EL NUEVO SEGUNDÓN 10/17: BRUCE WAYNE - Las Bolas de Pablo

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29 ago 2020

EL NUEVO SEGUNDÓN 10/17: BRUCE WAYNE

   Escrito por Fercho MX

    "Desde que nacemos, todos estamos destinados a morir, yo no esperaba que sucediera siendo tan joven, casi acabo de cumplir 17 años, realmente quería tener una vida más larga, supongo que tenté demasiadas veces al destino y abusé de mi buena suerte".

   Mi celular suena, decido ignorarlo, vuelve a sonar, afuera todavía está oscuro, miro la pantalla, es Bárbara, son las seis de la mañana ¡qué fastidio! ¿por qué no me dejan dormir? estuve patrullando hasta las dos de la madrugada cuando Bruce me envió de vuelta a la mansión.

   –Tim, necesito que vengas a Blüdhaven ¡YA! no lo comentes con Bruce, por favor, –me dice ella en un tono casi angustiado– te voy a mandar una ubicación, necesito que vayas ahí y que llegues cuanto antes, es una misión.

   Me levanto, paso al baño a orinar, me echo agua en la cara, bostezando me visto con ropa deportiva de licra como si fuera a salir a correr, en mi habitación tengo un traje de Robin, lo meto en una mochila pequeña, junto con mi cinturón, bajo las escaleras, me coloco una chaqueta protectora y unas botas con rodilleras. Enciendo mi motocicleta roja que yo mismo he personalizado, la llamo “Red Bird”, es súper veloz. Desde mi fracaso el día del secuestro del gobernador, Luke y yo hemos estado trabajando para mejorar su rendimiento. En teoría ya alcanza los 600 kilómetros por hora, pero la conducción es muy insegura a esa velocidad, hicimos pruebas en un autódromo, estuvo bien chido, banda. En esta ocasión, supongo que con 360 kilómetros por hora estará bien.

   Me coloco el casco y parto hacia Blüdhaven. Llego a la ubicación exacta que Bárbara me envió a las 6:35, es en una zona corporativa que aún tiene vida, sin embargo, donde me ha mandado mi hermana, está todo abandonado, estaciono a “Red Bird” y me visto de Robin.

   Mi traje es un tipo mandil largo que llega al piso, me lo cuelgo al cuello y lo sujeto a mi cintura, coloco mi palma a la altura de mi ombligo a manera de firma biométrica, esto lo activa, es nanotecnología avanzada, me viste hasta cubrir todo mi cuerpo, es mi propio diseño, rojo con negro, es la cosa más chingona que existe, si acaso sólo es superado por el de ese maldito Capucha Roja, su traje, debo admitirlo, es impresionante, pero el mío es el mío y lo quiero mucho.

   Recorro sigilosamente el edificio donde parece ser que todo sucede, me he colocado en el oído un aparato de diseño propio que amplifica cualquier sonido en una distancia de hasta 200 metros, con él descubro que más o menos en el nivel cuarenta y cinco, se está llevando acabo una discusión que no alcanzo a entender. Desactivo el auricular, en este momento ya cumplió su función, me dirijo rápidamente al piso en cuestión.

  Definitivamente es aquí, banda, alcanzo a escuchar algo de la discusión que se lleva a cabo, se llaman “puto”, “cabrón” y “pendejo”, pero eso no es importante, debo darme prisa. Al asomarme al lugar, noto como del traje de Capucha Roja se está formando un arma de fuego que apunta a la cabeza de mi hermano Dick, quien cuelga atado y desnudo, con un reflejo automático, lanzo uno de mis batarangs hacia la mano de este criminal y afortunadamente desvío el disparo, logrando salvar su vida.

   Capucha roja me ha visto y se lanza a perseguirme. Creo que es lo mejor, si lo distraigo, Dick puede liberarse y después venir en mi auxilio, solamente tengo que resistir hasta que eso ocurra y entonces, entre los dos podremos encargarnos de este sucio criminal. Soy más veloz que él, eso ya lo he constatado en los últimos meses, salgo por una de las ventanas de la construcción en ruinas y trepo, debe de ser complicado para él escalar ¡me equivoqué! su maldito traje lo ayuda, llegamos a la azotea,  no hay escapatoria, podría usar mi batigancho y huir a un edificio cercano, o lanzarme de rapel hacia abajo, pero si hago eso, probablemente él vuelva a querer asesinar a Dick, debo permanecer aquí y distraerlo un poco más.

   He combatido contra él en tres ocasiones, en la primera, me partió la madre de manera humillante, en la segunda y tercera me dejó inmóvil o atado y escapó, pero esta vez es diferente, banda. Noto que no es el mismo con el que he peleado, está fuera de sí, enloquecido, sus ataques que suelen ser meticulosos, son ahora descuidados, pero mucho más agresivos, con una intención mucho más hostil ¡este cabrón me quiere matar! ¡ahora si me quiere matar!

