EL NUEVO SEGUNDÓN 9/17: RICHARD GRAYSON - Las Bolas de Pablo

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22 ago 2020

EL NUEVO SEGUNDÓN 9/17: RICHARD GRAYSON

    Escrito por: FerchoMX

  ¡Qué tranza perros! estoy imparable, no he tenido ni un momento de descanso desde que regresé a esta puta ciudad, hacerme con el control del crimen ha sido agotador, he tardado algunos meses, ha valido la pena cada maldito segundo invertido, me he dado el gusto de burlar a Batman y Robin en múltiples ocasiones. Después, de tanto trabajo, para liberar tensiones, “el puto amo” decidió darse un respiro, así que fui a visitar a Barbie Gordon, acabo de salir de ahí, la horchata estuvo deliciosa, ando todo relajado y feliz.

   He llegado a un enorme edificio de cincuenta pisos en una zona corporativa semi abandonada en Blüdhaven, en el piso 45 es donde mantengo retenido a mi hermanote. Dick aún no ha despertado, tal vez se me pasó la mano con el sedante, hay un charco de baba en el suelo debajo suyo, sus genitales cuelgan expuestos sobre su pelvis. Hace apenas unas horas, luché contra él y logré someterlo, fue un intercambio glorioso de testosterona y virilidad.

   Blüdhaven es el lugar que Nightwing eligió para establecerse como superhéroe, es mucho más agradable que Gótica, menos decadente y apestosa. Según él, quería independizarse de Batman y no permanecer bajo su sombra, pero ¿se mudó a cuarenta minutos de distancia en auto? ¿qué pedo? El pendejo llama a esta ciudad “su territorio” o “su jurisdicción”. No me hagas reír ridículo, incluso esta ciudad esta realmente bajo mi dominio.

   Arreglé un encuentro con mi carnal, sembré una falsa pista de inteligencia indicando que un importante contrabando de armamento llegaría a través de Gótica, cuando realmente iba a llegar por aire a Blüdhaven. Como, es de esperarse, la familia se dio cuenta y saben que llegará a la ciudad de Nightwing, es jajaja “su jurisdicción”, él nunca deja que Batman intervenga en jajaja “su territorio”. Según pude averiguar con Oráculo, el murciélago y su pajarillo estarían vigilando los muelles de Gótica por si acaso. La realidad es que ni siquiera existía tal cargamento, yo lo inventé todo.

  Era de noche, un avión de carga aterrizó en un hangar en el aeropuerto de Blüdhaven, mandé a un centenar de hombres a montar una escena. Obviamente, mi carnal llegó e inmovilizó a todos ellos fácilmente, al terminar ingresó a la aeronave con el fin de verificar que el cargamento estuviera efectivamente ahí, solo para descubrir que éste estaba totalmente vacío, a excepción del piloto que salió de la cabina portando un casco rojo. Él me reconoció, sin embargo, no hizo nada, solo permaneció parado con los brazos en los costados.

   Lo que yo quería, era sostener un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con él, sin utilizar a Red, ansiaba medir fuerzas con mi antiguo mentor, someterlo, demostrar que soy el macho alfa.

   –Finalmente te presentas ante mí, has tardado mucho más de lo que esperaba –me dijo el muy igualado– ¿o es que no te gusta combatir contra alguien de tu tamaño?

   El graciosito hacía una alusión a las pocas veces que me había enfrentado a Tim Drake.

   –No creas que eres tan importante cabrón –le respondí.

   –¿Ah no? montaste este show solo para poder tener un privado conmigo –me dijo guiñando el ojo y sonriendo coquetamente–  creo que si soy importante.

   Maldito perro, se cree muy listo el pendejo.

   –¿Y bien? ¿cuáles son tus reglas? ¿qué esperas de este enfrentamiento? –me preguntó.

   ¿Cómo podía estar tan calmado y confiado? frente a él tenía al criminal más importante de la región, debería haberse lanzado sobre mí para capturarme, tal parecía que era yo quien había caído en una trampa.

