Donantes (7/10): La pelea - Las Bolas de Pablo

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16 oct 2018

Donantes (7/10): La pelea

CONTIENE:
BALLBUSTING HOMBRE/HOMBRE

   Javier escuchĆ³ que la puerta donde estaba encerrado comenzĆ³ a abrirse y asĆ­ fue como la figura de Ɓngel apareciĆ³ ante sus ojos. SabĆ­a que si estaba ahĆ­ no era para salvarlo precisamente, le tendrĆ­a muy malas noticias.


    —¿QuĆ© quieres? —preguntĆ³ con un dejo de duda.



   —Vengo a cumplir con lo prometido —anunciĆ³ Ɓngel con una sonrisa cĆ­nica.



   —¡Por favor, a los muchachos no les hagas daƱo! DĆ©jalos en paz, lastimame a,mi!



   Ćngel se riĆ³, enseguida pasĆ³ el dedo Ć­ndice por el fornido pecho de Jorge, en verdad que era muy fuerte. Le dijo:



   —No te preocupes que para ti tambiĆ©n hay. ¡Guardias!



   A la sala penetraron dos hombres que comenzaron a quitar las cadenas que sostenĆ­an los brazos de Jorge por encima de su cabeza, sentĆ­a sus miembros tan entumecidos que no iba a desarrollar fuerza para defenderse.



   Cuando lo soltaron lo llevaron arrastrado por los pasillos. Iba ascendiendo y a medida que lo hacĆ­a el lugar se iba haciendo limpio e iluminado. TenĆ­a ventanas de vidrio, puertas y paredes blancas.



   Lo hicieron entrar a un salĆ³n donde lo sujetaron a un asiento. Lo separaba de la otra sala un vidrio y ahĆ­ estaban sus dos hijos sin verlo del otro lado.



   Hiram parecĆ­a muy relajado, a pesar de que le habĆ­an dicho que si querĆ­a salir vivo tenĆ­a que enfrentar una pelea colosal. EchĆ³ un vistazo a la entrepierna de su medio hermano aquello parecĆ­a un grueso chorizo acompaƱado de dos inmensas albĆ³ndigas que apenas se guardaban en su ropa interior.

Hiram


   Los dos se miraron fijamente fabricando en su cabeza la idea de destruir al otro… si habĆ­a que hacerlo serĆ­a inminente. Ambos eran apuestos completamente en forma y musculosos.



   —Muchachos —retumbĆ³ la voz de Ɓngel por medio de cornetas—. Si uno de ustedes quiere salir vivo de aquĆ­ tiene que destruir los testĆ­culos de su hermano, esa es la condiciĆ³n y que inicie la lucha por la supervivencia.



   Los dos hermanos asumieron posiciĆ³n de ataque, uno frente al otro.



   Los dos se rodearon, mirĆ”ndose a los ojos, aesperando que su oponente hiciera el primer movimiento.

Marlon


   De repente, Marlon se lanzĆ³ hacia Hiram. AgarrĆ³ el brazo de su oponente y lo hizo girar, agarrando la parte posterior del bĆ³xer de Hiram y le aplicĆ³ calzĆ³n chino.



   Hiram dejĆ³ escapar un grito de sorpresa.



   Marlon se riĆ³ y aplicĆ³ mĆ”s fuerza, sujetando la ropa interior con ambas manos.



   La sorpresa de Hiram rĆ”pidamente se convirtiĆ³ en dolor cuando sus preciosas joyas se aplastaron contra su cuerpo.



   Marlon levantĆ³ su rodilla. Regalando un ataque mortal contra los grandes cojones de Hiram, aplastĆ”ndolos y haciĆ©ndolo aullar de dolor.



   Se desplomĆ³ en el suelo mientras los bĆ³xers, aĆŗn en poder de Marlon, se desgarraban.



   Con la cara contraĆ­da en agonĆ­a, Hiram agarrĆ³ sus bolas, gruƱendo y gimiendo, desnudo.



   Marlon estaba sosteniendo la ropa interior de su medio hermano hecha jirones. Pero fue bruscamente sorprendido por un movimiento rĆ”pido y preciso de Hiram. Su mano se disparĆ³ entre piernas y envolviĆ³ los dedos alrededor del gran bulto y apretĆ³ los huevos con fuerza.



   Los ojos de Marlon se agrandaron y dejĆ³ escapar un gemido sin aliento.



   Sus dedos se aflojaron y la ropa interior de su hermano cayĆ³ al suelo.