   Durante nuestro combate, se hizo con mi cinturón, lo sujetó, lo cortó y lo arrojó fuera del edificio.

   –Ya te cargó la chingada hijo de tu puta madre –me dice.

   –¡Déjate venir culero! –le digo para aparentar confianza. Son muy pocos los trucos que me quedan, solamente oculto un par en mis guantes y ninguno es de verdadera utilidad ahora, desde que soy Robin, nunca he peleado sin mi cinturón, no voy a mentir, por primera vez, me siento vulnerable y con miedo, tengo un mal presentimiento.

   Si, es oficial, este tipo no está bien, banda, está iracundo, embrutecido, alcanzo a escuchar su respiración agitada y sus gruñidos bajo el casco. Me he concentrado tanto en bloquear, esquivar o devolver sus ataques que perdí la noción del espacio, ¡otra vez! ¡vale verga! ¡estoy pa’l perro, banda! siempre me pasa lo mismo. Hemos llegado a los límites de la construcción, trato de evadirlo para volver a un área más segura, él se ha dado cuenta y me impide huir, me ha acorralado, corro por el borde para rodearlo, es entonces que con una poderosa patada voladora me lanza fuera del edificio, él se ha sostenido con las yemas de los dedos y evitado la caída, seguramente escalara de vuelta. 

   Mi primer impulso es buscar en mi cinturón mi batigancho ¡mierda! ¡no tengo mi cinturón! siento miedo, muchísimo miedo, me invade la tristeza, no esperaba que el día terminara de esta forma, es más, apenas comienza, recién va a amanecer, no tiene ni una hora que desperté, me equivoqué, banda, no debí venir aquí yo solo, hoy voy a morir.

  Grito y manoteo, mientras caigo hacia mi destino final, son cincuenta pisos de cinco metros cada uno, cincuenta y uno si contamos la planta baja. La presión que siento en el pecho y en la boca de mi estómago es asfixiante, son los nervios, al saber que moriré. Percibo el aire correr abruptamente por mi cuerpo y oigo como mi capa se agita a mi alrededor, incluso me enredo en ella, poco después lo siento y lo escucho, es el bestial impacto de caer contra el concreto desde 255 metros de altura.

  Sigo con vida, alguien me rescató, llegó volando hasta mí como un ángel salvador, esta persona me abrazó con firmeza y me envolvió con su cuerpo como si su propia vida dependiera de ello, fue Capucha Roja, el bastardo me salvó. No comprendo sus razones, sólo sé que por un instante, al saberme entre sus firmes brazos, el miedo que sentía fue reemplazado por una plena certeza de que todo saldría bien, incluso pude respirar con normalidad. “Sujétate fuerte” me dijo con la voz más amable y varonil que he escuchado, yo lo obedecí, nuestros cuerpos giraron, quedando en posición horizontal, él debajo de mí, listo para recibir todo el daño de la caída, fue brutal. Logró llegar a mí, faltando pocos metros para el impacto, yo me encuentro ileso, él corrió con la peor parte. Mi cabeza está sobre su pecho, percibo que respira con dificultad, ya no me abraza, porque no puede, hemos combatido en muchas ocasiones y nunca antes, ni su proximidad o incluso su aroma, me habían infundido confianza y seguridad, ¿por qué, banda? ¿por qué siento esto? después, de unos segundos me pongo de pie y lo miro tendido en el suelo, inmóvil, hecho mierda.

   Desde que me sostuvo, casi como un reflejo subconsciente, mi mente comenzó a analizar cómo era posible esta proeza. Mi hipótesis es que Capucha Roja no trepó de vuelta, sino que saltó del edificio, ordenó a su traje que volviera increíblemente pesado su casco para acelerar su caída, al mismo tiempo su ropa se convirtió en una especie de “wingsuit” que le permitió planear como lo hacen las ardillas voladoras, así logró alcanzarme, me abrazó y me protegió. Luego, su traje tuvo que volver pesada su espalda y toda la parte trasera, con esto se aseguró de que nuestra caída fuera horizontal y así, recibir él todo el daño, no hallo otra explicación. También creo, que al final su vestimenta le proveyó de la máxima protección posible, ya que no murió, como les dije, quedó hecho mierda, pero no pereció.


   –¿Por qué hiciste eso? –le pregunto. No me contesta, vuelvo a preguntar, pero permanece callado, aprovechando su vulnerabilidad decido patearlo con fuerza en los huevos.

   –¡Aaah! –grita él y se sacude con un espasmo, la protección de su traje en este momento es nula– te salvé idiota ¿por qué me pegas?

   Él trata de cubrir sus bolas, pero sus brazos no le responden, permanece inmóvil, intentando en vano cerrar sus piernas.

