¡Hombre herido en el callejón! - Las Bolas de Pablo

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6 dic 2020

¡Hombre herido en el callejón!

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BALLBUSTING HOMBRE/HOMBRE


El marido de Carolina ingresó a la habitación de golpe y porrazo, su esposa estaba desnuda en la cama aunque se cubría con una toalla.


—¿DÓNDE? ¿DÓNDE ESTÁ ESE DESGRACIADO? —vociferó el marido.


—¡No sé, Gustavo, no sé de qué me está hablando!


—Claro que sí, en la esquina del callejón dejó su vehículo como lo hace las noches que no estoy aquí.


Gustavo inspeccionó la habitación, su mirada se dirigió a la ventana.


—¡No, Gustavo! —gritó Carolina.


—¡Ese desgraciado saltó desde el segundo piso! ¡Ojalá se haya quebrado las piernas!


Pero no había nada en el suelo.


—No importa, lo voy a buscar. Todavía estará cerca. Lo voy a matar.


—¡No, Gustavo!


El hombre salió a toda prisa de la habitación, mientras tanto Carolina comenzó a vestirse, debajo de la cama quedó el pantalón de su amante que huyendo despavorido no pudo cogerlo.

Rodrigo era el joven amante de Carolina y en aquel momento huía por la calle, simplemente vestía una camiseta negra y las zapatillas, corría a toda prisa usando un ajustado calzoncillo negro. Bastaba con llegar al callejón subir a su vehículo y huir a un sitio seguro.


—¡Desgraciado!


Escuchó una voz, era el marido de Carolina, que aunque era robusto en sus tiempos universitarios participó como atleta de maratón.


—¡Te mataré, desgraciado!


Rodrigo gritó, cerca oía los pasos de Gustavo, aquel viejo aunque pesado todavía seguía siendo muy rápido.


—¡Desgraciado!


—¡Ah!


¡Lo alcanzó!


Gustavo haló a Rodrigo y lo estampó contra una pared.


—¡Eres un hijo de puta! ¡¿Cómo te atreves a follar a mi mujer!


—Amigo, lo siento, te juro que no lo volveré a hacer!


—NO QUIERO SABER QUE COJERÁS A MI MUJER.


Le dio un fuerte puñetazo en el estómago a Rodrigo.


—¡Hijo de puta! ¿QUÉ PUDO VER CAROLINA EN TI? ¡SI A LEGUAS SE VE QUE ERES UN POBRE DIABLO!


—Lo siento, no lo volveré a hacer.


—¡MISERABLE!


Gustavo estampó una colosal patada en las bolas a Rodrigo. El muchacho lanzó un grito doloroso mientras sus pies se elevaron algunos centímetros del suelo.


Gustavo se burló.


Rodrigo cerró los ojos preso de dolor, se agarró las bolas con ambas manos y se dejó resbalar por la pared hacia el suelo. El cuerpo le dolía mucho y sus testículos chocaron con su pelvis con la poderosa patada. Gimió muy agitado y dolorido.


—Pobre diablo —se burló Gustavo alejándose.

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