   Hiram estaba de rodillas, con el rostro contraĆ­do de dolor, una mano sostenĆ­a su desnudez masculina, la otra mano apretaba las bolas de Marlon.



   GirĆ³ su mano, provocando un gemido agudo de Marlon.



   Los ojos de Marlon se crisparon cuando el dolor irradiĆ³ a todo su cuerpo.



   Con un gruƱido, Hiram estirĆ³ bruscamente, haciendo que Marlon chillara de dolor mientras caĆ­a de rodillas.



   Para desnudar a Marlon por completo, Hiram tuvo que soltarlo de las huevas.



   Tan pronto como lo hizo, Marlon dejĆ³ escapar un suspiro de alivio, se quedĆ³ boca arriba, sobando sus bolas, con la cara retorcida de dolor.



   Hiram se levantĆ³, agarrĆ³ las piernas de su oponente y las extendiĆ³ en una amplia forma de V. MirĆ³ a Marlon, su polla semi dura estaba balanceĆ”ndose de lado a lado. LevantĆ³ el pie.



   Marlo empezĆ³ a luchar, protegiĆ³ sus bolas con las manos y pataleĆ³ intentando sacudir a Hiram.



   LogrĆ³ liberar su pie izquierdo, y lo golpeĆ³ contra la entrepierna de Hiram tan fuerte como pudo, aplastĆ³ las bolas gordas y carnosas en su cuerpo con su talĆ³n haciendo que el muchacho aullara en agonĆ­a cuando tropezĆ³ hacia atrĆ”s.



   Marlon se arrastrĆ³ mientras Hiram caĆ­a de rodillas, agarrando sus preciosos testĆ­culos haciendo una mueca de dolor.



   Se levantĆ³, mientras acariciaba sus bolas, sus dedos comprobaban si estaban daƱadas.



   Hiram levantĆ³ la mirada, haciendo una mueca de dolor. TenĆ­a que derrotar a su hermano y darle una lecciĆ³n.



   Marlon no perdiĆ³ el tiempo y se lanzĆ³ contra Hiram, estrellĆ³ el pie en su entrepierna destruyendo miles de cĆ©lulas de esperma que salvarĆ­an al mundo.



   El pie de Marlon aplastĆ³ las gĆ³nadas como tortillas. Hubo un sonido fuerte que resonĆ³ por la habitaciĆ³n.



   Hiram dejĆ³ escapar un gruƱido, su rostro se arrugĆ³ en agonĆ­a cuando el dolor explotĆ³ en sus testĆ­culos.



   Marlon dio un paso atrĆ”s, burlĆ”ndose de Hiram, quien se doblĆ³, gimiendo de dolor y agarrando sus lastimadas bolas. Estaba aullando de dolor, sobando sus bolas, su cara estaba contra el suelo y su culo en el aire.



   Marlon caminĆ³ alrededor de Ć©l y siguiĆ³ con otra patada dura a las pelotas de Hiram.



   Las manos de Hiram no pudieron proteger sus posesiones mĆ”s preciadas cuando el pie de Marlon conectĆ³ contra sus nudillos.



   Hiram rodĆ³ hacia un lado y se acurrucĆ³ en posiciĆ³n fetal gimiendo en agonĆ­a.



   Marlon se arrodillĆ³ y estirĆ³ la mano entre los muslos de Hiram.



   —Ahora te tengo por las pelotas, ¿eh? —sonriĆ³, apretando los dos grandes y tiernos orbes con fuerza.



   Estaban rojos e hinchados rĆ”pidamente, los golpeĆ³ con fuerza con la palma de su mano, haciendo que Hiram gritara de dolor.



   Intentando salir de su posiciĆ³n incĆ³moda, Hiram estirĆ³ su cuello y atacĆ³, tratando de golpear a Marlon.



   En cambio, logrĆ³ pegarse a sĆ­ mismo en las huevas.



   Marlon soltĆ³ una carcajada.



   Hiram dejĆ³ escapar un gruƱido frustrado cuando Marlon apretĆ³ y torciĆ³ sus bolas, haciĆ©ndolo gritar de dolor.



   RiĆ©ndose, Marlon se levantĆ³, tirando a Hiram del suelo por sus huevos haciĆ©ndolo llorar.



   La polla enorme de Hiram se habĆ­a vuelto completamente dura, balanceĆ”ndose salvajemente entre sus piernas mientras se ponĆ­a a cuatro patas, sus bolas seguĆ­an atrapadas en el agarre de Marlon.