   –¿Por qué lo hiciste? ¿qué pretendes? –le pregunto mientras aplasto sus pelotas con mi bota.

   –¡Aaah! maldito… aaah… ¡Eres un puto Robin! no podía permitir que otro Robin muriera, mucho menos si ese Robin eres tú ¡aaah!

 –¿Quién eres? –por su respuesta anterior, tengo la certeza de que nos conocemos, es más, su voz me es familiar, tengo un loco presentimiento de quién puede ser esta persona. La manera tan protectora en la que me abrazó, el cuidado que tuvo al sujetarme y la forma en que eso me hizo sentir, me recordó a un momento de mi vida cuando tenía cinco años, mi hermano Jason me rescató en aquella ocasión del Guasón.

  Para su mala suerte, en ese preciso momento, debido a que probablemente su traje consumió todos sus recursos para salvarme, éste se retrae y se aleja de él, convirtiéndose en una tela negra. Tal vez piensen que lo que hizo ese traje es algo sencillo, pero la cantidad de cálculos y algoritmos requeridos, sumado a la forma tan abrupta con la que la nanotecnología se vio forzada a cambiar de forma, estado y densidad, con tal precisión y velocidad, provocó que colapsara, dejándolo momentáneamente inutilizable, en este momento se me ocurren algunas mejoras que haría a su rendimiento si pudiera. Adoro esa tecnología, parece tener vida propia ¡qué no haría yo con algo así!  ¡y se supone que yo soy el que está lleno de trucos!

   Capucha Roja ha quedado tendido ante mí y desnudo, en calzones rojos tipo ¿tanga? de los que empujan el paquete al frente, puedo apreciar que está paquetón, es de esos vergudos cuyo nepe les crece poco en erección, por que de por si es grande. Luce tan ridículo y patético que me causa gracia. Tiene una máscara negra de tela en el mentón y un antifaz rojo, puedo ver que es rubio, él desvía su mirada y entrecierra los ojos. Me arrodillo a su lado y sin que él pueda hacer algo para impedirlo, remuevo su máscara y su antifaz, miro su rostro y no lo creo, es mi ¿hermano? es mi… es… ¡Jason!

   –¡Hey! –me dice sonriendo incómodamente tratando de sonar amigable.

   Estoy conmocionado, no lo puedo creer, mi hermano sigue con vida, por eso no me mató aquella vez, él jamás podría, incluso hoy, en su momento de más rabia y brutalidad, decidió arriesgar su propia vida para salvar la mía, junto a mí está mi querido Jason. Comienzo a sonreír de felicidad, mis ojos se humedecen, como consecuencia los suyos también.

   –No me mires de esa forma –murmura– no me mires así, no lo merezco.

   Palpo su rostro, sus ojos son los mismos, toco su cuerpo desnudo, tiene algunas cicatrices, pero ¡es real! verdaderamente es él, es mi hermano ¡mi hermano vive, banda!

   –Ahora todo tiene sentido –susurro para mí mismo– ¿cómo no me di cuenta antes? Jason/Jason ¡qué tonto soy!

   Siento este impulso irremediable de abrazarlo y lo hago, coloco mis brazos a su alrededor y pongo mi cabeza sobre su pecho, cierro los ojos y le digo lo que había querido decirle desde hace casi ocho años.

   –Te he extrañado mucho, me has hecho mucha falta Jason.

   Él comienza a sollozar y su cuerpo se sacude al llorar, las lágrimas caen por los costados de su rostro, trata de soplar aire hacia sus ojos, pero es inútil. El maldito Capucha Roja llora mientras lo abrazo y yo también. Permanecemos en esa posición durante un par de minutos, hasta que detrás de mí, aparece Nightwing, se liberó y lleva puesto su traje.

   –¡Ah, pero venías bien lion! –le dice burlonamente Dick, mientras estrella con fuerza su pie contra la entrepierna del indefenso Jason, mi hermano grita debido al dolor– has hecho bien Tim –me dice– has capturado a Capucha Roja, ya he llamado a las autoridades, deberían llegar en unos minutos.

   –¿Por qué hiciste eso? –pregunto molesto secándome las lagrimas– ¡es Jason! ¡JASON! es nuestro hermano.

   –Eso que está ahí, no es mi hermano –responde Dick fríamente –¿No te diste cuenta de que me iba a asesinar? si no hubieras llegado tú, yo ya estaría muerto. Si tú supieras Tim, si tú entendieras lo que significa que él me haya querido matar, a mí, entenderías que eso que está ahí, no es Jason.

   –Me salvó, sin él yo no estaría vivo, está así porque absorbió una caída de cincuenta pisos.

   –Tú me provocaste imbécil –responde Jason– tú intención era que yo te matara hijo de puta.

   –Mi intención era probar quién eras realmente, ya me ha quedado claro –le responde Dick– Tim ¿cómo fue que caíste del edificio? ¿él te aventó verdad?

