Alirio el caballo - Las Bolas de Pablo

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6 ene 2020

Alirio el caballo


ESCRITO POR: ZATN 
Contiene Ballbusting M/M, F/M y Sexo Heterosexual.

   Alirio, un hombre de 60 aƱos, estaba en su pequeƱa hacienda… La tarde era calurosa y escuchaba su vieja radio; Se le acercaron sus nietos de 17 y 18 aƱos, y a peticiĆ³n de ellos, decide contarles sobre las aventuras romĆ”nticas que tuvo de joven, antes y durante el matrimonio con Amelia, su esposa y abuela de los jĆ³venes.

   El viejo narra:

   A los 20 aƱos Alirio trabajaba como jornalero en la sabana, laboraba de lunes a viernes, y dormĆ­a en unos cuartos para los empleados; A pesar de la intensa jornada de trabajo, habĆ­a tiempo libre por las noches, y Ć©l lo aprovechaba con las sirvientas, a mĆ”s de una la llevĆ³ al establo y cĆ³mo disfrutĆ³ de aquellas jornadas.

   Estaba comprometido con Amelia, pero ella estaba en el pueblo vecino, y solo viaja a verla los fines de semana, asĆ­ que segĆŗn Ć©l, se tenĆ­a que desahogar, ademĆ”s las mujeres de la hacienda casi se le entregaban, en esa Ć©poca era mĆŗy atractivo.

   Una noche, la seƱora Catalina, que era la esposa del Don Camilo, -el patrĆ³n de la hacienda-, se le apareciĆ³ en el cuarto en donde dormĆ­a, enseguida me dio cuenta que estaba interesada en estar con Ć©l.

   “Ay Alirio me han dicho que te dicen –el caballo-, porque no me muestra porque?”. La mujer  se apoyĆ³ contra el pecho del trabajador, sobĆ”ndole el musculoso tĆ³rax

   La seƱora Catalina con 43 aƱos no estaba mal, toda rubia y bien conservada, Alirio se vio tentado, pero no querĆ­a problemas y le dijo que estaba con novia, pero a ella no le importĆ³ e insistiĆ³:

   La doƱa le tocĆ³ el bulto entre las piernas, palpĆ”ndole los testĆ­culos y el dotado pene del trabajador.

   “Parece que es cierto lo del caballo, Es mĆ”s, muchacho tienes una anaconda ahĆ­”.

   Dispuesta a tentarlo, la doƱa vestĆ­a una bata de dormir, la cual abriĆ³ y dejĆ³ caer al suelo; Alirio quedĆ³ con la boca abierta pues la seƱora esta desnuda 

   Alirio se excitĆ³, pero trato de calmar las cosas, mĆ”s con la mujer pegada a Ć©l, besĆ”ndole el cuello, y sintiendo ese desnudo cuerpo en contacto con el suyo, la excitaciĆ³n le ganĆ³, el trabajador respondiĆ³ a las caricias, y se comenzĆ³ a desnudar…

   Alirio expresĆ³ a sus atentos nietos: “No me pude resistir, era un hombre comprometido, pero tenĆ­a mis limites!”.

   Desnudo, la seƱora se asombrĆ³ y maravillĆ³:

   “Que verga tan grande!, ahora falta ponĆ©rtela dura mi vida”.

   Alirio comenzĆ³ a besar las tetas de la seƱora, mientras ella le masajeaba el glande, a los pocos segundos, el largo falo se endureciĆ³, expulsando pre semen en verdaderos salpicones.

   DoƱa Catalina se arrodillĆ³ y le besĆ³ la cabeza, Alirio gozo y jadeĆ³.

   Ya listo para la penetraciĆ³n, el hombre la coloco boca arriba y la cubriĆ³, mientras se besaban, el falo entraba hasta el fondo vaginal dĆ”ndole orgasmos a la seƱora, con solo 5 minutos de bombeo, Catalina se empapĆ³ de sus jugos femeninos, pidiĆ³ una pausa, pero Alirio no se la dio, mantuvo su bombeo a ese agĆ¼ero hasta que la verga le palpitĆ³ de gusto y se vino.