   –Sin armas y sin trucos –le dije quitándome la chamarra y el casco, como saben siempre uso una máscara de tela negra en el mentón y un antifaz rojo– llámame anticuado, pero ya que lo preguntas, un combate cuerpo a cuerpo es lo que espero.

   Él arrojó lejos sus bastones, caminó en dirección a donde me encontraba y se puso en guardia. No era la reacción que esperaba de él, esto me daba mala espina. Comenzamos a combatir, sus golpes eran fuertes y contundentes, a pesar de bloquearlos o esquivarlos, sentía su poder, por primera vez en mucho tiempo peleaba contra un verdadero hombre, un igual. Admito que aunque no se me había parado la verga, si comencé a lubricar ¡Dick es muy, muy viril!, tras un primer intercambio de golpes, logré aplicarle una llave mata león, él se tiró al piso con una marometa haciéndome quedar debajo, maldito acróbata, giró su cuerpo hacia mí mientras asestaba un potente codazo, que de no haber estado usando mi traje, seguramente me hubiera roto alguna costilla, se liberó del castigo, volvimos a ponernos en pie.

   Me lancé para taclearlo y derribarlo, pero dejó caer todo su cuerpo y peso al contacto conmigo alejando sus piernas y cadera de mi agarre, es un extraordinario luchador, tras forcejear logré posicionarme detrás de él, aprisionándolo con mis brazos, no como hubiera querido, para levantarlo y hacer un suplex, el maldito se colocó en peso muerto, en respuesta comencé a golpear su rostro, él tiró de mis tobillos haciéndome caer al piso y rápidamente intentó aplicar una llave a mi pierna, yo me zafé, desde abajo conseguí aprisionar su pierna y efectuar un derribe utilizando mi peso, ahora yo intentaba aplicar alguna llave, él defendía bien. Luchamos durante varios minutos en el suelo, mi hermano era muy difícil de someter, finalmente nos separamos y nos pusimos en pie.

   –Vamos a dejarnos de juegos –me dijo el bastardo y comenzó a desvestirse – en tanto ambos tengamos nuestros trajes, no recibiremos ningún daño y no habrá un perdedor. Además, bien sé que en cualquier momento puedes convertir tu traje en navajas o en pistolas, la verdad no quiero sorpresas.

   Él se encontraba parado frente a mí, casi desnudo, solo mantenía un ceñido bóxer negro, estaba de perfil y claramente se delineaba la curvatura de su verga en el área de la entrepierna. Por primera vez en muchos años, podía apreciar su perfecto y trabajado cuerpo mesomorfo, mi hermano es un atleta nato, por si se lo preguntan yo soy ectomorfo y me ha costado mucho construir masa muscular.

    ¿Qué pasaba con este imbécil?¿por qué se desnudaba de buenas a primeras delante de mí? ¿qué no sabía que podía haberle disparado mientras se desvestía y su traje no lo hubiera protegido? ¿por qué este bastardo ostentaba tanta confianza? algo no andaba bien, sin embargo, también me desvestí. Yo llevaba una trusa de corte bikini color rojo que levanta el paquete hacia el frente, me había puesto esta ropa interior para visitar a Bárbara, no para este idiota. Noté como se esbozaba una discreta sonrisa burlona en su rostro al ver mis calzones.

   Intercambiamos golpes por algunos minutos, hasta que él me lanzó un fortísimo rodillazo en los huevos que me hizo estremecer, estos malditos calzones no ayudaban, parecía que le estaba ofrendando mis bolas para que hiciera lo que quisiera con ellas, de hecho, esa era mi idea original, pero para Bárbara, no para él. No caí, apenas y me agaché, sin embargo, el segundo de distracción que el impacto de su rodilla provocó en mí, fue bien aprovechado por él, para con acrobacia, apoyándose en mis hombros, saltar sobre mí, quedar detrás mío, aprisionarme y aplicarme un suplex, arqueando su cuerpo hacia atrás, sentí todo el impacto en mi cuello y espalda alta, él se montó sobre mí, me golpeaba con todas sus fuerzas, era como una bestia. Su agilidad de acróbata me tomó por sorpresa. Yo me cubría y trataba de quitármelo de encima, levantando repentina y agresivamente mi cadera, pero el colocaba su mano en mi entrepierna y me hundía hacia el piso aplastando mi verga contra mi pelvis, aprovechando, me sujetó de los testículos y comenzó a apretar con fuerza, mientras me ahorcaba presionando su antebrazo contra mi cuello.

