La ex de Simon (1/4): el irrespeto - Las Bolas de Pablo

Lo mƔs nuevo

5 abr 2016

La ex de Simon (1/4): el irrespeto



CONTIENE:

-SEXO HETEROSEXUAL
-BALLBUSTING MUJER/HOMBRE


   SimĆ³n salĆ­a del cafetĆ­n de la clĆ­nica cuando Pablo saltĆ³ sobre Ć©l abrazĆ”ndole fuertemente, el conductor de televisiĆ³n vestĆ­a aquella tarde una camisa roja, un ajustado pantalĆ³n que mostraba sus grotescos muslos un prominente paquete y sus carnosas nalgas, un lente oscuro cubrĆ­a sus ojos. 


   —Oh, felicitaciones, felicitaciones —decĆ­a Pablo con emociĆ³n sin dejar de abrazarlo sostenĆ­a un ramo de flores en la mano—. Me has vuelto a hacer tĆ­o y por partida doble, o triple, no sĆ© —le dio un beso en la mejilla—. Quiero verlos, ¿a quĆ© hora nacieron?



   —Dos y seis de la tarde la nena, dos y diez el varĆ³n —respondiĆ³ SimĆ³n caminando junto con Pablo para mostrarle a sus hijos reciĆ©n nacidos.



   —¿Y se carga sus huevotes marca ChacĆ³n?



   —SĆ­, ¡quĆ© esperabas!



   —Quiero que se parezcan a mĆ­, como Vicente, aunque ahora deben estar todos feos y arrugados como ratones.



   SimĆ³n riĆ³ y le dio un golpe juguetĆ³n a su hermano.



   Llegaron a la vitrina que daba vista a cuatro neonatos, en la esquina estaban los dos mellizos, una envuelta en mantas rosadas y su hermanito en un manto azul.



   —Ufff... que ternura —comentĆ³ Pablo con la mirada risueƱa—. ¿Ya Claudia los conociĆ³?



   —SĆ­, mĆ”s temprano estuvieron en la habitaciĆ³n.



   —Ufff, que arrugados y bonitos.



   —PapĆ” y mamĆ” estĆ”n con Claudia en el cuarto. QuizĆ”s en un momento los vuelvan a llevar.



   —SĆ­, porque los quiero tocar. Voy a felicitar a Claudia, te espero por allĆ”, papaĆ­to.



   SimĆ³n sonriĆ³, se quitĆ³ los oscuros lentes y los colocĆ³ sujetadas al cuello de la camisa. AdmirĆ³ a sus nenes, muy sonrosados y arrugados, con cabellos gruesos y pelirrojos que con el paso de las semanas cambiarĆ­a a castaƱos al igual que el color de sus ojos de azul bajarĆ­an su tono a verde como SimĆ³n.



   —¿CĆ³mo serĆ­a un hijo nuestro? Seguramente hermoso, ya veo que los haces muy bien —comentĆ³ una voz de mujer a su espalda.



   SimĆ³n se girĆ³ y arrugĆ³ el ceƱo.



   —Hola —comentĆ³ con una mezcla de Ć”nimos, como cuando se saluda a alguien de quien no se recuerda su existencia.



   Ante sus ojos sonreĆ­a una mujer de estatura alta, tez blanca, cabellera negra y larga, labios rojos y ojos negros. TenĆ­a un busto seductor que se resaltaba con su vestido ceƱido y mostraba las curvas de su hermoso de su cuerpo. Era su ex esposa Lorena. La guapa modelo estaba en la clĆ­nica en una cita con el cirujano.



   —Muy lindos tus hijos, felicidades. El primero es tan guapo como tĆŗ o mĆ”s. ¿CĆ³mo hubieran sido nuestros hijos?



   —Siempre lo intentamos y tĆŗ nunca quisiste tener bebĆ©s.



