Franko (5/7): Rey de Arkadia - Las Bolas de Pablo

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31 ene 2018

Franko (5/7): Rey de Arkadia

CONTIENE:
-SEXO HETEROSEXUAL

   Kadar Maalouf veĆ­a su reflejo en el espejo mientras acomodaba la manga de su camisa. El emperador de Nilo estaba en tierras arkadianas y se mostraba contento de que aquel dĆ­a Franko tomarĆ­a oficialmente el reino de ese paĆ­s y romperĆ­a los rumores que se habĆ­an generado con el agradecimiento que recibiĆ³ de tropas extranjeras para recuperar Arkadia.


   La ciudad lentamente iba recuperando la normalidad se estaba implementando un plan de recuperaciĆ³n de ruinas.



   Aquella maƱana en la sede del bello parlamento arkadiano Franko se sentĆ­a nervioso. Estaba pulcramente vestido con un traje azul, el cabello notablemente peinado y era la primera vez que se dirigĆ­a al pueblo como rey de Arkadia.



   —¿QuĆ© puedo hacer si los diputados de la oposiciĆ³n arman problema? —preguntĆ³ a Rocco el presidente del parlamento.



   —No lo harĆ”n, son minorĆ­a —respondiĆ³ Rocco que para la ceremonĆ­a vestĆ­a con un ajustado traje gris que no hacĆ­a mĆ”s que resaltar su imponente fĆ­sico.



   La cĆ”mara de diputados se dividĆ­a en un bipartidismo polĆ­tico. Estaba conformado por 300 diputados y 230 de ellos pertenecĆ­an al partido del rey mientras que los 70 restantes eran del denominado partido del pueblo. Las elecciones de Arkadia eran democrĆ”ticas y se debĆ­an sĆ³lo al parlamento.



   La ceremonia habĆ­a comenzado, todos los puestos de los parlamentarios estaban ocupados, algunas selectas personas del pueblo pudieron ingresar al sagrado parlamento con techo de oro.

Rocco


   Franko desde el trono del rey oĆ­a las imparciales y ensayadas palabras de Rocco salĆ­an tan naturales que parecĆ­an espontĆ”neas. ObservĆ³ a Alexander que desde las escaleras le devolviĆ³ la mirada y una sonrisa, tambiĆ©n vestĆ­a de etiqueta con una corbata roja que resaltaba sus rasgos faciales. A partir de ese dĆ­a bajo decreto de Franko serĆ­a nombrado capitĆ”n de seguridad en la naciĆ³n, habia recuperado la confianza en el despues que Rocco le detallo que como fiel seguidor debia conocer todos los pasillo secretos de su mansion.



   Finalmente fue el turno de hablar de Franko Tavalas que serĆ­a investido como rey de Arkadia. Se detuvo ante el podio e inhalĆ³ aire para hablar, el evento era transmitido por televisiĆ³n mundial.



   —Mis queridos compatriotas, ciudadanos de Arkadia y el mundo, es un honor para mi saludarles y felicitarlos por la valiente acciĆ³n de rescatar su territorio.

Alexander


   —¡De rescatar para ti tu reino! —gritĆ³ desde su asiento PĆ«drof, el mĆ”ximo lĆ­der de la oposiciĆ³n que querĆ­a destronar a la familia Tavala como reyes.



   Franko decidiĆ³ no darle importancia y continuĆ³ con el discurso:



   —En las Ćŗltimas semanas el mundo entero ha visto el estado de uniĆ³n de los arkadianos, que no se deben a un rey, sino a la defensa misma de la naciĆ³n ante fuerzas opresoras. Hoy vivĆ­mos en un paĆ­s que estĆ” alerta de sus amenazas y que no va a tolerar ser jamĆ”s y nunca una colonia de otro paĆ­s. Nosotros siempre vamos a defender la libertad. Como la que nos devolviĆ³ nuestro pueblo.



   TomĆ³ un respiro para seguir pareciendo sereno.



