La cofradia(2/7): promesas rotas - Las Bolas de Pablo

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11 jul 2018

La cofradia(2/7): promesas rotas


CONTIENE:
-BALLBUSTING HOMBRE/HOMBRE 

   Pablo y David acordaron unirse a la cofradĆ­a a pesar de los aprietos en que quizĆ”s se podĆ­a meter el matrimonio en cuestiĆ³n de que le correspondiese tener sexo con algĆŗn miembro del grupo.


   —Hoy formalmente damos la bienvenida a Pablo y a David que regresa —hablaba Teo quien por ese aƱo actuarĆ­a como presidente del grupo…

Lenin

   AllĆ­ tambiĆ©n estaban Luis, Glen y Sebastian quien ya Pablo habĆ­a conocido en la visita anterior pero tambiĆ©n estaban cara nuevas, entre ellas LenĆ­n un muchacho guapo, de cuerpo grueso, ojos verdes y cabellos castaƱos.

Nick

   Nick, un semental grande, de cuerpo muy marcado por mĆŗsculos, semblante atractivo y conocido por practicar algunas peleas callejeras.


   Y Orlando de cuerpo delgado, cara de Ć”ngel, rubio y cachondo.


   —Hoy —anunciaba Teo—, vamos a deleitarnos con apretones de bolas, vamos a saber quĆ© tanto uno de nosotros soporta tener las pelotas ahorcadas —algunos rieron mientras otros optaron por cubrirse la entrepierna—. ¿Quienes serĆ”n los afortunados? —nadie valientemente se postulĆ³—. Lo sabĆ­a, entonces, dejemos todo a la suerte colĆ³quense en forma de cĆ­rculo —los machos ahĆ­ presente obedecieron y Teo presentĆ³ una botella de plĆ”stico—, la harĆ© girar y a quien seƱale serĆ” el elegido.


   Girando el instrumento en el piso para hizo que seƱalase a algĆŗn culpable, el pico de la botella girĆ³ y girĆ³ apuntando a diferentes caras: Pablo, David, Sebastian, Teo pero finalmente indicĆ³ al ovalado rostro de Nick que sonriĆ³ satisfecho.


   —Voila ahĆ­ estĆ” —riĆ³ Teo—. Y Nick torturarĆ” los cocos de Orlando.


   —¿Los mios? ¡¿Por quĆ©?!


   —Porque el culo de la botella seƱala a tu direcciĆ³n.


   —¡No es justo, carajo!


   —Si lo deseas puedes negarte, cariƱo, pero paga tu amonestaciĆ³n.


   Orlando abriĆ³ mucho los ojos y negĆ³ de lado a lado con la cabeza.


   Teo se riĆ³ y ordenĆ³ que todos se colocaran en sus posiciones para disfrutar lo que estaba por venir y la mayorĆ­a obedeciĆ³.


   Pablo ocupĆ³ un lugar abrazando a David porque sabĆ­a que lo que venĆ­a lo iban a gozar mucho.


   Los ojos de Nick estaban fijos en la entrepierna del guapo Orlando y se lamiĆ³ los labios inconscientemente. Su verga dentro del pantalĆ³n se crispĆ³.


   Orlando se sintiĆ³  expectante.


   —Quitate la ropa —ordenĆ³ a Orlando, Ć©ste tragĆ³ pensativamente saliva. Y mĆ”s allĆ” Teo aplaudiĆ³.


   Orlando rĆ”pidamente se quitĆ³ la ropa hasta que se quedĆ³ desnudo, con su polla dura apuntando al techo, sus grandes bolas jĆ³venes colgaban a la vista de todos.


   —Veamos —dijo Nick y pasĆ³ la yema del dedo a lo largo del pene de Orlando.


   El rubio se estremeciĆ³ de lujuria. Su polla se crispĆ³ y derramĆ³ un poco de lĆ­quido preseminal que descendiĆ³ como un pequeƱo hilo transparente.