   Marlon recibiĆ³ una patada que lo tomĆ³ por sorpresa, aplastando sus cocos en su cuerpo y haciĆ©ndolo soltar las bolas de Hiram de inmediato.



   Los ojos de Marlon se agrandaron y su mandĆ­bula cayĆ³. Lentamente, se doblĆ³, agarrĆ”ndose la entrepierna, haciendo una mueca de dolor, mientras un gemido jadeante escapaba de su boca.



   Tanto Marlon como Hiram sufrĆ­an mucho dolor, agarrando sus bolas maltratadas.



   Sintiendo que esta era su oportunidad de cambiar las cosas y evitar que sus bolas rĆ”pidamente hinchadas se aplastaran para siempre, Hiram se levantĆ³ y atacĆ³ a Marlon.



   GruƱendo y haciendo muecas de agonĆ­a, Hiram derribĆ³ a su medio hermano al suelo, sin perder el ritmo apretĆ³ el puƱo y comenzĆ³ a golpear los testĆ­culos de Marlon con el puƱo.



   Una y otra vez metiĆ³ los nudillos en las bolas de Marlon, aplastando sus jugosas ciruelas contra su cuerpo.



   Marlon estaba gritando desde lo mĆ”s alto de sus pulmones mientras Hiram causaba estragos en su hombrĆ­a, golpeando sus bolas como un loco.



   —Ahora, mira lo que tenemos aquĆ­ —murmurĆ³ Hiram mientras el pene de Marlon engordaba y se hacĆ­a mĆ”s duro con cada golpe, sobresaliendo entre sus muslos como un cohete que espera partir. AgarrĆ³ la polla de Marlon y la sacudiĆ³ un par de veces antes de lanzar un devastador golpe en la cabeza.



   Marlon dejĆ³ escapar un chillido espeluznante.



   A pesar del dolor en sus propios testĆ­culos sobredimensionados, Hiram continuĆ³ su asalto a la hombrĆ­a de Marlon, golpeando despiadadamente sus bolas y su polla dura y carnosa.



   El rostro de Hiram se veĆ­a feliz mientras aplastaba las bolas de Marlon con su puƱo.



   La polla de Marlon palpitaba y se retorcĆ­a filtrando lĆ­quido preseminal cuando Hiram golpeaba sus testĆ­culos llenos de crema.



   Hiram se detuvo para recoger parte del presemen de Marlon con su mano.



   Y asĆ­ le llenĆ³ el rostro a su hermano con rastros de su baba genĆ©tica salada.



   —¿Te gusta eso? —Hiram se riĆ³ entre dientes—. Hay mĆ”s de donde vino eso... —recogiĆ³ un poco mĆ”s del lĆ­quido preseminal y forzĆ³ sus dedos en la boca de Marlon, haciĆ©ndole probar su propio jugo. SoltĆ³ una carcajada



   Marlon dejĆ³ escapar un gruƱido y apretĆ³ la mandĆ­bula.



   Hiram chillĆ³ como niƱa sacando rĆ”pidamente sus dedos de la boca de Marlon y retrocediendo.



   Marlon se abalanzĆ³ sobre Ć©l, golpeĆ”ndolo en las costillas.



   Los dos jĆ³venes rodaban de un lado a otro, cada uno de ellos tratando de obtener ventaja.



   Fue Marlon quien logrĆ³ rodear con sus dedos la hombrĆ­a de Hiram. CerrĆ³ la mano aplastando el testĆ­culo derecho de Hiram y haciĆ©ndolo aullar en agonĆ­a.



   Hiram tratĆ³ de defenderse, pero Marlon se las arreglĆ³ para derribarlo, colocando la cabeza de su medio hermano sobre sus talones, logrando que su polla dura y gruesa apuntara a su cara.



   Marlon sonriĆ³ dĆ©bilmente.



   Los ojos de Hiram se agrandaron cuando su propia gruesa y dura polla penetrĆ³ en su boca al estar doblado.



   Hiram exclamo de dolor cuando Marlon comenzĆ³ a exprimir sus testĆ­culos, agarrando un orbe gordo en cada mano y clavando sus pulgares en ellos. GruĆ±Ć³, sus labios estaban envueltos alrededor del gordo y palpitante tronco de su polla.



   Con una media sonrisa en la cara, Marlon trabajĆ³ sobre las hinchadas bolas rojas de Hiram, presionando sus pulgares hacia abajo, retorciĆ©ndolos en las bolas.