   —Agradezco al parlamento por su liderazgo en un momento tan importante, a las alianzas, al amor y lealtad que tienen por su naciĆ³n. Los daƱos de la guerra fueron mĆŗltiples y desde ya se estĆ” desarrollando un plan para erigir otra vez la ciudad y levantarnos como la naciĆ³n potencia que siempre hemos sido. Agradezco al mundo por el respaldo brindado, en especial a las tropas nilenses —hubo ruidos de aplausos y sus ojos se toparon con los de Kadar, era cuestiĆ³n de minutos para oficializar el cede de territorio.



   Y asĆ­ comenzĆ³ Franko anunciando sus nuevas medidas. Dio un resumen de los hechos que llevaron la solicitud de ayuda para recuperar el poder, Nilo, fue la Ćŗnica naciĆ³n que ofreciĆ³ su artillerĆ­a y como agradecimiento tenĆ­a que entregar un espacio del territorio.



   —Es la Ciudad de Eglis —decĆ­a Franko logrando dominar sus nervios.



   Hubo un estallido desde la bancada opositora y su mayor lĆ­der lo acusaba de irresponsable al ceder la autonomĆ­a de sus tierra a otra potencia extranjera.



   Fue un inicio duro para el rey Franko, y aunque los diputados de la oposiciĆ³n eran minorĆ­a en el parlamento consiguieron hacer mucho ruido y levantar la crĆ­tica.



   El sabio Rocco le habĆ­a asegurado que tenĆ­a que calmarse que aquello no afectarĆ­a su popularidad.



   —Deja que yo me haga cargo —le habĆ­a dicho—, no se levantarĆ” el polvo no habrĆ” polĆ©mica.



   Cuando la calma retornĆ³ al parlamento Franko pidiĆ³ el voto de confianza para recuperar los destrozos en Arkadia en poco tiempo.



   Seguidamente firmĆ³ el decreto con los cambios que se harĆ­an efectivos de inmediato.



   Cuando el rey abandonĆ³ el palacio de diputados entregĆ³ una nueva orden.



   —Apartir de maƱana la Ciudad de Eglis pasarĆ” a formar parte del gobierno de Nilo, quiero que inmediatamente se organice mi Ćŗltima visita ahĆ­ esta noche.



   —Como lo ordene, rey Franko.



   Alexander que seguĆ­a a Franko lo detallĆ³ con firmeza, se veĆ­a mĆ”s fuerte e imponente esperaba que con su nombramiento no se convirtiera en un tirano. RespirĆ³ profundo y se preparĆ³ para la larga jornada que tenĆ­a que asumir como jefe de seguridad del rey y capitĆ”n de seguridad de la naciĆ³n.






   Franko visitĆ³ rĆ”pidamente La Ciuad de Egli, allĆ­ hizo un discurso de calle y entregĆ³ sinceras disculpas a los habitantes por la nueva nacionalidad que tenĆ­an que asumir, eran malas noticias para ellos.



   Entrada la madrugada el cansado rey se dirigiĆ³ a un hotel alquilado exclusivamente para Ć©l y ordenĆ³ que cumpliran su exigencia para esa noche.



   —Debo relajarme de tanto estrĆ©s acumulado —dijo a sus hombres de mayor confianza.



   Se referia al alquiler de una bella prostituta que desde temprano ocupaba su habitaciĆ³n.



   Venus empezĆ³ a caminar en direcciĆ³n al rey, a la vez que empezaba a quitarse la ropa y Ć©l miraba sus piernas y tetas, imaginĆ”ndola desnuda para el.



   Franko se fue quitando su ropa nueva hasta quedar con un calzĆ³n blanco, su polla estaba parada y dispuesta a visitar la cueva de esa mujer. Se arrodillĆ³ ante su vagina y con la boca se dedicĆ³ a darle placer.



   Primero pasando la lengua por su sexo que era delicioso mientras ella pellizcaba sus enormes pezones, luego el rey empezĆ³ a meter los dedos, y con la lengua le hacĆ­a bailar el clĆ­toris, ella parecĆ­a de gelatina, no paraba de temblar



   —Oh, mi rey Franko.