   Su técnica era impresionante, justo lo que esperaba de Nightwing, me encontraba indefenso, gruñendo debido al dolor, tratando de evitar el ahorcamiento. Repentinamente soltó mis huevos, a cambio, lanzó una lluvia de golpes martillo con un solo brazo sobre de ellos, mi maldita ropa interior aprisionaba mis bolas, haciendo que sus golpes fueran súper efectivos, a pesar de estar acostumbrado a recibir esta clase de impactos, en esta ocasión no sabía qué hacer, me dolían los huevos, me dolía el abdomen bajo y tenía esa sensación de querer defecar, aunque no quería, me sacudía y gritaba con cada uno de sus martillazos. Luego, comenzó golpear fuertemente mi rostro, yo trataba de cubrirme, pero sus ataques previos a mis bolas me habían debilitado y desconcentrado.

   Aproveché cuando volvió a intentar soltarme una lluvia de golpes en los huevos, pues en ese momento bajaba su guardia, elevé mis piernas para rodear su torso y revertir los papeles, el trató de evitarlo empujando mi entrepierna hacia el suelo con su mano, sus dedos frotaban mi verga, incluso palpó mi glande, su reacción fue tardía. Ahora, era yo quien estaba montado sobre él, comencé a golpearlo y de igual manera castigué sus bolas, sentí como se cimbraba con cada golpe que recibía en los testículos y gruñía virilmente, él no era tan resistente a este tipo de dolor, su cara y sus gemidos comenzaron a excitarme. También, agarré sus testículos y los apreté, él se retorcía en el piso mientras gritaba.

   Logró sacarme de balance y tras forcejar, consiguió liberarse de mí, al hacerlo quedó bocabajo, yo aproveché el breve instante antes de que pudiera incorporarse, para velozmente sujetarlo de los huevos por detrás, comencé a jalar y estrujar, dejé caer todo mi peso sobre él con el propósito de someterlo contra el piso, él comenzó a gritar de dolor, estaba indefenso, en esta posición no podía saltar, contraatacar o defender, solo le queda esperar a que yo tuviera misericordia de él, eso no iba a suceder, al estar sobre mi hermano, sujetando sus enormes y perfectos testículos, sentí un fuerte impulso de penetrarlo, mi carnal posee un tremendo culazo, de seguro caga bombones el desgraciado, pero no era por eso, si  yo lo penetrara aquí y ahora, sería para de alguna forma emascularlo, convertirlo en mi perra, finalmente establecerme como el macho alfa.

   Sus gritos se convirtieron en chillidos y terminaron en sollozos casi inaudibles, estaba en agonía, no me contuve al apretarle las bolas, hasta las yemas de mis dedos se pusieron blancas, era algo que había querido hacer desde que supe que me traicionó. Lo vencí, este poderoso hombre estaba sometido ante mí, aún así, no se rendía, ni suplicaba por piedad, solo sollozaba. Sin soltar sus huevos lo levanté para que quedara de rodillas, pasé mi brazo por su cuello para asfixiarlo, liberé sus testículos para hacer palanca con mi otra mano, él no opuso resistencia, fácilmente lo dejé inconsciente.

   Lo necesitaba así por mucho tiempo, pues mi verdadero plan, la razón por la que hacía esto, era para visitar a Bárbara Gordon sin interrupciones, de mi chamarra saqué una jeringa y le inyecté un poderoso sedante que lo dejaría fuera de combate por al menos ocho horas.

   –Estoy excitado hermano, más no es contigo con quien voy a buscar placer esta noche –le dije a su tremendo culazo inmóvil.

