Dolor que me ha perseguido toda la vida - Las Bolas de Pablo

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29 abr 2016

Dolor que me ha perseguido toda la vida

Contiene Ballbusting M/H y H/H.


   Hoy soy doblemente feliz, ademĆ”s de cumplir mis 25 aƱos, he tenido la enorme fortuna de ver nacer a mi primer hijo… y espero sea el primero de muchos y muchas.

   Mientras mi amada esposa reposa, puedo por un instante tener en mis manos a este lindo bebĆ©, fruto del amor de pareja.

   Lo contemplo por todos lados, y en cierto momento veo sus pequeƱos genitales, me da orgullo paterno, mi heredero!

   Con esos por ahora pequeƱos pene y bolitas, darĆ” vida a futuro a nuevas generaciones con mi apellido; Pero tambiĆ©n se abren en mi mente un tema que me ha traumado toda la vida… Tantas veces he sido golpeado en los testĆ­culos, que no sĆ© como pude embarazar a mi esposa, supongo que la vida no fue tan injusta despuĆ©s de todo.

   Los testĆ­culos, una parte tan delicada, tan expuesta; Dios!, porque los colocaste en una parte tan vulnerable!, y es que cuando alguien se para frente a ti, no le costarĆ­a nada mover sus piernas (una de las partes del cuerpo humano con mĆ”s fuerza y potencia) y golpearte allĆ­… allĆ­ donde los hombres somos mĆ”s sensibles.

   Y es que pareciera que mis testĆ­culos tuvieran un imĆ”n para atraer golpes.

   SeƱor!, no es justo tanto padecimiento , no soy una mala persona!.

   Conozcan cĆ³mo ha sido mi sufrir:
  
   A los 9 aƱos fue la primera vez que me golpearon los testĆ­culos, y digo me los golpearon en vez de me los golpeĆ©, porque ya antes conduciendo bicicleta me los habĆ­a aporreado mĆ”s de una vez.

   Con cada choque de mi bici, terminaba sobre la barra de metal de esta, y mis pelotitas quedaban dolidas… DespuĆ©s de cada golpe, regresaba a casa caminando con las piernas abiertas.

   Pues bien, esa primera ocasiĆ³n, fue durante una pelea en mi barrio, me cuadre en una calle a darme trompadas con un niƱo que me habĆ­a molestado antes, yo era mĆ”s alto que Ć©l y creĆ­ tener ventaja, pero no sabĆ­a que ese niƱo tenĆ­a tal fama de tramposo, que no debĆ­ retarlo a pelear.

   Uno a esa edad piensa que las peleas son cosas de honor y deportivas, pero para el no!; Obviamente ya me habĆ­a peleado antes con otros niƱos, asĆ­ que le conecte unos buenos golpes; Cuando mi rival se vio en el suelo un instante, no tardo en arrojarme arena en los ojos, lo que me dejo temporalmente ciego.

   Nunca espere eso en una pelea, para mĆ­ solo era dar golpes con los puƱos, nada de triquiƱuelas; Seguidamente desde el suelo, mi rival me dio una patada en los testĆ­culos.

   JamĆ”s olvidare ese dolor, caĆ­ al piso y llore mientras no paraba de sostener mis bolas, querĆ­a protegerlas mĆ”s y mĆ”s, pero no servĆ­a de nada, el dolor era por dentro de ellas y nada de lo que hacĆ­a disminuĆ­a el sufrimiento.

   El chico se me abalanzĆ³ para golpearme a gusto, indefenso no podĆ­a hacer nada.

   Por suerte todos los presentes detuvieron la pelea y lo retiraron del lugar; Luego me contaron que algunos testigos lo llamaron cobarde, aunque otros decĆ­an que se valĆ­a todo en las peleas; Valido o no, la mayorĆ­a estaba en desacuerdo con golpear ahĆ­ abajo.

   Recuerdo que me dio miedo llegar a casa, como si me fueran a regaƱar por ser golpeado… era una tonterĆ­a pero en esa Ć©poca de infancia pensaba asĆ­.

   La siguiente fea experiencia fue a los 12, estaba en clase de taekwondo y como tenĆ­a una buena racha en victorias contra niƱos y niƱas, estaba muy engreĆ­do.