   La seƱora se sacĆ³ el pene semi erecto, y decidiĆ³ metĆ©rselo en la boca, casi trasbocĆ³, cuando el glande le pasĆ³ ente las amĆ­gdalas, el falo respondĆ­a y una vez mĆ”s aumentĆ³ su largo y grosor…
…Pero golosa, continuĆ³ metiĆ©ndoselo hasta llegarle al esĆ³fago, solo la falta de aire le hizo sacarlo. Alirio querĆ­a mĆ”s coƱo, asĆ­ que la volteĆ³ contra la cama, y se dejĆ³ caer contra su sexo, la mujer grito de placer y dolor con aquella empalada… la estaca de carne le punzaba el Ćŗtero vĆ­a vaginal.

   La doƱa mordĆ­a la almohada bajo ella, mientras sudaba por montones a la vez que veĆ­a doble.

   LlegĆ³ el nuevo clĆ­max para la mujer, y no tardĆ³ Ć©l del jornalero, quiĆ©n eyaculĆ³ en la vagina de su patrona, tanta leche saliĆ³ que se derramĆ³ entre sus piernas.

   MĆ”s la acciĆ³n continuarĆ­a, porque solo hasta la cuarta corrida fue que la mujer se quedĆ³ dormida y satisfecha.

   Pero la pasiĆ³n de aquella noche le trajo problemas con el patrĆ³n.

   DĆ­as despuĆ©s, el seƱor de la hacienda se enterĆ³ de la infidelidad de su mujer, y le reclamĆ³ a Alirio en una cantina del pueblo; Los Ć”nimos se caldearon y siendo despedido e insultado, el empleado se dispuso a pelearse. Ambos rivales estĆ”n listos, pero es en ese momento cuando por detrĆ”s, un amigo del patrĆ³n patea a Alirio en los testĆ­culos.

   “AAAAHHHHHHHH!!”. Grita el empleado ante tan doloroso y traicionero golpe.

   El jornalero quedĆ³ en el suelo en posiciĆ³n fetal agarrĆ”ndose los huevos. Don Camilo cobardemente aprovechĆ³ para patearle la cabeza, dejando al debilitado Alirio sin sentido…
…Pero el hacendado querĆ­a hacerle pagar de otra manera, y que fuera el quien le causase el principal daƱo.

   Alirio despertĆ³ horas despuĆ©s en el hospital del pueblo, enseguida sintiĆ³ un terrible dolor entre las piernas, era insoportable, tenĆ­a que morderse los labios para no emitir quejidos, con dificultad retirĆ³ al sĆ”bana y se observĆ³ al zona, su escroto esta inflado y con un tono rojo y negro, asustado se tocĆ³ y casi chillĆ³ solo al palparse el saco de bolas. ObservĆ³ una pequeƱa manguera fijada por un hilo, algo grave tenia en las bolas, recordĆ³ que le patearon los huevos por detrĆ”s, pero fue tan grave la lesiĆ³n?

   El doctor apareciĆ³ y le informo lo sucedido, segĆŗn informes de los testigos habĆ­a sido golpeado en los testĆ­culos en varias ocasiones, por lo que tenĆ­a una hemorragia en el escroto y tal vez daƱo permanente en los genitales, le pusieron un pequeƱo tubo para drenarle algo de la sangre, solo al desinflamar se sabrĆ­a con certeza, si habĆ­a que realizar una intervenciĆ³n mĆ”s seria.

   De sus amigos se enterĆ³ que tras quedar inconsciente, Don Camilo le pisĆ³ con furia los testĆ­culos en tres oportunidades, sin sentido Ć©l no podĆ­a protegerse, finalmente los testigos le detuvieron en su salvaje agresiĆ³n.

   El enfado de Alirio es completo, ese cobarde le quiso malograr la vida, pero no hay mucho por hacer, el hacendado es muy adinerado, y de buscar venganza podrĆ­a terminar perdiendo la vida.

   Alirio continua explorando sus partes, incluso le duele el pene, en su enorme falo observa unos moretones, tambiĆ©n se lo pisĆ³.

   A los pocos dĆ­as, el doctor dictaminĆ³ que sus pelotas no habĆ­an sido daƱadas gravemente  y solo el tiempo dirĆ­a si le quedaba alguna secuela.

   Una vez dado de alta, Alirio no volviĆ³ al pueblo y se fue al poblado vecino, allĆ­ buscĆ³ trabajo y conviviĆ³ con Amelia, desde siempre soĆ±Ć³ desposarla y no tardaron en hacer efectivo el compromiso. 

   La luna de miel, tambiĆ©n fue la primera vez que hizo el amor con Amelia desde el ataque a sus genitales, la mujer estaba contenta, su amado estaba en plena forma, pues el pene del caballo estaba tan grande como siempre, aquella lesiĆ³n no afectĆ³ a su nuevo esposo.