   Franko aumentĆ³ el ritmo con los dedos y lengua, y la mujer casi se cae en el piso debido a la excitaciĆ³n.

   El rey la recostĆ³ y la continuĆ³ lamiendo, metiĆ©ndole los dedos hasta que en medio de gritos y gemidos, ella se corriĆ³.



   Franko que estaba teniendo aquello como una diversiĆ³n despuĆ©s de un tiempo de caos no aguantĆ³ mĆ”s tiempo y con su pene tieso la penetrĆ³ follĆ”ndola como animal. Su verga entraba a tope con su cueva, ella aun disfrutaba de su orgasmo anterior, casi ni gritaba solo hacia gemidos, ronroneaba como una gata.



   La bombeaba a ritmos frenĆ©ticos hasta que eyaculĆ³.



   Al final del acto sexual cuando estaban cansados y recuperando energĆ­as Franko se tumbĆ³ a un lado de la cama.



   —Hemos terminado —dijo— cuando salgas no vayas a hacer mucho ruido. Quiero dormir.



   —Como ordene, mi rey —jadeĆ³ la bella prostituta.



   Franko cerrĆ³ los ojos deseando asĆ­ conciliar el sueƱo.



   —Oh, mi rey Franko y yo que quiero seguir disfrutando del grato sabor de tu cuerpo.



   La mujer se recostĆ³ en la cama y se metiĆ³ a la boca la noble polla del rey. Franko gimiĆ³ de placer mientras las manos de la mujer acariciaban sus marcados brazos. Le lamiĆ³ sus bolas mientras le acariciaba la polla, babeando sobre su escroto. Ella sabĆ­a que aquella zona era exquisita... en lineas generales el cuerpo del rey era divino subiĆ³ y explorĆ³ con su boca el pecho de Franko asegurĆ”ndose de pasar la lengua por el apretado six pack del rey mientras la polla permanecĆ­a rĆ­gida bajo la manipulaciĆ³n de la boca.



   En un movimiento audaz, la prostituta agarrĆ³ la parte posterior de la cabeza de Franko, cerrĆ³ el contacto visual y procediĆ³ a darle a un beso apasionado y lujurioso. Una mano sacudiĆ³ la palpitante polla y la otra explorĆ³ su cuerpo musculoso y apretado. La mujer sintiĆ³ que la polla del rey comenzaba a tener espasmos, por lo que se apartĆ³ de su beso para poder presenciar la carga que iba a ser expulsada.



   Con un fuerte gruƱido de Franko su pene hizo un espasmo y una gruesa cuerda de esperma salpicĆ³ el muslo de la mujer. Otro lote golpeĆ³ su estĆ³mago. Venus siguiĆ³ acariciĆ”ndolo mientras que el rey continuaba perdido en su orgasmo, echĆ³ la cabeza hacia atrĆ”s y gimiĆ³. Un tercer y un cuarto caƱonazo de esperma cubrieron los pechos de ella y comenzaron a gotear al suelo.



   La prostituta le sonriĆ³ en ese instante tocaron la puerta. Y la voz de Alexander se oyĆ³ desde el pasillo.



   —¿Todo estĆ” bien, rey?



   —SĆ­, Alexander, en un momento Venus saldrĆ” quiero que la acompaƱes a la salida y le des una propina de mĆ”s.



   —Como ordene, rey.



   Venus se limpiĆ³ el semen con la mano finalmente se colocĆ³ la ropa y se dirigiĆ³ a la puerta, Franko abriĆ³ la cobija y se tapĆ³ la desnudez. Cuando la puerta fue abierta Alexander estaba en el umbral del pasillo, vestĆ­a con un ceƱido jeans a sus tonificadas piernas que ademĆ”s marcaban un relieve en su entrepierna y una camisa blanca que protegĆ­a su fuerte pecho. El capitĆ”n de seguridad de Arkadia mirĆ³ al rey y tragĆ³ saliva seguido sonriĆ³ a la prostituta y la acompaĆ±Ć³ a la salida del hotel.

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