   Acababa de vencer a una niƱa y no fui humilde, la molestaba declarĆ”ndome yo mejor que ella por ser varĆ³n.

   Los reclamos de la niƱa con mi actitud no tuvieron efecto en mĆ­; entonces ella iracunda… me reto a una revancha aquĆ­ y ahora!; Pero no aceptĆ©, despuĆ©s de todo acababa de ganarle hace poco y ya antes igual la habĆ­a vencido.

   Sin duda alguna se molestĆ³ aĆŗn mĆ”s con mi negativa, sin oportunidad de enfrentarme, se desquito a su manera. 

   Sin verla venir me lanzo flor patada en los testĆ­culos que me levanto del suelo.

   La condenada habĆ­a practicado bastante ese movimiento contra un accesorio acolchado, y ese dĆ­a lo ejecutĆ³ contra mis desprevenidas y frĆ”giles pelotas.

   De nuevo me golpeaban las pelotas y quede tirado en el blando suelo del gimnasio…

   Totalmente vencido de un solo golpe, Mientras ella gritaba que me habĆ­a ganado. 

   La chica fue regaƱada y suspendida un mes del gimnasio por mala conducta, pero eso no fue consuelo para mi dolor.

   AhĆ­ aprendĆ­ a nunca subestimar a las chicas; Nosotros no Ć©ramos superiores a ellas, cualquier niƱa podĆ­a barrer el piso con un chico si lo golpeaba en el lugar dolorosamente correcto.

   LlegĆ³ la Adolescencia y mis hormonas estaban volviĆ©ndome loco; Las chicas de mi escuela (igual de enloquecidas con sus hormonas) tambiĆ©n querĆ­an cĆ³mo yo, iniciar su vida sexual; Para mĆ­ fortuna nunca he sido feo, asĆ­ que mĆ”s de una me escogiĆ³ a mĆ­.

   Pero mientras mĆ”s sexo tenĆ­a y mĆ”s hombre me sentĆ­a, mas rechazaba a los homosexuales; Estaba mal pero por la cultura en la que fui educado se tendĆ­a a ver a los Gays como algo malo… y asĆ­ llegĆ³ el dĆ­a en que debĆ­ aprende otra lecciĆ³n de no discriminar… y en esta, estuvieron involucrados nuevamente mis testĆ­culos.

   Resulta que no sĆ³lo era buscado por las chicas, algĆŗn chico afeminado se me intento acercar y mi respuesta fueron rechazos y burlas; Cuando el joven intentĆ³ por las buenas que le dejase en paz, me neguĆ© a hacerlo y lo humille en pĆŗblico… El muchacho con toda razĆ³n me dio mi merecido.

   Fuera de la escuela me esperĆ³ para vengarse por mis burlas… inicialmente charlĆ³ conmigo y cuando menos le esperaba tomĆ³ mis testĆ­culos y les dio un apretĆ³n que pensĆ© me los iba a triturar!.

   Apoderado de mis pelotas, tiraba de mi pantalĆ³n con furia.

   El sentir como retorcĆ­an mis huevos, era una sensaciĆ³n que jamĆ”s habĆ­a tenido… era tan horrible que no sabĆ­a quĆ© hacer!, que podĆ­a hacer?, pensaba en sobĆ”rmelos, pero Ć©l los tenia en su poder y no habĆ­a ninguna opciĆ³n.

   Ese chico manipulĆ³ como quiso mis preciadas huevas… Hasta que al fin me soltĆ³ y se marchĆ³ en silencio, dejĆ”ndome atormentado del dolor.

   Apenas llegue a casa, me revisĆ© las bolas, pensĆ© que ya no estaban ahĆ­, estaba asustado… ya no serĆ­a hombre?. 

   Por fortuna si estaban, mis dos huevas seguĆ­an ahĆ­… dolĆ­an como el diablo, pero todavĆ­a las tenĆ­a.

   Luego estaba enfadadĆ­simo y querĆ­a vengarme, pero pensĆ© despuĆ©s bien las cosas, y me di cuenta que todo habĆ­a sido mi culpa, asĆ­ que decidĆ­ cambiar mi postura hacia Ć©l.