   Antes de traerlo aquí, revisé todo su cuerpo para extraer rastreadores y dispositivos de localización que pudiera llevar consigo ¿pueden creer que tenía uno en el nacimiento del pene y otro en el ano? ¡Bruce es un enfermo! Finalmente, dejé a mi hermano desnudo, colgando de cabeza, atado con los  pies separados y las manos bien sujetas a la espalda y partí en busca de mi querida Bárbara Gordon.

   Así es como llegué a este momento. ¡Por fin! Dick despertó, yo llevo puesto mi traje completo con todo y casco. Él solo me mira, no dice nada, no sé si está pensando en una forma de escapar o si piensa que dentro de unos momentos más morirá. Está de cabeza, así que comienzo pateándolo en la cara repetidamente con todas mis fuerzas, él escupe sangre y un diente.

   –¿Qué diría Batman si perdiera a otro miembro de su familia? –le digo en tono burlón.

   –No asesinaste a Robin ¿quieres que crea que me vas a asesinar a mí? te faltan huevos –responde con una sonrisa de desprecio. Es claro que no me tiene miedo.

   Comienzo a golpearlo en el abdomen una y otra vez, él resiste como todo un macho, es muy fuerte. Es entonces que lanzo una poderosísima patada de hacha que se estrella sobre sus pelotas, él lanza un largo grito agudo de dolor y se sacude como marrano en matadero. Cuando, logra recuperar la compostura me dice con voz agitada.

   –Catorce meses hijo de puta –Yo me quedo paralizado, sé lo que significa ese número, pero ¿cómo es que él lo sabe? ¿qué está pasando?– durante catorce meses visité cada semana tu tumba. Renuncié a los Titanes y rechacé un lugar en la Liga de la Justicia para establecerme como vigilante en Blüdhaven, independizarme de Batman y sobre todo, para estar cerca y así poder visitarte, sin falta, cada semana, puedes considerarlo una condena que me autoimpuse por haberte traicionado. Durante catorce meses, nunca falté, ni un puto día, siempre llevé conmigo dos Snickers, dos Dr. Pepper y una lata de Pringles, yo lo consumía todo. ¡Odio el Dr. Pepper! esa madre es demasiado dulce, pero se supone que lo compartía contigo ¿sabes por qué ya no seguí yendo a visitar tu tumba?

   ¡NO ME JODAS! ¡NO MAMES, NO MAMES! ¡No puede ser! no sé qué responder, me he quedado helado, un escalofrío recorre mi cuerpo, todo este tiempo él lo ha sabido. Doy gracias al cielo de que tengo mi casco puesto y puedo mantener mi dignidad intacta, de otra manera él vería mi expresión de sobresalto.

   –Cuando fui en la semana setenta, encontré todo revuelto, podrías pensar que fue la fuerte tormenta eléctrica que hubo tres noches antes, pero las otras tumbas no se encontraban en el mismo estado que la tuya, por la posición del terreno noté que no era que hubieran exhumado tus restos, no, algo, o mejor dicho alguien salió de ahí. No entendía cómo o por qué, solo sabía que estabas de alguna manera vivo, no pude comentarlo con Bruce en su momento, así que terminé ocultando cualquier rastro de que la tumba tuviera alguna actividad y guardé el secreto –No le para el hocico al bastardo– Te busqué, fui a tu guarida ese mismo día y supe que habías estado ahí, busqué en las grabaciones de circuito cerrado de los alrededores, no pude averiguar nada de tu paradero, ni una sola pista, todo fue borrado ¿por qué lo hiciste idiota? ¿por qué te fuiste con la Liga de Asesinos? ¿eres tú no? quien trajo a Damian ¿por qué no volviste conmigo pendejo? eso no te lo voy a perdonar Jason Todd. Esto, en lo que te has convertido, no te lo voy a perdonar.

   –¿Tú a mí no me vas a perdonar pinche puto? ¿tú a mi? ¿TÚ A MÍ?