   En la alcoba nupcial, Alirio casi brincĆ³ sobre su mujer, tirĆ”ndola al suelo, Amelia tratĆ³ de calmarlo en vano, el macho le suplicĆ³ le chupase el pene… A Amelia le fascinaba hacerlo.

   Con la primera lamida al escroto, los huevos de Alirio se contrajeron, los sintiĆ³ pesados como piedras, estaba seguro que soportarĆ­a sin inmutarse diez patadas en las pelotas, hasta pensĆ³ 

   Si las hubiera tenido asĆ­ en aquella cantina.

   Pero eran exageraciones, sus pĆ©treas bolas, solo estaba congestionadas de tanto semen que le parecĆ­an a punto de explotar… pero serĆ­a Amelia, quien se las ablandase con las sucesivas eyaculaciones que le provocarĆ­a.

   El sexo con su mujer fue intenso, la agarrĆ³ y se la colocĆ³ de espaldas sobre su abdomen… en esa posiciĆ³n le metiĆ³ su “monstruo”, a si le llamaba a su larga verga, la mujer se corriĆ³ varias veces, y Ć©l igual, siempre llenĆ”ndole el coƱo con su espesa y copiosa leche…
…Ya anhelaba el primer varĆ³n de su nueva familia.

   Pasaron 6 meses de matrimonio, pero Amelia no quedaba embarazada, y la vida sexual de la pareja era muy activa. Alirio se asustĆ³, serĆ­a que aquel ataque de Don Camilo si le dejĆ³  malogrado?

   DecidiĆ³ ir al hospital a que le revisaran, cuĆ”l fue su sorpresa al encontrar en la consulta a una doctora en lugar de un doctor.

   Mercy Villalba, ella una doctora reciĆ©n graduada, que llevaba dos meses en el pueblo, era bien guapa, no tenĆ­a mĆ”s de 25 aƱos, era dueƱa de  un largo cabello castaƱo y unas facciones de mujer fuerte y sexy.

   Ante las dudas del paciente por contar lo que le ocurrĆ­a, la mujer le hablo con confianza, finalmente Alirio expuso su problema de fertilidad.

   La mĆ©dica escuchĆ³ atenta toda la historia, mostrĆ”ndose asombrada ante la agresiĆ³n que sufriĆ³, alcanzĆ³ a expresar:
“Que cobarde…”.

   Posteriormente ordenĆ³ a Alirio desnudarse, el varĆ³n una vez mĆ”s dudĆ³. 

   “Soy doctora, no se apene”.

   Se quitĆ³ la ropa y la doctora no callĆ³ su opiniĆ³n al ver el largo falo de Alirio en reposo… los ojos le saltaron del impacto:

   “Dios del cielo!... Ya veo, por eso te dicen el caballo no?”. La mujer ya habĆ­a sido advertida por alguna enfermera antes de la consulta, de a quien examinarĆ­a.

   Alirio respondiĆ³ afirmativamente para confirmarle que si era “El caballo”.

   Tras unos segundos de turbaciĆ³n la doctora le hizo apoyarse contra la camilla, y separar las piernas… en ese momento le metiĆ³ un dedo en el ano.

   “Oiga que hace!?”. Se resistiĆ³ Alirio, quien sentĆ­a profanada su retaguardia.

   “CĆ”lmate, quiero examinarte por detrĆ”s”.

   “Yo no soy polillĆ³n”.

   “Deja la pendejada, es un procedimiento mĆ©dico, se llama tacto rectal”.

   Ya informado que buscaba palpar su prĆ³stata, Alirio se quedĆ³ quieto, no sin padecer incomodidad ante aquel dedo. Pero la vista de la doctora se centrĆ³ en aquel pene largo, que daba leves brincos; De pronto su objetivo cambiĆ³…

…Los bamboleantes huevos del paciente, invitaban a tocarlos, ademĆ”s era parte del examen a realizar.

   Con la otra mano la doctora le tocĆ³ los huevos, con aquello Alirio se excitĆ³, y el falo dio un nuevo brinco. Ante el masaje testicular el hombre se saboreaba los labios, eso sĆ­ era rico.

   La doctora  pidiĆ³ que tosiera, mientras se los masajeaba.

   Cof, Cof, los dedos de la profesional se adaptaban a aquellas bolas que brincaban con la tos.