No respondo a su pregunta, él sonríe.

   –¿Lo ves? luce como nuestro hermano, pero esta basura no es nuestro hermano, es un vulgar criminal –Dick coloca su pie sobre la entrepierna del debilitado Jason.

   –¿Realmente lo es? –le cuestiono. De mis guantes saco unos hologramas con estadísticas– Seguramente tú también lo has notado aquí en Blüdhaven, él ha unificado al crimen, nadie actúa por su cuenta, el caos se terminó, la violencia disminuyó drásticamente desde que él llegó, en toda la región se respira tranquilidad, los niveles de inseguridad actuales son mínimos históricos. El crimen organizado está más organizado que nunca y extrañamente eso ha traído paz.

   –Es un asesino Tim, cruzó la línea –responde Dick.

   –Igual Damian y lo tratamos como a un hermano, jamás te he visto condenarlo por lo que ha hecho. En fin, la hipocresía.

   –Es porque es el puto hijo de Bruce –responde Nightwing– no importa lo que ese niño haya hecho o haga, siempre será un Wayne.

   –Estás ciego, realmente no lo ves, el apellido no tiene nada que ver.

   –Viste lo que hizo con el Guasón y Harley ¿neta lo vas a defender? ¿crees que una persona en su sano juicio hace eso? –Dick me pregunta. Honestamente no sé que responder.

   –Tim, mis intenciones no han sido del todo buenas al regresar –Jason me interrumpe– este puto tiene razón, soy un criminal, soy peligroso, hoy pude haberlo asesinado a él, o peor, a ti, si eso hubiera pasado, yo…

   –Eres mi familia, no necesito que creas y pienses de la misma forma que yo, es verdad, no puedo justificar tus acciones, sin embargo, yo... no por ser un criminal o un asesino, dejas de ser mi hermano, ni dejaré de quererte Jason –le digo.

   –¡Ay, por favor! no seas ridículo –exclama Dick exasperado– ¿cuánto tiempo conviviste con él? ¿tres meses? eso fue hace años.

   –No voy a permitir que te burles de mí, Dick Grayson –le digo colocando mi dedo índice en su pecho– Para ti es muy fácil juzgarlo, has tenido una buena vida, contaste con padres amorosos hasta los doce años, no creciste en un orfanato creyéndote huérfano, no descubriste que te mintieron y que tu madre seguía viva, que tu padre era el Guasón y no tuviste que pasar por la experiencia de que éste te asesinará cruelmente, no moriste ni volviste a la vida ¿qué esperabas que él hiciera al volver? ¿buscarte? ¿buscarnos? yo sé cuan traicionado se sintió por todos ustedes ¡yo estuve ahí! ¿ya se te olvidó lo que hiciste? ¿lo que hicieron tú y Bruce? ¡SI! él eligió un camino equivocado, ha tomado las peores decisiones posibles, pero no lo voy a juzgar, mucho menos a condenar por ello. No puedo hacerlo Dick.

   –Ya está hecho Tim, la policía viene en camino –responde él en un tono extrañamente calmado, aunque no ha reaccionado a lo que le he dicho, sé que no le ha caído bien.

   Francamente, yo tampoco entiendo por qué lo defiendo de forma tan vehemente, sé que tengo complejo de santo, pero ¿abogar por Capucha Roja después de todo lo que ha hecho? es demasiado… NO, no es al criminal a quien yo defiendo, es a mi hermano Jason, no puedo imaginarme estar en sus zapatos y tomar mejores decisiones.

   A lo lejos empiezo a escuchar las sirenas, no tengo más alternativa. Cuando coloqué mi dedo sobre el pecho de Dick, puse una bomba, la última que me quedaba, la de reserva. En este momento la hago explotar, aunque no tengo mi preciado cinturón, aún guardo un par de trucos bajo la manga. La explosión le lanza lejos.

   –¡Te vas a arrepentir Tim! tú vas a ser el responsable –grita Dick desde el suelo– si este cabrón asesina a alguien más, tú vas a ser el culpable.

   Un humo denso nos cubre, es la otra bomba que activé para escapar, cargo a Jason a cuestas, tomo la tela de su maravilloso traje, me la amarro al cuello como bufanda y corro velozmente hacia donde estacioné mi “Red Bird”, coloco a Jason detrás de mí y lo sujeto a mi cuerpo utilizando la tela que es su traje, arranco a velocidad moderada de vuelta hacia Ciudad Gótica.

   Quisiera llevarlo de una vez a la mansión, pero desconozco las consecuencias de hacerlo, llamo a Alfred y le pregunto por Bruce, él me dice que no llegó a dormir, que fue convocado por la Liga de la Justicia para un asunto urgente que lo mantendrá alejado durante varios días. Con esta información, decido que lo mejor es dejar a Jason sentado en un callejón, coloco la tela de su traje en su pecho.