   –Si, yo a ti cabrón, sé que te mentí y pude decirte la verdad aquel día cuando me pateaste en los huevos, si tuviera una maldita maquina del tiempo regresaría a ese puto instante, al volver a la vida, las decisiones que tomaste ya no son mi responsabilidad, la cagaste Jason, la recagaste cabrón, preferiste convertirte en un criminal, en un asesino, convertirte en mierda, antes que regresar con tu familia, me das asco –escupe más sangre al suelo como muestra de desprecio– ¿Es que te faltan huevos chingada madre? moriste por que nos ocultamos cosas y no las platicamos, al revivir en vez de buscarnos, de buscarme a mí para arreglarlo todo, ¿desapareces para volver como un asesino y criminal? ¿neta Jason?

   –Tú no eres nadie para recriminarme nada Richard Grayson, mucho menos para juzgarme ¿cuándo fue la ultima vez que moriste y volviste a la vida? tal vez no habría tomado esas decisiones si no hubieras traicionado mi maldita confianza, imbécil de mierda… yo… tú para mí eras…, ya que estamos hablando de esto ¿por qué no tuviste los huevos de decirme la verdad aquel día?

   –Bruce tenía miedo de tu reacción, eras tan hábil y fuerte, como impredecible y temperamental, queríamos decírtelo en la mansión para poder contenerte y evitar que cometieras una locura.

   –¡Imbécil! eres un idiota, maldito perro, tú podías haberme dicho que el Guasón era mi padre y el motivo por el cual Bruce me separó de la loca de mi madre, si había alguien en este puto mundo que podía contener mi reacción y manipularme eras tú, si alguien podía haber evitado mi muerte y llevarme por un buen camino eras tú pendejo, yo confiaba ciegamente en ti, yo te admiraba y quería ser como tú, tú tenías todo el poder sobre mí.

   –¿Tenía el poder? creo que aún lo tengo.

   Ante ese comentario altanero solo puedo hacer una cosa: sujetarlo de las bolas y apretárselas con ganas. Él comienza a gritar, luego a chillar, todo su cuerpo se sacude, está totalmente indefenso y amarrado.

   –¿Quién tiene el poder puto? ¿eh? ¿quién tiene el poder? –le pregunto mientras aprieto sus huevos con todas mis fuerzas– Tal vez no te mate, pero puedo arrancarte las bolas con mis propias manos ¿viste lo que hice con Harley y el Guasón?

   –¡AHHH! ¡por eso me das asco!

   –¿Te doy asco? –le pregunto mientras incremento notablemente la presión sobre sus gónadas– crees que decirle eso al "wey" que sostiene tus bolas es sensato ¿eh?

   –¡Ahhh! maldito puto ¡está bien cabrón! ¡ahhh! basta ya, maldito ¡¡¡¡JASON!!!

   –¿Quién tiene el poder? –le vuelvo a preguntar.

   –¡TÚ JASON! TÚ TIENES EL PODER –grita con desesperación.

   Yo lo suelto, está tembloroso, tiene la cara roja, el apretón de huevitos le quitó las fuerzas que le quedaban.

   –¡Maldita sea Jason! me dejé someter durante nuestra pelea para poder conversar contigo, no pensé que me amarrarías como puerco y me torturarías.

   –¡No mames! ahora resulta cabrón ¿Quieres que crea que te dejaste someter por un extraño? ¿y si te hubieras equivocado imbécil? qué tal que yo no era quien tú creías.

   –Tus ojos imbécil ¿crees que un antifaz oculta tu mirada? Conozco cada veta de tus ojos claros, aún mantienes la misma mirada triste y melancólica, por eso me desvestí frente a ti con plena confianza, sin mencionar que tienes en el interior del muslo izquierdo, muy cerca de tu escroto, un lunar muy peculiar, pensé en quitarme hasta el bóxer, pero al ver tu tanguita supe que no era necesario, al hacer que te quitaras la ropa, pude terminar de comprobar tu identidad, conozco tus rincones más oscuros.