   Luego de sacar el dedo del ano, Alirio le dio el frente y continuĆ³ gozando de aquella sobada... finalmente no pudo evitar preguntar.

   “Porque me los soba doctora?”.

   “No te los sobo!, te estoy palpando!, lo hago para saber si tienes alguna masa, o algo anormal en los testĆ­culos…”. Mercy se coloreĆ³ con el comentario y quiso dejar en claro las cosas.

   “Doctora perdĆ³neme pero no me puedo aguantar mĆ”s!”.

   La polla de Alirio rĆ”pidamente comenzĆ³ a engrosarse, la doctora tratĆ³ de mantener la compostura y no dijo nada.

   Cuando por fin terminĆ³ de tocarle las pelotas, se alejĆ³ un poco, no sin antes darle una palmada en los huevos.

   “Aayyy!”. Se mordiĆ³ los labios Alirio. 

   “Doctora no me haga eso, usted hizo un juramento upocratico”.

   “HipocrĆ”tico”.

   “Ese, Pero no me lastime, mire que tal vez ya me hayan dejado inĆŗtil, y usted me remata”.

   “No diga eso, solo fue por parĆ”rsele… controle sus impulsos Alirio… y con la palmada y todo, aun no se le baja”. Mercy ladeo el rostro para no ser vista morderse el labio del gusto.

   “Doctora, dĆ”ndome palmadas no se me va a bajar”.

   “Entonces jĆ”lesela”.

   “No sea grosera doctora”.

   “No es groserĆ­a,  necesito una muestra de semen, asĆ­ que le tocĆ³ masturbarse”.

   Enseguida le entregĆ³ un tarro de muestra, y saliĆ³ del consultorio…

   Alirio se masturbĆ³ pensando en ella, la doctora olĆ­a rico y era elegante… Con velocidad estrangulaba su pene de caballo, y a los 10 minutos, ya agitado y sudando se vino, llenando el tarro.

   Al regresar, la doctora no dijo nada al recibir el tarro, pero se notaba que estaba sorprendida por la cantidad de semen depositado.

   Alirio se marchĆ³, quedando de verse en 3 dĆ­as para saber los resultados de los estudios. 

   Dos dĆ­as despuĆ©s, en la noche se celebraba una fiesta popular del pueblo, Alirio se volviĆ³ a ver con la doctora Villalba, a pesar de estar con su esposa Amelia, El hombre se mostrĆ³ muy receptivo y correspondiĆ³ al saludo, Mercy le pidiĆ³ un tiempo en privado para hablar de los exĆ”menes y sus resultados.

   Unos minutos despuĆ©s los dos desaparecieron del sitio, para reencontrarse en un callejĆ³n a dos cuadras de la fiesta que se desarrollaba en la plaza central de la poblaciĆ³n.

   La doctora no tenĆ­a aĆŗn los resultados, solo querĆ­a decirle algo a solas a Alirio.

   “QuerĆ­a verte, quede con ganas de conocer mejor al caballo…”.

   Mercy le tocĆ³ el paquete a Alirio, quien le tocĆ³ los hombros y senos a la doctora, Ć©sta se abriĆ³ la blusa y se dejĆ³ manosear; fue entonces cuando se arrodillĆ³ y le comenzĆ³  desabrochar el cinturĆ³n.

   El pene semi erecto del campesino brincĆ³ de su interior y salpicĆ³ a la galena con pre semen… Alirio tenĆ­a ganas de hacer el amor con la bella profesional.

   “Que caballo!”. Los ojos de la mĆ©dica, brillaba con la escasa luz de la luna, brillo que tambiĆ©n se veĆ­a en las gotas de pre semen que asomaban del glande.

   ComenzarĆ­a a chuparle el miembro, y Alirio a empujĆ”rselo mĆ”s y mĆ”s en la garganta, Mercy le mordĆ­a suavemente el tronco del pene… la joven doctora era muy hĆ”bil con su boca.

   Cuando Alirio sintiĆ³ que se iba a correr, sacĆ³ su pene casi a la brava, salpicando de saliva y presemen el rostro de la doctora, quien comenzĆ³ a desvestirse, la galena sabĆ­a y deseaba lo que venĆ­a a continuaciĆ³n. 

   Ya desnuda se colocĆ³ de espaldas a Alirio, apoyĆ”ndose contra un muro, el campesino no tardĆ³ en empalarla con su falo, a  lo que Mercy respondiĆ³ con un quejido que tuvo que ahogar con una mano, la mujer dejĆ³ caer saliva de la excitaciĆ³n... y comenzĆ³ el entra y sale de aquella verga, que le cepillaba la vagina por dentro.