   –Es lo más que puedo hacer por el momento, debo volver, espero no te encuentren y te recuperes pronto–le digo.

   –Tim, te estás equivocando conmigo –me responde.

   –Si así es, asumiré las consecuencias –afirmo y trepo a mi moto.

   –¡Tim! –me grita, yo me acerco hacia él.

   –Hay algo que quiero preguntarte, es muy importante para mí saberlo –me dice– respóndeme con la verdad.

   –¿Qué quieres preguntar? –le digo con preocupación.

   –¿Es cierto que tu pene erecto mide veinticuatro centímetros y que es gruesísimo? –Jason me pregunta con verdadera seriedad.

   –¿Qué? –yo le respondo con una sonrisa, no esperaba algo así– ¿Neta quieres saber eso? ¿quién te lo dijo?

   –Responde ¿es verdad? –él reafirma su pregunta.

   –¿Qué pedo?... no Jason, no me mide veinticuatro centímetros –le respondo, él respira aliviado– en este momento casi llega a los veintiséis, aún estoy creciendo, Bro –con un ademán de mis dedos índice y pulgar le muestro aproximadamente el grosor de mi erección, él pela los ojos sorprendido e inmediatamente se desanima.

   ¡Este "wey"! lo que me pregunta, jajaja, me mide veinticinco, pero al decir casi veintiséis no estoy mintiendo. Además, si espero que crezca más. Orgulloso por el tamaño de mi miembro y riendo, monto mi motocicleta y me voy.

   Pasan cinco días, es de mañana, nos encontramos todos reunidos en el despacho esperando el regreso de Bruce, no falta nadie de la familia, Dick trajo a Bárbara y yo ya le conté a Steff, creo que Katy y Damian no saben qué esperar de esta reunión. Se abre una pared lateral y de ella surge mi padre, viene de la baticueva, detrás de él está Alfred.

   Dick le dice a Bruce que Jason está vivo, él no se sorprende, ya estaba al tanto. Según nos cuentan, Katy lo sometió el día del evento de caridad, aprovechando que estaba inconsciente, le removió la máscara, aunque ella no lo conoció personalmente, ni hay algún retrato de él en la mansión, con el pasar del tiempo investigó en la base de datos de la baticueva y lo descubrió. Se lo informó a Bruce de inmediato, él estaba contento de que fuera su hijo Jason quien trajera a Damian. El más sorprendido al conocer esto, fue el niño, ahora sabe que su Jason y el mío son la misma persona.

Bruce Wayne
   Mi hermano Dick también confiesa que desde hace más de seis años él sabía que Jason estaba vivo. Esto me causó enojo, pero no lo pude manifestar ya que Bruce se me adelantó.

   –¿Es que eres idiota? –pregunta Bruce a Dick en un tono agresivo, lo sujeta de la camisa y comienza a golpearlo en la cara– ¿no se te ocurrió decírmelo?

   –Tú en ese entonces no querías recibir a nadie, ni querías escuchar razones –Dick repela.

   –¿Crees que no hubiera hecho nada al saber esto? ¿Crees que no hubiera reaccionado? ¡carajo Dick! ¡Jason estaba vivo! ¿Cómo pudiste no decírmelo? –pregunta Bruce furioso, arroja a Richard contra un muro, él cae sentado en el piso, mi padre toma impulso y lo patea con todas sus fuerzas en los huevos, aprovechando la postura vulnerable en la que quedó mi hermano.

   –¡Ay! ¡aaah! –él chilla– Lo intenté varias veces, si vine a verte, te llamé, Alfred ¿tú lo recuerdas? catorce meses después de que lo enterramos, yo busqué a Bruce –dice Dick con voz agitada sujetándose las bolas en posición fetal.

   –Es correcto amo Dick –afirma Alfred, en su voz percibo enojo– pudo habérmelo dicho a mí también, no tenía por qué ocultar una información tan relevante.

   –Lo hecho, hecho está  –dice Katy sujetando a Bruce– tenemos que calmarnos.

  –Esto no te lo voy a pasar por alto Dick Grayson –sentencia Bruce– estoy muy decepcionado de ti.

   Después de algunos minutos, Dick se pone de pie y prosigue, revela que Jason es Capucha Roja, este descubrimiento toma por sorpresa sobre todo a Alfred quien se lleva las manos a la cara, enseguida mi hermano cuenta lo ocurrido en Blüdhaven.

   –Me disparó en la cabeza, si Tim no hubiera llegado y lanzado un batarang en el momento justo para desviar el disparo, yo estaría muerto. Luego, arrojó a Tim desde la cima de un edificio de cincuenta pisos de alto sin su batigancho –dice Dick.

   –¡Woooow! –exclama Damian– ¡qué divertido! ¡qué envidia!