   —Jajaja, sĆ­. De hecho no creo que tenga hijos, es una responsabilidad muy grande y tendrĆ­a que separarme de mi carrera que estĆ” muy fĆ©rrea ahora y el mercado laboral peleado, daƱarĆ­a mi cuerpo que es mi trabajo.



   —Si tĆŗ lo consideras asĆ­.



   —Es que lo es, mira cĆ³mo estĆ” tu esposa, parece una vaca gorda, la vi hace dias en una entrevista.



   —Ya dio a luz y no la veo asĆ­, ademĆ”s no hablaremos de Claudia, tampoco te permito que te expreses de esa forma de ella.



   Lorena volviĆ³ a reĆ­r.



   —¿Sabes lo que me causa risa? Lo que dijiste antes, SimĆ³n. Siempre lo intentamos... —riĆ³ otra vez—, todavĆ­a recuerdo las cogidas que nos dabamos— SimĆ³n miro a ambos lados presenciando si alguien los oĆ­a, las mejillas se le colorearon—, esa estupenda manera que tienes de hacer el sexo. Claudia no debe de ser tan buena como yo.



   —Es mejor.



   —Ay, SimĆ³n, no seas mentirosillo, no se debe meter tu verga a la boca como yo... serĆ” muy frĆ­gida... tu larga, gruesa y rica polla, SimĆ³n. A veces me hace falta y tus bolas, colgantes y grandes... AhĆ­ se te observa lo bien dotado que estĆ”s —miro el paquete grande de SimĆ³n en su pantalĆ³n, la verdad era que tenĆ­a una erecciĆ³n—. Y tu leche... esa obseciĆ³n que tienes por verte eyacular y sacar esos chorretes blancos y espesos, ¿todavĆ­a eyaculas asĆ­? ¿Te sabe dulce aĆŗn? Me la comĆ­a toda.



   —Claudia, ya cĆ”llate que te pueden oĆ­r. Vete por tu camino, busca a Manuel, el amante con el que te fuiste, mi amigo.



   —Manuel fue un grave error, SimĆ³n. Estoy arrepentida.



   —No te preocupes.



   —Mi cama todavĆ­a te extraƱa, SimĆ³n —afirmĆ³ ella acercandose a Ć©l, colocĆ³ su mano en el robusto pecho del hombre—, mi cuerpo te extraƱa.



   —Tranquila, Lorena —pidiĆ³ SimĆ³n apartando la mano de la mujer—. Ve por tu camino que ya hice el mio.



   —Quiero una Ćŗltima vez —sin mĆ”s preambulo Lorena agarrĆ³ el erecto pene de SimĆ³n, ella sonriĆ³ y Ć©l detuvo el aliento, estaba extremadamente tiesa—. AsĆ­ me gusta, todavĆ­a la recuerdo. Quiero tu leche, quiero esto contigo una y otra vez mĆ”s.



   —Ya, Lorena. Te pueden ver —ordenĆ³ SimĆ³n apartando en definitiva la mano.



   —Eres un pesado... quiero lamer tu pene, extraer toda tu hombrĆ­a de esas pelotas enormes que tienes —pronunciaba con un tono netamente sexual.



   SimĆ³n respirĆ³ profundo.



   —¿Quieres una despedida?



   —SĆ­, tu y yo nunca tuvimos una despedida... todo ocurriĆ³ muy rĆ”pido.



   SimĆ³n recapacitĆ³, desde el inicio del embarazo, Claudia se habĆ­a pueso muy renuente para tener sexo eran pocas las veces y con el parto debĆ­a esperar mĆ”s tiempo para un contacto sexual, era de mĆ”s decir que sus bolas estaban repletas de semen acumulado.



   —SĆ­gueme, pero no te acerques mucho a mi.



   SimĆ³n giro su cuerpo y emprendiĆ³ una huida, Lorena esperĆ³ una distancia considerable para seguirlo, tenĆ­a la vista fija en la amplia espalda del hombre y su pomposo trasero.