   Nick sonriĆ³ cogiendo el lĆ­quido preseminal de Orlando con la punta del dedo para llevarlo a la boca, mirĆ”ndolo seductoramente. —Mmmhmmm —declarĆ³ sin romper el contacto visual mientras lamĆ­a el jugo salado de Orlando en su dedo.


   Nick le guiĆ±Ć³ un ojo a Orlando y se pasĆ³ la lengua por los labios.


   Orlando le sonriĆ³.


   Nick envolviĆ³ sus dedos alrededor de las tiernas bolas de Orlando y cerrĆ³ el puƱo.


   Orlando inhalĆ³ bruscamente. Su polla se crispĆ³ y una nueva gota de lĆ­quido preseminal se le escapĆ³.


   Nick le hizo una sonrisa pĆ­cara a Orlando y este le correspondiĆ³ pero la sonrisa de Orlando se torciĆ³ como su rostro se desfiguraba de dolor cuando Nick apretĆ³ sus huevos tan fuerte que lo hizo ponerse de puntillas


   Un gemido gutural escapĆ³ de los labios de Orlando.


   Nick levantĆ³ la mirada, sonriendo alegremente mientras estaba crujia las bolas de Orlando en su mano, clavando las yemas de sus dedos en la suave carne de los delicados testĆ­culos.


   —Ohhh —Orlando gimiĆ³ cuando sus rodillas se debilitaron y comenzĆ³ a temblar. Su cuerpo estaba lleno del dolor que irradiaba de sus testĆ­culos.


   Nick mirĆ³ la cara de Orlando con regocijo diabĆ³lico, amasando y apretando su puƱo con sus dos bolas.


   La polla de Orlando se puso rĆ­gida a medida que Nick apretĆ³ sus bolas con fuerza.


   La cara de Orlando se contorsionĆ³ de dolor mientras miraba hacia abajo a su entrepierna.


   Nick agarrĆ³ la erecciĆ³n de Orlando y comenzĆ³ a sacudirla lentamente, provocando gemidos de placer desde los labios del rubio.


   —Te gusta eso, ¿eh? —susurrĆ³ Nick—. PequeƱa perra.


   Orlando cerrĆ³ los ojos y asintiĆ³. El dolor en sus bolas comenzĆ³ a desaparecer, dando paso a un suave hormigueo, una excitante vibraciĆ³n que lo hizo relajar. Sus jugos estaban subiendo de nuevo, podĆ­a sentir su semen batiendose dentro de sus bolas.


   Nick sacĆ³ su lengua y la pasĆ³ sobre la punta del pene de Orlando. Y la cĆ”lida y hĆŗmeda lengua probĆ³ gotas de lĆ­quido preseminal.


   Orlando se estremeciĆ³. AbriĆ³ los ojos y mirĆ³ a Nick que le sonriĆ³ con una expresiĆ³n descarada en su rostro.


   —Hazlo de nuevo —susurrĆ³ Orlando roncamente.


   La sonrisa de Nick se ensanchĆ³.


   Una gota de lĆ­quido preseminal aterrizĆ³ en el dorso de la mano de Nick asi dejĆ³ de sacudir el pene y observĆ³ correr el semen por su piel. Sus dedos se apretaron alrededor de la base de la polla de Orlando.


   —Chupalo —rogĆ³ suplicante Orlando.


   Nick le guiĆ±Ć³ un ojo y con la mano libre y golpeĆ³ con la palma el pene de Orlando.


   Orlando dejĆ³ escapar un grito, cerrando los ojos con fuerza.


   Nick se riĆ³ y le dio otra fuerte bofetada a la polla chorreante de Orlando, golpeando la cabeza con fuerza y ​​haciendolo gritar una vez mĆ”s.


   Con una sonrisa malvada, Nick apuntĆ³ la polla de Orlando hacia arriba y apretĆ³ su mano libre en forma de puƱo antes de enviarla a los testĆ­culos del muchacho, crujiĆ©ndolos con fuerza.