   –¡Me salvó! él me cubrió con su cuerpo y absorbió toda la caída, yo resulté ileso, pero él quedó muy malherido –respondo ignorando a Damian, el niño me mintió cuando le pregunté por su amigo Jason, sin embargo, lo voy a pasar por alto, porque este no es el momento para aclarar las cosas con él– ¿Por qué insistes en ponerlo como el malo del cuento? –cuestiono a Dick.

  –¡Por qué lo es Tim! –responde, sobándose las bolas– no entiendo por qué lo idolatras tanto, es Capucha Roja, se ha convertido en un criminal, es un vulgar asesino.

   –Gracias, Grayson –responde Damian de forma sarcástica ante el comentario de Dick.

   –¿Qué pasó después de la caída? –pregunta Bruce sujetando el nacimiento de su nariz con el pulgar y dedo medio.

  –Dick llamó a la policía para que se lo llevara –le digo.

   –¿Qué hiciste qué? –pregunta Bruce a Dick molesto nuevamente. Mi hermano gira su cuerpo y cubre su entrepierna, previniendo otro ataque de nuestro padre a su todavía adolorida hombría.

   –Pero yo lo evité, hice explotar el pecho de Nightwing y con una bomba de humo, huimos en “Red Bird”, lo dejé en un callejón en Gótica.

   –¿Lo dejaste dónde? –me pregunta empujándome– ¿Es que los dos son idiotas? ¿Por qué no lo trajeron a la mansión? esperaba mucho, mucho más de ti, Tim. ¿Qué carajos tienes que meter a la policía Dick? primero tenemos que resolver esto como familia, si tiene que ir a Blackgate, irá a Blackgate, si tiene que ir a Arkham, irá a Arkham, pero antes, hemos de resolver esto aquí.

   –Fui yo quien llamó a Tim y le pedí que fuera a Blüdhaven para rescatar a Dick –interviene Bárbara– no es que dude de Jason, él sigue ahí y es el mismo que conocemos.

   –¿También tú te vas a poner de su lado? –la cuestiona Dick.

   –Luego hablamos tú y yo –sentencia Bárbara agresivamente, creo que también está enojada con Dick, por ocultarnos que Jason vivía– Hay algo más con él, algo que lo acompaña en todo momento –Bárbara continua– su traje tiene una conciencia independiente, es una inteligencia artificial autónoma, lo pude ver con mis propios ojos, lo llama Red.

   –¡Claro! ¡Por eso su traje es tan genial! –comento emocionado, no lo puedo evitar, banda, me siento agradecido con ese tal Red por ayudar a Jason a salvar mi vida.

   –¿Algún otro secreto más que me hayan ocultado? –pregunta Bruce irritado– ¿En qué momento comenzamos a ocultarnos cosas?

   –Desde que Jason murió –murmura Dick de forma casi inaudible.

   –¿Qué dijiste cabrón? –le reclama Bruce.

  –Hay algo más –interrumpe Steff, todos la voltean a ver, yo agacho la cabeza y retrocedo– Tim y yo descubrimos que Sheila Haywood mintió, perdió al hijo del Guasón a los tres meses de embarazo, se embarazó de otro hombre casi inmediatamente y entonces nació Jason, fue prematuro de siete meses, Jason no es hijo del Guasón.

   Bruce se deja caer sobre el sillón. De todas las noticias recibidas, claramente esta es la peor. Se equivocó, él alimentó una mentira que llevó a la muerte de mi hermano, tal revelación significa que todo ha estado mal desde un inicio. Él, sin así desearlo, jodió toda la vida de Jason, el peso de lo ocurrido desde que nació, hasta que se convirtió en Capucha Roja, ha caído sobre sus hombros. Mi padre se lleva las manos a las sienes y se encoge colocando sus codos en las rodillas.

   –¿Por qué no me lo dijiste antes Tim? –me pregunta Bruce con un susurro.

   –Pensé que no tenía caso, dado que ambos ya estaban muertos. Sabía que te iba a herir y no quería lastimarte.

Alfred Pennyworth
   Después de un par de minutos, Katy se acerca a él y le toca el hombro para preguntarle.

   –¿Qué vamos a hacer ahora?

   –Eso es obvio –responde Alfred enérgicamente– tenemos que recuperar a Jason… al amo Jason, no podemos abandonarlo... nuevamente.

   –¡Ya lo escucharon! –confirma Bruce poniéndose en pie– Tim, encárgate de crear el plan para capturar a Capucha Roja, si hay alguien aquí que puede leer al actual Jason y explotar sus debilidades, ese eres tú, no te limites, utiliza cuanto recurso sea necesario, financiero, tecnológico o humano, puedes disponer de todos los que estamos en esta habitación como peones en tu tablero de ajedrez ¡lo quiero en esta sala, frente a mí! ¿entiendes? –ordena elevando la voz mientras mira a Dick con furia.