   SimĆ³n revisĆ³ habitaciĆ³n por habitaciĆ³n en el pasillo de la clĆ­nica, las dos primeras estaban ocupadas, en la tercera se guardĆ³, ahĆ­ fue visitado por Lorena, cerraron bajo seguro y ella lo empezĆ³ a besar, con malicia manchaba su cuello y parte de la camisa con el labial, SimĆ³n le apretaba los senos y ella le frotaba el agrandado bulto.



   —Quiero que me la mames.



   —Lo harĆ©, quiero tu salada leche, SimĆ³n.



   Sin contemplaciĆ³n, Lorena le abriĆ³ el pantalĆ³n y le saco la latente verga, ella tomĆ³ entre sus dedos el glande, sintiendo su suavidad, acariciando entre sus dedos la tambiĆ©n gruesa cabeza.



   La modelo se hincĆ³ ante Ć©l y metiĆ³ el miembro lentamente en su boca, pasando la lengua por el glande, moviendo lenta y rĆ­tmicamente su prepucio hacia adelante y atrĆ”s, su textura, calor, suavidad se acrecentaba en la felaciĆ³n. SimĆ³n comenzĆ³ a gemir cerrando los puƱos.



   Los testĆ­culos enormes y colgantes entre las piernas del hombres tambiĆ©n resultaron bendecidos con las caricias de la mujer. A Lorena le fascinaba tanto su forma, que se sacĆ³ el pene de la boca durante unos segundos para poder meter los testĆ­culos en su boca, sintiendo su perfecta forma ovalada entre sus dientes, masajeandolos con la lengua, llenandose la boca con sus huevos.



   DespuĆ©s volviĆ³ a su tarea con la verga, chupandola con ansias sintiendo su prepucio.



   —Aaahhhhhhh —emitĆ­a en Ć©xtasis SimĆ³n sintiendo que su verga se tensaba cada vez mĆ”s. 



   Lorena succionaba con rapidez el falo llenĆ”ndolo de su saliva pero comiendo con peculiar glotonerĆ­a, en cuestiĆ³n de segundo la polla de SimĆ³n estallĆ³ en semen inundando los labios de la modelo, con fuerza descomunal la polla siguiĆ³ brotando esos caƱones extrapoderosos de lefa, mojĆ”ndole la cara, las mejillas y la nariz de una abundante capa blanca.



   SimĆ³n siguiĆ³ llenĆ”ndole la boca de semen, tanto, que comenzĆ³ a resbalar por la comisura de los labios de Lorena, pronto ella iniciĆ³ a tragar quedando satisfecha de ese caldo nutritivo que le embargaba la garganta ahora con sabor cĆ­trico.



   Ella se incorporĆ³ y SimĆ³n le limpiĆ³ la boca con una tela que consiguiĆ³ sobre la mesa de noche.



   —Estoy segura que la frĆ­gida de tu esposa no te lo hace como yo.



   SimĆ³n sĆ³lo apretĆ³ los labios, con mujeres como Lorena no valĆ­a la pena discutir. La beso y sus lenguas se enlazaron, el le quito la franela y luego los zapatos, le dedico fugaces besos en los pies a la modelo. Quito su falda y la ropa intima, se dedico cortos segundos dando caricias a los senos de Lorena.



   —Quiero quitarte la ropa —alego ella cuando Ć©l se rehusaba a dejar que lo desnudase, aunque ella logro quitar su camisa.



   SimĆ³n prefiriĆ³ colmarla de besos mientras ella revolvĆ­a su cabello.



   —¿A dĆ³nde me llevas? —quiso saber Lorena cuando la hacĆ­a retroceder.



   —A la cama, quiero penetrarte hasta el fondo.



   Lorena gimiĆ³ y con mucha paciencia y tranquilidad SimĆ³n la hizo subir al colchĆ³n.



   —¡¿QuĆ© haces?!