   Los ojos de Orlando se hincharon y dejĆ³ escapar una tos seca.


   Nick se riĆ³. GolpeĆ³ con su puƱo las bolas de Orlando otra vez, metiĆ©ndolas en su cuerpo y haciĆ©ndole soltar un chillido ensordecedor.


   Nick se pasĆ³ la lengua por los labios y siguiĆ³ sacudiendo la polla de Orlando como si nada hubiera pasado.


   —ChĆŗpalo —rogaron algunos participantes de la cofradĆ­a.


   David estaba masajeando el bulto en erecciĆ³n de Pablo.


   Nick se encogiĆ³ de hombros, acariciando lentamente la gĆ©lida polla de Orlando. LevantĆ³ la vista y sonriĆ³ inocentemente.


   La cara de Orlando estaba desfigurada en una mĆ”scara de dolor.


   Nick golpeĆ³ las bolas colgantes de Orlando con la palma de su mano una docena de veces en rĆ”pida sucesiĆ³n, haciendo que las dos tiernas huevas brincaran salvajemente.


   Orlando chillĆ³ de dolor.


   —Tus pequeƱas bolas hierven con semen, ¿eh? —se riĆ³ Nick despuĆ©s que los gritos de Orlando se calmaran—. ¿Quieres vaciar su contenido en mi cara?


   Orlando se mordiĆ³ el labio inferior. El sudor corrĆ­a por su linda cara. Su cabello estaba mojado. Se morĆ­a de ganas de correrse, y seguro que no le importarĆ­a descargar su lefa en la cara de Nick. De hecho, pensar en la cara de Nick cubierta de esperma hizo que su polla se contrajera. los demĆ”s hombres aplaudieron alborotados.


   Nick mirĆ³ la palpitante polla de Orlando con una expresiĆ³n alegre en su rostro. Pero toda expresiĆ³n cambiĆ³ de un segundo a otro cuando con cara de venganza exprimiĆ³ las bolas de Orlando.


   Los ojos del muchacho se abrieron de par en par y chillĆ³.


   Nick apretĆ³ los cojones tan fuerte como pudo, aplastando aquellos tanques llenos de esperma con toda la fuerza que pudo reunir.


   Orlando estaba gritando desde lo mĆ”s alto de sus pulmones mientras sus huevas eran comprimidas brutalmente en las manos de Nick.


   Nick sonreĆ­a al aplastar las gĆ³nadas provocando todo tipo de ruidos extraƱos en Orlando.


   De la punta de su miembro brotaba lĆ­quido preseminal.


   Orlando tenĆ­a los ojos cerrados y estaba gritando de dolor. IntentĆ³ calmarse pero dejĆ³ escapar un gemido. Su rostro hermoso se habĆ­a convertido en una mueca contorsionada de dolor.


   Nick se riĆ³ entre dientes y levantĆ³ su rodilla entre los muslos de Orlando, golpeandola las bolas del desdichado macho.


   Orlando dejĆ³ escapar un grito penetrante y se derrumbĆ³ en el suelo.


   Nick observĆ³ a Orlando por unos segundos, con una media sonrisa en la cara.


   Orlando levantĆ³ la vista, su rostro se contorsionĆ³ en agonĆ­a.


   —EstĆ” bueno por hoy —concluyĆ³ Nick.


   —¿QuĆ©? —casi gritĆ³ Orlando—. Debes chuparme la polla.


   —No, no lo debo hacer. Ya no quiero chupar tu pequeƱa y traviesa pija. El presidente no lo exigio.


   —¡Estoy que reviento!


   —Pues no me importa. Es tu problema.


   Orlando gimiĆ³.
Orlando


   Nick se alejĆ³ y fue a ocupar un asiento alejado de los demĆ”s, por su posiciĆ³n parecĆ­a que empezaba a masturbarse.


   Los demĆ”s excitados miembros de la cofradĆ­a aplaudiaron su proceder dejando al muchacho con las ganas sexuales.

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