   –Así lo haré –le respondo. Él deja el despacho y sube a su recámara, Alfred lo sigue.

   Uno a uno, todos abandonan la habitación, hasta que solamente quedamos Dick y yo. Él mira por la ventana con los brazos cruzados, está molesto.

   –No entiendo, ¿qué tiene toda la familia con Jason? ¡cómo no se dan cuenta! – me dice.

   –No entiendo ¿qué tienes tú en su contra? –le respondo.

   –¿Además de que me disparó a matar? –responde de forma sarcástica.

   No me refiero a eso, algo pasa con Dick, no es posible que no nos dijera que Jason estaba vivo, algo le sucede, estoy seguro de que le avergüenza admitirlo, no se lo voy a preguntar, espero que llegado el momento, nos cuente los motivos reales que lo llevaron a ocultarnos esto.

   –Tengo memoria fotográfica y he recordado el momento en el que te salvé, él si te iba a asesinar, de eso no hay duda, pero también recordé lo que le dijiste para que lo hiciera.

   –¿Eso a que viene?

   –Le dijiste: “...tú siempre serás el que vino después de mí, mi reemplazo, un repuesto, un segundón” –repito palabra por palabra

   –Quería provocarlo para ponerlo a prueba.

   –Cuando era Jason un bebé, él vivió en esta casa durante más de un año ¿te diste cuenta de las reacciones de Alfred y Bruce? tú no eres el primero Dick, nunca lo fuiste, Jason lo es, siempre lo ha sido y siempre lo será.

   –¿A qué viene esto? ¿quieres pelear? –me dice con una postura intimidante.

   –No, quiero hacerte entender las cosas, para eso debo primero, ponerte en tu lugar –le respondo con una pose similar, aunque he logrado crecer, él sigue siendo más alto y robusto– Para Bruce, Jason es su hijo, tanto como lo es Damian, para él Damian es su hijo, tanto como lo eres tú y tú eres su hijo, tanto como lo soy yo, no tengo dudas al respecto. No se trata de buscar quién llegó primero o quién tiene más antigüedad, tampoco de biología, ADN o de compartir un apellido, somos una familia, porque nos une algo mucho más profundo que esas convenciones, eso es lo que tú y sobre todo Jason no entienden, se olvidaron de que son hermanos. Tú eres mi hermano, yo te quiero mucho Dick, tanto como a Jason, si tú estuvieras en su situación, igual te defendería y no te daría la espalda, no le di la espalda, ni siquiera al pinche culero de Damian, que es un dolor de cabeza y una patada en las bolas. Todos ustedes son mi familia y si te he molestado o herido por defender a Jason, te pido perdón, no ha sido mi intención, de todo corazón, perdóname Dick.

   Sorpresivamente me abraza firmemente, Jason alguna vez me dijo que Dick era el mejor abrazando y no está equivocado, pero Jason se subestima, ni siquiera en los brazos de Bruce, me he sentido tan seguro como en los de Capucha Roja.

   –No tengo nada que perdonarte Tim, te doblo la edad y aún así no soy ni la mitad de sabio de lo que tú eres –me dice al oído– te quiero mucho hermano… –suspira– …y también quiero mucho a Jason, no tienes idea de cuánto.

   Él deja de abrazarme y se aleja unos pasos para decirme.

   –La verdad es que estoy muy triste y enojado con él por atreverse a dispararme, al mismo tiempo, estoy muy avergonzado conmigo mismo por no haber hecho más por él cuando supe que estaba vivo, no puedo ni mirarlo a la cara, lo traicioné dos veces Tim. Para mí, era más fácil enojarme con él por convertirse en Capucha Roja, que admitir mi… –vuelve a suspirar, sus ojos se humedecen un poco– vamos a recuperarlo y solucionaremos todo lo que está mal, me he portado como un imbécil.

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   Atrapar a Capucha Roja ha resultado ser un verdadero reto, mi hermano se esfumó completamente, ya no ocupa las antiguas instalaciones de Oráculo, que por cierto, ya aseguramos, Bárbara cree que él tiene una nueva versión de este software que le ayuda por lo menos a ocultar todo indicio de sus operaciones, ya que ella ha intentado rastrear ubicaciones o interceptar comunicaciones sin éxito. La secrecía que guarda Jason es impresionante, al saberse descubierto, ha tomado todas las precauciones posibles para evitar ser capturado, incluso él ya no es la cara de su organización, cualquier acto público o declaración, la realizan sus manos derecha e izquierda, David y James, dos mercenarios experimentados que lo acompañaron en su primera aparición pública, ellos robaron un helicóptero y le ayudaron a secuestrar al gobernador.