   Fue como si retorcer mis bolas, hicieran que mi “discriminador” cerebro pensara mejor… tal vez estĆ©n conectados… Escuche por ahĆ­ que los hombres pensamos con las bolas.

   Al final hablĆ© con Ć©l y fuimos amigos, Aun nos tratamos con amistad cuando nos vemos en las reuniones de Ex alumnos.

   Mi actividad sexual aumento exponencialmente al ingresar a la Universidad… y ahĆ­ sĆ­ que mantenĆ­a el pene entrando y saliendo de todas las vaginas con las que me tropezaba….y por supuesto mis pelotas vivĆ­an constantemente activas produciendo sin parar semen para llenar dichas vaginas.

   Todo era una maravilla hasta que me ennovie con Cecilia “La Demonio”, AsĆ­ le decĆ­an por ser muy iracunda y agresiva, pues sabrĆ”n que tuve la des fortuna de hacerla enojar ya que mĆ”s pronto que tarde le fui infiel.

   Y llegĆ³ el dĆ­a en que me pillĆ³ montando a una rubia que deseaba desde hace rato.; AsĆ­ al desnudo tuve que recibir su regaƱo.

   Pero no pasĆ³ un segundo de haberse marchado la avergonzada y semidesnuda rubia, cuando Cecilia me arreĆ³ tremenda patada en las bolas que me tumbĆ³ de inmediato.

   Aun me parece horrendo ese recuerdo… sentir sus botas de cuero chocar contra mi desnudo, y sensible escroto.

   Auuch!, eso sĆ­ doliĆ³, y lo peor aĆŗn no sucedĆ­a.

   Me llamĆ³ perro, miserable y otro montĆ³n de insultos demasiado groseros para expresarlos ahora; A continuaciĆ³n y aprovechando ni indefensiĆ³n en el piso, “La Demonio” me rematĆ³ con una andanada de puntapiĆ©s.

   Me pateaba por todas partes con esas botas… En mi desespero y dolor, buscaba cubrir mis otras partes del cuerpo lastimadas; Lo que mĆ”s me dolĆ­a eran mis huevas, pero por reflejo defensivo use una mano para cubrir mi cara y la otra mi pecho… desprotegĆ­ mi Ć”rea mĆ”s viril y vital.

   AhĆ­ fue cuando Cecilia vio nuevamente mi escroto vulnerable, hasta creo que el objetivo de sus puntapiĆ©s era que volviese a descuidar mis bolas.

   No tardĆ³ en lanzar con fuerza su pierna!, con gran punterĆ­a evitĆ³ mis muslos y hundiĆ³ la punta de su bota en mi escroto.

   Di un alarido cuando mis huevas recibieron toda la fuerza de su puntazo; De ahĆ­ todo se volviĆ³ blanco y no recuerdo nada mĆ”s.

   DespertĆ© en el hospital, parece que estuve como una hora sin conocimiento. “La Demonio” me llevĆ³ al hospital, no creo que haya sido por compasiĆ³n, mĆ”s bien fue por miedo ante mi desmayo.

   Luego estaba arrepentida por golpearme en una zona tan delicada y querĆ­a que la perdonara y volviĆ©ramos a comenzar de nuevo nuestra relaciĆ³n.

   No estoy tan loco como para volver a estar cerca de ella, asĆ­ que le dije que aceptaba su propuesta, pero apenas salĆ­ del hospital me le desaparecĆ­ mĆ”s de un mes.

   DespuĆ©s le tocĆ³ aceptar que no querĆ­a nada con ella, y hasta el dĆ­a de hoy sigo con la misma idea.

   Acabado de contar esta espeluznante anĆ©cdota, continuemos con mĆ”s de mis tragedias testiculares.

   Ya no montaba bicicleta pero mi otra aficiĆ³n el futbol, tambiĆ©n me generĆ³ durante mi vida deportiva mĆ”s de un grito de dolor; Aunque gracias a eso conocĆ­ a mi amada esposa!