   La voz amortiguada de Hiram subiĆ³ mĆ”s y mĆ”s en tono y volumen mientras Marlon apretaba sus preciosas ciruelas, aplastĆ”ndolas mientras su polla temblaba.



   —Hoy me libero de esta pocilga, perdedor —anunciĆ³ Marlon alegremente al sentir que las huevas de Hiram intentaban acercarse a su cuerpo, anunciando el comienzo de un orgasmo grande y doloroso.



   Como si fuera una seƱal, los gruƱidos de Hiram se convirtieron en un gorgoteo frenĆ©tico mientras su polla descargaba el contenido de sus bolas torturadas dentro de su boca, inundando su garganta con su esperma cremoso.



   Los ojos de Hiram estaban cerrados, su rostro se contorsionaba de dolor, mientras un chorro tras otro de crema salada llenaba su boca hasta desbordarse. Semen comenzĆ³ a correr por las comisuras de su boca mientras gruƱƭa gimiendo y amordazĆ”ndose por la inyecciĆ³n involuntaria.



   Marlon continuĆ³ apretando las bolas de Hiram, empeƱado en exprimir hasta la Ćŗltima gota de semen de los cojones hasta que estuvieran completamente vacĆ­os.



   TardĆ³ un par de minutos hasta que Marlon estuvo seguro de que no quedaba ni un solo chorrito de jugo dentro de las gĆ³nadas de Hiram.



   —Creo que hemos terminado aquĆ­ —Marlon sonriĆ³, levantĆ”ndose y permitiendo que Hiram se enderezara—. Ahora voy a la fase dos de destrucciĆ³n.



   Hiram ni lo escuchaba pues estaba ocupado tosiendo su leche. Su atractivo rostro estaba empapado de sudor.



   Se limpiĆ³ la boca, gruƱendo y tosiendo, el sabor de su propio semen llenĆ² toda su boca. DejĆ³ escapar un gemido miserable y se acurrucĆ³ en posiciĆ³n fetal, agarrando sus bolas.



   Marlon lo observĆ³, acariciando casualmente sus propios testĆ­culos severamente hinchados. Su pene estaba duro como roca y tenĆ­a lĆ­quido preseminal.



   —¿Sabes quĆ©? —Marlon se riĆ³ entre dientes, dando un paso adelante y acariciando tranquilamente su dura polla—. Creo que puedo expeler un poco de semen para ti ahora mismo.



   Hiram alzĆ³ la vista hacia Marlon con una expresiĆ³n contorsionada por el dolor, justo cuando la polla de Marlon soltĆ³ el primer chorro de esperma golpeĆ³ a Hiram directamente en la cara.



   Hiram se quedĆ³ sin aliento por la sorpresa, con la cara cubierta por la sustancia viscosa salada de Marlon, atrapĆ³ el segundo chorro de leche en su boca, haciĆ©ndolo escupir y toser mientras Marlon se echaba a reĆ­r.



   La habitaciĆ³n estaba llena de la risa de Marlon y los gemidos de Hiram mientras Marlon llovĆ­a leche sobre Hiram.



   Fue una muestra sorprendente de superioridad, una poderosa afirmaciĆ³n de dominio, como ver a un perro marcar su territorio. Tras los vidrios Jorge suplicaba para que la humillaciĆ³n cesara.



   Chorro tras chorro de esperma lloviĆ³ sobre Hiram, cubriendo al muchacho musculoso en esperma mientras la risa de Marlon hacĆ­a eco a travĆ©s de la habitaciĆ³n. Se quedĆ³ un rato recuperando el aliento hasta que dijo:



   —Ahora voy a romperte las bolas, maldito.



   Hiram gimiĆ³ y quiso arrastrase del alcance de Marlon, cuando este ya lo iba a agarrar una timbre hizo su anuncio con una voz femenina.



   «Marlon eres el ganador, al otro lado de la puerta estĆ” tu premio de liberaciĆ³n».



   Al final de la sala una puerta permitiĆ³ el paso, Marlon lo dudĆ³ por un momento pero se decidiĆ³ a ir despuĆ©s de dar un puntapie a Hiram dejandolo humillado y dolorido.



   —¿A dĆ³nde llevan a Marlon? —se desesperĆ³ Javier—. ¡QUE ME DIGAS A DƓNDE LLEVAS A MARLON!



   Ćngel no le dio una respuesta, en su lugar clavĆ³ un sĆ³lido puƱetazo en las nueces a Javier que lo envolviĆ³ en un mundo de abrazante dolor.

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