   “Oh caballo!, dame mĆ”s duro!!”.

   “Como pida la doctoraaaaaaaaAAAHHHHHHH!!!!!!!”.

   Tremendo alarido de Alirio cuando le agarraron de las huevas por detrĆ”s, Era Amelia quien castigaba a su infiel marido… Le tenĆ­a vigilado, y ante su ausencia en la fiesta. sospechĆ³ de algĆŗn infidelidad… ademĆ”s al no ver a aquella doctora con quien su esposo se habĆ­a mostrado tan cordial, la hizo pensar lo peor… buscĆ³ por los alrededores hasta dar con la pareja unida del bajo vientre.

   Amelia tirĆ³ con fuerza del escroto de su marido, haciĆ©ndole dar grito tras grito, el varĆ³n caminaba hacia atrĆ”s, rogando a su esposa que dejase de hacer fuerza… pero parecĆ­a que Amelia le arrancarĆ­a las pelotas…
…Por fin vio alivio cuando la mujer se cansĆ³ y le soltĆ³.

   Lista para rematarle, la esposa volteĆ³ al adolorido macho, y antes de que pudiera cubrirse los genitales, le dio un rodillazo en la ingle, El marido se quejĆ³ aĆŗn mĆ”s.

   “Por fortuna no me dio en las bolas, me pego fue en el monstruo”. Exclamaba el narrador a  sus asombrados nietos.

   A Alirio le habĆ­a dolido el rodillazo, pero no tanto como le dolĆ­an las pelotas, y curiosamente al tener todavĆ­a parado el pene, este le sirviĆ³ de obstĆ”culo y protegiĆ³ sus cojones.

   La esposa dio un quejido de frustraciĆ³n al no hacer acertado en su objetivo y le empujĆ³… Alirio terminĆ³ en el suelo.

   Incapacitado el infiel, Amelia fijo su atenciĆ³n en la doctora, quiĆ©n apenada se estaba vistiendo.

   La iracunda campesina tomĆ³ a Mercy por el pelo, y la azotĆ³ contra el suelo, parecĆ­a estar poseĆ­da al tener tanta fuerza, La doctora gritaba cuando una vez mĆ”s del cabello, Amelia la sacĆ³ del lugar rumbo a la fiesta; Los gritos hicieron venir a la gente, y fue entonces cuando la esposa, la emprendiĆ³ contra la ropa de la mĆ©dica, vuelta girones ya no cubrĆ­a y todos vieron la desnudez femenina.

   Mercy sintiĆ³ la vergĆ¼enza de su vida.

   Ya calmados los Ć”nimos, hubo consecuencias: Mercy Villalba dejĆ³ el pueblo avergonzada, mientras Alirio fue echado de su hogar por la enfurecida Amelia; Con el pasar de los dĆ­as el campesino le pidiĆ³ perdĆ³n a su esposa, quien tras un mes de enojo, accediĆ³ a recibirle…
…El marido dejĆ³ ese libertinaje crĆ³nico, y la mujer extraƱaba siempre en su cama a aquel “caballo”.

   Luego del mes, Alirio volviĆ³ con el nuevo doctor, esta vez un hombre, quien finalmente le entrego los resultados mĆ©dicos; Estos arrojaron algo positivo, Alirio no tenĆ­a evidencia alguna de daƱo testicular, asĆ­ que su aparente esterilidad era un misterio.

   Durante la charla con el mĆ©dico, Alirio contĆ³ que Amelia ocasionalmente tenĆ­a fuertes dolores en los ovarios… Lo que suponĆ­a normal en ella, fue sospechoso para el mĆ©dico…
…Una consulta de Amelia, confirmĆ³ un padecimiento en ella, como la causa de una esterilidad, mĆ”s sin embargo, un corto tratamiento hormonal corrigiĆ³ su problema.

   Cuando el doctor la dio por curada, Amelia retomĆ³ la vida sexual con Alirio, quedando embarazada ese mismo mes. Desde entonces se embarazĆ³ de 4 hijos mĆ”s…Alirio agradeciĆ³ siempre tener unas pelotas fĆ©rtiles y una buena descendencia.

   La historia terminĆ³ y los nietos por fin dejaron de molestar al abuelo, quien encendiĆ³ una pipa y continuĆ³ escuchando su radio.

FIN.
Gracias.

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