   Por enĆ©sima vez recibĆ­ un fuerte balonazo en la entrepierna durante un partido, el cual para mayor vergĆ¼enza era en un estadio con bastante pĆŗblico; Mientras yo agonizaba con el dolor de mis pelotas, la mayorĆ­a de los asistentes se reĆ­an y burlaba, mĆ”s cuando debĆ­ dejar el partido en camilla.

   Pero en ese momento de total dolor y vergĆ¼enza publica, una chica se acercĆ³ al Ć”rea adyacente donde estaba con una montaƱa de hielo en mis partes nobles, me saludo y con alma de enfermera me preguntĆ³ cĆ³mo estaba… aĆŗn recuerdo su angelical voz diciĆ©ndome:

   “Te encuentras bien?”.

   Me enamore de esa linda chica en un instante, se quedĆ³ a charlar conmigo y al despedirse, sabĆ­a que la habĆ­a tramado tanto como ella a mĆ­. 

   Fui realmente afortunado ese dĆ­a, el amor me llenĆ³ por completo y el dolor pasĆ³ a un segundo plano.

   Nuestra relaciĆ³n fue rĆ”pida y en 6 meses estĆ”bamos casados; En la luna de miel le hacia el amor a toda hora, no es lo mismo penetrar a una chica que solo deseas, que a una a quien aparte de desear, amas.

   Eyacule tanto en su coƱo como nunca lo habĆ­a hecho en mujer alguna… AdemĆ”s no habĆ­a riesgo de embarazo ya que ella se cuidaba.

   Al aƱo decidimos tener nuestro primer hijo, ella dejo de usar anticonceptivos y estĆ”bamos listos para crear bebes.

   Recuerdo que tome mis testĆ­culos y prĆ”cticamente les dije: “Muchachos, llego la hora de hacer su trabajo”.

   Claro que al principio de esos dĆ­as de sexo desprotegido, tuve dudas de si podrĆ­a preƱarla; Todos esos golpes en los huevos que habĆ­a recibido en mi vida pudieron haberme dejado estĆ©ril, Y cĆ³mo no dudar de mi fertilidad, cuando hasta mi amada aporto con un granito de arena a mi tormento testicular.

   Claro que deben saber que lo que sucediĆ³ con ella fue algo Accidental… Uufff , si hubiera sido a propĆ³sito ya serĆ­a el colmo!

   La anĆ©cdota con mi mujer fue en plena luna de miel, por fortuna no el primer dĆ­a; Mientras nos besĆ”bamos en la sala del apartamento donde vacacionamos, a ella le dio por abrazarme y llevarme de espaldas hacia un sofĆ”… Su idea era que cayĆ©ramos juntos uno sobre Ć©l otro… Era un lugar diferente para hacer el amor.

   Pero todo saliĆ³ mal y tras caer rebotamos del sofĆ”, Luego de dar un par de vueltas abrazados terminamos en el suelo, ella aun manteniĆ©ndose sobre mĆ­.

   Tras la caĆ­da mi esposa intento acomodarse mejor, pero un grito de dolor de mi parte la hizo percatarse que habĆ­a apoyado una de sus bellas rodillas sobre mis delicados testĆ­culos.

   Ella en verdad pesa muy poco, pero eso no evitĆ³ que me aplanara las huevas; AhĆ­ acabĆ³ una noche de sexo que ni siquiera empezĆ³.

   Apenada por mĆ­ sufrir, paso toda la noche consintiendo mis apachurrados huevos; Con sus ricas caricias la noche no resulto tan mala despuĆ©s de todo, Seguidamente le contĆ© de mi terrible historial de dolor testicular, ahĆ­ ella sĆ³lo expresĆ³: “Oh, pobrecito!”, y mĆ”s aĆŗn se incrementaron las caricias a mis testĆ­culos.

   Ya mejor de mi dolor llegue a bromear: “Amor, si no quieres que sea el padre de tus hijos, sĆ³lo dĆ­melo, pero no me pegues en las huevas!”.

   Al final una lecciĆ³n aprendida para ella: En adelante, mĆ”s precauciĆ³n de en donde apoyar sus rodillas.  

   Para terminar esta anĆ©cdota les contare que no hubo problemas para engendrar a mi actual hijito… Es mĆ”s, en la primera semana de sexo, mis pelotas lograron embarazarla.
“Bien hecho Muchachos!”.