   –Te voy a enseñar lo que es oscuro –comienzo a golpearlo de todas las formas posibles, cual si fuera un costal, patadas, codazos, rodillazos, puños, lo muelo a golpes hasta que me canso.

   –Tú eras brillante como el sol –me dice escupiendo sangre– eras independiente, autosuficiente, creaste tu propia fortuna, tus habilidades, tu inteligencia, dices que tú me admirabas a mí, ¡yo te admiraba a ti Jason! tanto como admiro a Bruce, quizá más, fuiste mucho mejor Robin que yo, solo mírate, ve en lo que te has convertido, tú solo has sometido a todos los criminales en Gótica y Blüdhaven, ve hasta donde has llegado pendejo, imagina si hubieras aplicado todo tu puto potencial para convertirte en un héroe, en vez de… esto –al decir “esto” me mira con desprecio.

   –No lo habría conseguido, si fuera un puto héroe seguiría jugando al gato y al ratón, la única razón por la cual he logrado, lo que he logrado estúpido, es por que crucé la línea que ustedes temen cruzar, yo tengo los huevos bien puestos, colgando en su lugar –al decir esto, sujeto virilmente mi paquete– me atreví a hacer lo que no pueden y jamás podrán, ¿sabes qué? no me arrepiento de haberlo hecho.

   Para Dick y Bruce todo es blanco o negro, o eres bueno, o malo, no hay lugar para los grises en su anticuada visión de justicia, se colocan a sí mismos en un pedestal de moralidad, desde donde juzgan a todos los demás, creyendo que por no asesinar, hacen el bien. ¿Y las consecuencias de no acabar con los criminales? ¿y la gente (como yo) que muere como resultado de su tibieza? ¡son unos hipócritas!. Si, matar te cambia la vida, no vuelves a ser el mismo después de eso. Sacrificar su integridad, moral o valores por el bien común ¿quién hace eso? ¿quién asume los costos personales de matar para proteger al débil? ¿quién sacrifica su propia humanidad para mantener la paz y tranquilidad de una ciudad, un estado completo o toda una región? ¿saben quién lo hace? ¡Un verdadero héroe! no mamadas. No pretendo ser un falso como mi familia, reconozco que tengo mi agenda e intereses propios, no soy la madre Teresa de Calcuta, pero cada puta acción que he llevado acabo desde que volví, he procurado que tenga un impacto positivo en el bienestar general de la población, me lo reconozcan o no.

   –¿Y ahora qué puto? ¿qué vas a hacer conmigo? ¿vas a seguir torturándome? ¿me vas a violar para sentirte un macho? ¿me vas a manosear? ¿te vas a masturbar frente a mí para echarme tu leche encima? ¿me vas a liberar? ¿me vas a matar? solo para que lo sepas, nadie en la familia sabe lo que yo sé, así que si me matas aquí y ahora, nadie lo sabrá y tu identidad permanecerá oculta ¿es eso lo que quieres?

  ¿Por qué me dices eso hijo de puta?¿es que crees que no me voy a atrever a matarte? no me hagas esto Dick, no me obligues a hacer lo que no quiero. Solo quería divertirme un poco contigo, ver tu cara de desconcierto al saber mi identidad,  tal vez reconciliarnos ¡qué pinche ingenuo soy!, nunca puedes quedarte callado Grayson, no puedes solamente agachar la cabeza o concederme una victoria. Siempre tienes que probar que eres mejor que yo ¡vale verga!

   –Tú en verdad crees que no te mataré –respondo con un falso tono de confianza.

   –Quiero verte cruzar esa línea que tanto presumes, quiero que te atrevas, dices que tienes los huevos colgando ¡hazlo entonces! ¡mátame cabrón! Si eres asesino, ten huevos y ¡mátame!

   Este puto no me tiene miedo, más aún, ya sabe que jamás me atrevería a asesinarlo a él o a alguien de la familia, he quedado expuesto ¿por qué chingada madre? ¿Por qué hasta en este preciso momento sigues teniendo el control sobre mí? ¡¡¡Por qué!!! me encabrona, me emputa, me hierve la sangre. ¡Te voy a matar! esta decidido, no me importan las malditas consecuencias, no te vas a seguir burlando de mí Richard Grayson.