   SimĆ³n unĆ­a los brazos de la mujer al borde de la cama con la tela que habĆ­a encontrado.



   —Voy a amarrate para penetrarte como un animal. Voy a destrozarte el coƱo con la cogida que te darĆ© —Lorena riĆ³—. Pero no quiero que grites ni gimas multiorgĆ”smica —cubriĆ³ su boca con un pedazo de tela. Ahora teniendola ahĆ­ amarrada, desnuda, blanca y desprotegida, SimĆ³n cogiĆ³ su camisa y riĆ³ triunfante—. ¿De veras crees que dejarĆ­a a mi esposa y mis hijos por un mujer como tĆŗ? Esta era mi despedida y venganza por la infidelidad que me hiciste, ¡sucia!



   Dio media vuelta mientras Lorena gritaba entre su mordaza y daba patadas al colchĆ³n con sus torneadas piernas libres. SimĆ³n abandonĆ³ la habitaciĆ³n.



   El conductor de televisiĆ³n se dirigiĆ³ al baƱo, al ver su reflejo en el espejo iniciĆ³ a quitarse los restos de labial, seguido se percatĆ³ de la ropa tenĆ­a machas del mismo, lanzĆ³ una blasfemia pero pronto se le ocurriĆ³ una idea, usĆ³ el celular para pedir una peticiĆ³n.



   —Pablo, en el closet de la pared deje mi saco, no digas nada pero es necesario que me lo entregues, estoy en el baƱo del piso tres, baja...



   Pablo se quedĆ³ sorprendido cuando vio las marcas de labial en la ropa de SimĆ³n, intercambiaron algunas palabras y el hermano argumentĆ³ cortante:



   —Luego te explicarĆ© que paso.



   Ambos hermanos volvieron a la pieza donde estaba Claudia acompaƱada de los seƱores ChacĆ³n y los dos nuevos miembros de la familia.



   SimĆ³n dio un beso a Claudia y acariciĆ³ sus cabellos.



   —La televisora anunciĆ³ que vendrĆ” a entrevistarlos —comunicĆ³ Marcos ChacĆ³n.



   En aquellos cortos minitos se lo dedicaron a atender a los bebes. Hasta que un llamado en la puerta hizo que SimĆ³n se sorprendiera del susto. Al abrir, sus ojos se ensancharon con la presencia de Lorena, tenĆ­a un mal semblante en el rostro.



   —Ya vuelvo —dijo saliendo de la habitaciĆ³n sin dejar que la vieran—. ¿QuĆ© haces aquĆ­? —le interrogĆ³ cuando la llevaba del brazo a un lugar mĆ”s apartado.



   —¡QUE QUƉ HAGO AQUƍ! DESPUES DE LO QUE ME HICISTE.



   —Baja la voz.



   SimĆ³n la traslado a un pasillo alejado donde Lorena reaccionĆ³ dandole una fuerte bofetada dejando su cara marcada.



   —Me consiguiĆ³ desnuda un doctor, quĆ© clase de humillaciĆ³n es esa.



   SimĆ³n respondiĆ³ con una risotada, era lo menos que se merecĆ­a por haberlo dejado como un cornudo ante la sociedad.



   Pero la molestia que sentĆ­a Lorena le provocaba una ira bruta y ciega, su respuesta fue una patada con fuerza tremenda contra las bolas de SimĆ³n. Los ojos del hombre se desenfocaron dejando las pupilas blancas, su boca se abriĆ³ sin emitir algĆŗn tipo de ruido.



   En rapida sucesiĆ³n Lorena estampĆ³ otra patada contra los huevos vacios de semen haciendo que se levantara en el aire subiendo su carnoso trasero.



   Sin soportar esas brutales patadas SimĆ³n aullĆ³ de dolor, y se dejĆ³ caer de rodillas para terminar acurrucandose en el piso temblando sin control.



   —ImbĆ©cil —fue el Ćŗltimo insulto de Lorena antes de retirarse.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Pages