   Dick y yo planeamos infiltrarnos en su organización criminal. Con el fin de no levantar sospechas, Bárbara pidió ayuda temporal a nuestra hermana Cassandra, quien voló desde Hong Kong. Hace más de un año que no sabíamos nada de ella, sólo mantenía un precario contacto con Bárbara, ahora Cass, se hace pasar por Nightwing en Blüdhaven. Steff, simula ser yo, ha vuelto a ser Robin, utiliza una peluca de pelo corto oscuro y el traje oculta su cuerpo de mujer, si la ven a seis metros de distancia o más, dirían fácilmente que soy yo, patrulla junto a Batman la ciudad, para todo el que la investigue, ella se encuentra en misiones secretas con los Jóvenes Titanes. Katy permanece siendo Batwoman y Damian en la mansión.

   El rol que ha asumido mi hermano Dick de 33 años, es el de un buscapleitos alcohólico que fue abandonado por su esposa, yo soy un huérfano problemático que vive en las calles, sobrevivo robando. Ambos logramos, cada uno por nuestra cuenta, hacer contacto de forma “causal” con algunos de los secuaces de menor rango dentro de los “Capuchas Rojas” y nos han reclutado. Como parte de mi coartada, para lucir menos “fresón”, me he dejado crecer la barba y mal teñido de rubio, una fracción de mi pelo oscuro. Steff y Damian se cagaron de risa al verme, me dicen el chocoflan XD. Creen que es innecesario, pero el niño me hizo viral, alguien puede reconocerme.
                            
   Aunque al inicio, el objetivo era recabar información de inteligencia. Al formar parte de esta célula criminal, me doy cuenta de que mi hermano ha hecho muy bien las cosas, sus hombres le son fieles por convicción, no por temor, es un buen líder, todos se consideran una gran familia, cada uno de ellos estaría dispuesto a dar su vida por Capucha Roja.

   También descubro que tienen un código moral muy estricto respecto a la venta de droga a menores y no dañar a adultos mayores o mujeres. Estas restricciones me han impedido ascender en la organización, pues por mi edad, generalmente se me asignan trabajos que no conllevan mucho riesgo. Dick en cambio, ascendió rápidamente, se ha hecho líder de una sub-división en tan sólo seis semanas, dentro de mis limitaciones, yo no me quedé atrás, logré convertirme en el asistente de un líder de división, es un hombre de 50 años, he logrado que confíe ciegamente en mí, incluso me da consejos de vida, en ocasiones me trata como a un hijo.

Chocoflan encubierto
   Todos los “Capuchas Rojas”, son buenos hombres, trabajadores y leales, no son criminales desalmados, persiguen un ideal, que es el bienestar de la ciudad. Esto significa, que desde el inicio, Jason buscó deliberadamente reducir el crimen y la violencia en la región, no fue solo un efecto secundario, para eso es que ascendió y se colocó a sí mismo a la cabeza. Siendo justos, no puedo más que elogiar el desempeño de mi hermano como mafioso. La lealtad ciega de sus seguidores, es la que finalmente ha inspirado mi plan maestro.

   La primera fase, consiste en difundir sutilmente dentro de su organización el rumor de que han secuestrado a Damian Wayne, que la familia lo quiere guardar en secreto y por eso no se ha hecho público. El crimen lo cometió, nada más y nada menos, que Gatúbela, incluso Dick y yo hemos dejado indicios de donde podría estar ocultándose ella.  Mi objetivo es sembrar una pista de inteligencia de forma orgánica, para que se esparza y llegue casualmente a oídos de Jason, él confía en sus hombres, así que no debería anticipar que todo es una trampa, la información provendrá de su círculo más íntimo.

   La segunda fase es efectivamente raptar a Damian, Bruce ha pedido el apoyo de Selina, le ha cobrado 500 millones de dólares por hacer el trabajo, ha dicho también que quiere libertad absoluta para divertirse con Capucha Roja, no le hemos comentado que él es Jason, para que al descubrirlo su reacción de sorpresa sea natural y éste no sospeche de ella. Tampoco el niño fue informado de que sería secuestrado, él no sabe nada del plan, de esta forma su secuestro es más realista. Lo lamento por Selina, ese mocoso no se va a dejar secuestrar fácilmente, va a intentar matarla. Una vez concretado el secuestro, Gatúbela llevará al niño a una ubicación secreta irrastreable que Bárbara seleccionó, es entonces, cuando Katy le va a explicar a Damian el plan y su rol fundamental en la captura de Capucha Roja.

   La tercera fase es capturar a Jason cuando acuda al rescate de Damian, por supuesto, después de que Selina se haya divertido con él. También, tengo preparada una cuarta fase, llamada reconciliación, para cuando lo llevemos a la mansión, el buen Alfred es pieza clave para ello. ¡Eso es todo, banda! ese es mi humilde plan, he tendido las redes, espero que mi hermano caiga redondito.

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