   Mi Ćŗltima tragedia gonadal sucediĆ³ hace dos meses.

   Estaba de descanso por ser Domingo y salĆ­ a trotar, cuando me topo con un habitante de la calle que me saca un cuchillo, la verdad no me amedrente pues del Taekwondo aĆŗn tengo recuerdos, asĆ­ que logre desarmarlo y nos fuimos a las manos.

   Le conecte un buen par de golpes, y la ventaja prontamente estaba a mi favor; Cuando lo encuellĆ© para insultarlo…

   …sentĆ­ un fuerte impacto en las huevas!; Resulta que el sujeto tenĆ­a un socio, quien al verlo en problemas vino a ayudarle.

   Cobardemente me ataco por la retaguardia, su primer golpe fue una patada a mis bolas que me saco un alarido y me llenĆ³ de dolor.

   Por fortuna los tipos no me remataron o hirieron; Supongo que tirado en posiciĆ³n fetal y adolorido, no les generaba mucha rabia y ganas de desquite… sino mĆ”s bien lĆ”stima!; Pero eso si, tras burlarse de mi estado, me robaron cartera, zapatos, telĆ©fono y hasta un paquete de goma de mascar que traĆ­a en el bolsillo.

   Malditas ratas!, cobardes y traicioneros que son!.

   Esa maƱana volvĆ­ a casa con una mano cubriĆ©ndome la entrepierna, mi esposa embarazada me atendiĆ³ lo mejor que pudo.
  
   Dios mĆ­o!, hasta cuando los golpes buscaran mi entrepierna?, sabes seƱor… tambiĆ©n tengo abdomen y mentĆ³n… si no te es mucha molestia, podrĆ­as mejor guiar los golpes a esas Ć”reas, o a cualquier otra que no estĆ© tan pobremente protegida.

   Por mucho tiempo llegue a odiar el poseer testĆ­culos, cada vez que me retorcĆ­a del dolor rogaba no tener pelotas, era algo tan insoportable que temĆ­a volver a sufrir, y aun asĆ­, de nuevo ocurrĆ­a y una vez mĆ”s me morĆ­a del dolor.

   Pero tambiĆ©n habĆ­a una contraparte en la balanza… lo rico que me hacen sentir las pelotas cuando hago el amor…Y es que son el complemento perfecto de su penetrante, caliente y duro vecino de arriba.

   ParecĆ­a un empate entre a favor y en contra, pero cada vez mĆ”s son los hechos que inclinaron y siguen inclinando la balanza a favor del orgullo de tener ese vulnerable y sensible par colgando entre mis piernas.

   Empezando por ser que gracias a ellos conocĆ­ a mi amada esposa, y desde ahĆ­ la mayorĆ­a son buenas noticias.

   AdemĆ”s cuando en la intimidad quiero que ella me consienta las gĆ³nadas, le recuerdo la mala suerte que siempre han tenido mis genitales y especĆ­ficamente, aquella vez cuando ella misma aplastĆ³ mis bolas.

   De inmediato se muestra maternal y acaricia mis testĆ­culos con la mayor delicadeza…algo que me fascina siempre, e incluso ahora de recordarlo me comienzo a excitar. 

   Pero ya poniĆ©ndome serio, el principal hecho a favor apareciĆ³ hace 9 meses y ahora mismo lo cargo en los brazos…Mi hijo! y tras Ć©l, espero vengan mĆ”s en el futuro.

   Definitivamente los testĆ­culos son la mejor parte de mĆ­ ser; Me han dado todo lo realmente importante en la vida.

   Pero ahora, el llanto de mi bebito me hace volver a la realidad y dejar atrĆ”s todos esos recuerdos; AsĆ­ que devuelvo a mi hambriento heredero junto al regazo de su madre quien se presta a darle de comer.

   Al retirarme sĆ³lo pido a Dios que sea un niƱo saludable, que tenga un buen futuro, y que cuando empiece a crecer… Sus testĆ­culos no tengan el desfortunio de atraer golpes, como si lo han tenido los de su padre.


Fin

Gracias.
Comentarios a zatniktiel@hotmail.com

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