   –¿Sabes cuál es tu problema? –él me comenta– siempre te molestó que yo fuera el primero, eso no lo vas a poder cambiar nunca. Yo soy y siempre seré el primer Robin, tú siempre serás el que vino después de mí… –le doy una patada en el hocico tratando de callarlo, él sonríe, sabe que está tocando un punto sensible.

    No lo digas maldita sea ¿realmente quieres que te mate? no, tú quieres ponerme a prueba para saber hasta donde puedo llegar, tienes la falsa certeza de que no me atreveré, estas jugando con fuego Dick Grayson y te vas a quemar, mejor dicho, ambos nos vamos a quemar en el infierno.

   –…mi reemplazo –vuelvo a patearle la cara para que se calle– un repuesto… un segundón.

   ¡Lo voy a matar! sin pensarlo dos veces, lleno de ira le ordeno a Red que cree un arma de fuego, la apunto hacia la cabeza de mi hermano y disparo. Un batarang con forma de “R” golpea mi mano en el momento preciso y la bala que hubiera atravesado la frente de Richard, pasa rosando su mejilla.

   ¡Maldito mocoso de mierda! ¡tú otra vez! ¿no te cansas de estorbar? ¿cuántas putas veces tengo que perdonarte la vida Tim Drake? se te acabó la suerte hijo de puta, acabas de impedirme asesinar a este perro, ahora te voy a asesinar a ti, tampoco me importan las consecuencias, a alguno de ustedes dos, hoy, se lo va a cargar la chingada.

   Persigo al maldito Robin, él se sabe más veloz que yo, sale por una ventana y trepa hasta la azotea del edificio de cincuenta pisos donde nos encontramos, yo le doy alcance. Respiro de forma agitada, mi calor corporal se ha incrementado, estoy seguro de que hasta mis ojos están rojos, no sé en que momento me llene de furia. Ahora lo recuerdo, así me sentí aquel día cuando asesiné a más trescientos hombres, así me sentí mientras asesinaba a los payasos, cuando entro en este estado, solo la sangre me puede calmar.

   Comenzamos a combatir, si hay algo que he odiado de este mocoso, son los trucos que guarda en su cinturón, así que durante la pelea se lo arrebato y lo arrojo fuera del edificio, un problema menos.

   –Ya te cargó la chingada hijo de tu puta madre –le digo.

   –¡Déjate venir culero! –me responde Tim.

   Se ha preocupado tanto por bloquear y esquivar mis golpes que ha perdido la noción del espacio, nos encontramos en el borde de la construcción, lo tengo donde quería, está acorralado. Tim intenta ponerse a salvo regresando al centro de la azotea, no se lo permito, en el momento en que trata de rodearme por la orilla, me lanzo con una patada voladora que lo impacta en el costado y lo manda a volar fuera del edificio.

   Fue algo imprudente, incluso yo me puse en riesgo con ese movimiento, fue un impulso, no lo pensé bien, consigo sujetarme con los dedos del borde del edificio para no caer también, seguramente el chico usará su batigancho… ¡idiota! yo le quité su cinturón y, por ende, su batigancho, no hay forma en la que pueda amortiguar su caída. Como un balde de agua helada que extingue la furia que sentía, me doy cuenta de que he asesinado a mi querido Tim, lo arrojé a una muerte segura, miro hacia abajo y alcanzo a verlo manoteando y gritando con desesperación.

   Soy un estúpido, un bruto, un animal, pendejo, bastardo, idiota, imbécil, puto, cabrón.

   –¡Tim! ¡TIM! ¡TIIIIIIIM!

NOTA DEL AUTOR: Quiero agradecerte por seguir esta historia, como puedes apreciar es un relato seriado, que requiere que hayas leído los episodios previos . Hemos llegado a la mitad del camino, quedan ocho episodios más. Espero seguir manteniendo tu interés en esta historia de la batifamilia.  

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