amo Kevin, el casado administrador del bar que a escondidas siempre lo esperaba en la habitaciĆ³n 05.

   Luis era uno de sus bisexuales compaƱeros de trabajo, esa noche tuvo una experiencia de roshambo con un muchacho de 18 aƱos resultando ganador. El prostituto era el Ćŗnico de los empleados en saber quien era el misterioso cliente del falso heterosexual del grupo y siempre le fastidiaba con ello.
Luis

   —¿QuĆ© opinarĆ­an los muchachos si supieran que el jefe te pone el gĆ¼evo en la boca cada noche? —se acercĆ³ susurrando al apetecible joven mientras acomodaba su chaqueta y dejaba el pecho lampiƱo libre a la vista—. O mejor aĆŗn, ¿quĆ© crees que opinarĆ­a de ti tu novia si supiera que te la cojes pero a su vez otro hombre te folla a ti? ¿Le darĆ­a asco?

   Luis apenas habĆ­a culminado la oraciĆ³n cuando Felipe traslado la mano a la abultada entrepierna del bailarĆ­n. Agarrando su escroto entre sus manos y apretando. Luis se quejĆ³ cuando la ceƱuda mirada de Luis se posĆ³ ante Ć©l, el desafortunado hombre se puso de puntillas y el resto de bailarines enfocaron las miradas en la escena.

   —Me tienes altamente jodido con tus amenazas, cabrĆ³n —gruĆ±Ć³ Felipe apretando los labios.
resultado anterior

   Luis gimiĆ³ y arqueando la espalda, sus ojos se abrieron.

   —No quiero que me sigas amenazando. Si llegas a hablar te cortarĆ© las bolas.

   Felipe soltĆ³ los cojones de Luis y estampĆ³ un puƱetazo en su cara.

   Luis cayĆ³ al piso mientras miradas atĆ³nitas no creĆ­an lo que habĆ­a pasado.



1 comentario:

  1. Me gustarƭa encontrar a un chico de la ciudad de MƩxico para tener un encuentro de ballbusting gay mutuo, tengo 23 aƱos mi correo es alittlebossy@live com.mx

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