ROBIN & SUPERBOY (9/14): IMPOSTOR - Las Bolas de Pablo

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23 sept 2021

ROBIN & SUPERBOY (9/14): IMPOSTOR

Escrito por: FerchoMX
Contiene: Ballbusting hombre/hombre


Soy Batman

   Son las cuatro de la maƱana, me dirijo de vuelta a la mansiĆ³n Wayne, estuve toda la noche patrullando la ciudad. Mi mayordomo, Alfred, fue aprehendido junto con el resto de la familia. En casa solamente me esperan Titus, mi fiel perro, quien a pesar de saber que no soy su Damian, me demuestra cariƱo y una vaca a la que curiosamente le tengo mucho afecto. Patrullar GĆ³tica me da un sentido de propĆ³sito, siento que hago algo de utilidad y positivo. Diferente de simplemente obedecer las Ć³rdenes de Talia al Ghul, mentir para cumplir sus objetivos o sucumbir a mis bajos instintos carnales. Creo que la vida de vigilante no es tan mala, podrĆ­a hacerlo con gusto por lo que resta de mi existencia. Admito que me gusta ser Batman, me enorgullezco de mantener el cĆ³digo moral de mi padre y no matar. 


    Sin ningĆŗn aviso, en el tablero del batimĆ³vil se despliega un mensaje entrante que dice:


“SĆ© que eres un impostor”

 

   El remitente de tal misiva es un nĆŗmero que yo tengo registrado bajo el nombre de “Bartolo”. En seguida, llega otro recado con una hora y un lugar. Yo respondo cambiando el punto de reuniĆ³n, Bart acepta mi propuesta. Al dĆ­a siguiente, a la una de la tarde lo recibo en el departamento de Richard Grayson en BlĆ¼dhaven.

 

   Bartolomeo Allen es un muchacho de dieciocho aƱos, rubio, de estatura media, muy apuesto, mientras toma asiento en mi sofĆ” puedo admirar su musculoso cuerpo, pues en esta ocasiĆ³n viste con una playera negra, sin mangas y unos pantalones vaqueros rotos. 

 

   —Lo sĆ© todo. VisitĆ© el futuro, cada lĆ­nea de realidad posible, tres millones. En ninguna de ellas RED se vuelve una amenaza, ni sucede lo que has dicho. Eres un mentiroso, Damian. Si es que en verdad puedo llamarte asĆ­ —afirma el velocista.

 

   —¿Debo creer que hiciste tal cosa? Flash dijo que viajar en el tiempo era peligroso.

 

"Bartolo"
    —Lo es, me pude haber desintegrado y fundirme con la fuerza de velocidad —responde Bart—. Mi conexiĆ³n es mĆ”s fuerte, lo que hice fue imprudente, pero no lo resistĆ­, tenĆ­a que comprobar si lo que dijo Jason era verdad.  

   —¿CreĆ­ste en la palabra de mi hermano?

 

   —Si lo que Jason decĆ­a era verdad, eso significaba que yo tenĆ­a una oportunidad.

 

   —Lo que dices saber, ¿lo has comentado con alguien? —pregunto al chico.

 

   —No, todavĆ­a no.


    Yo sonreĆ­ en mi interior, si me deshacĆ­a de Ć©l, podrĆ­a seguir disfrutando mi vida como vigilante de GĆ³tica. ¡Carajo! ¿Por quĆ© tengo que seguir eliminando gente para poder ser feliz? ¿Por quĆ© solo, no me dejan de estorbar? ¡QuĆ© difĆ­cil es ser un impostor!

 

   —¿Tanto me odias? ¿Es tanta tu rivalidad conmigo, que has inventado todo esto? ¿No te bastĆ³ con molerme las bolas a patadas aquella noche en casa de los Queen?

 

   —PensĆ© que llevabas tu traje de Robin camuflado, nunca sales sin Ć©l, o bueno, Damian nunca sale si no lo lleva puesto —responde—. No era mi intenciĆ³n hacerle daƱo, yo estaba muy molesto y habĆ­a bebido mucho. Yo quiero mucho a Damian, todavĆ­a soy “fanĆ”tico de lo sensual”, justo por eso, sus comentarios y burlas me hacĆ­an sentir mal. Entre mĆ”s te importa una persona, mĆ”s hirientes son sus palabras. ¿Sabes por quĆ© no se lo he dicho a nadie? Tu secreto —pregunta con una sonrisa y una mirada coqueta.

 

   —SorprĆ©ndeme —digo recargĆ”ndome confiadamente en el sillĆ³n.

 

   —Ahora que sĆ© que tĆŗ eres gay, eso significa que Damian tambiĆ©n lo es. Sin embargo, Ć©l no se fijarĆ­a en mĆ­, porque es muy claro que quien le gusta es Jon. Eres una versiĆ³n mejorada y mucho mĆ”s atractiva de Ć©l, cogerte y que me cojas duro y muy rico, es todo lo que puedo alguna vez desear. Si no lo haces, antes de que puedas parpadear, yo estarĆ© contĆ”ndole esto a mi abuelo y a la Liga de la Justi…

 

    Me levanto de mi asiento y me acerco a Bart, con calma lo desnudo hasta revelar una sensual y moderna trusa blanca, la cual me permite admirar sus preciosos genitales. Ɖl estĆ” completamente inmĆ³vil e indefenso, como si fuera un muƱeco sexual.


 

Un muƱeco sexual
  —Este no es el departamento de Richard —comento—. Su “cuchitril” queda cinco pisos debajo, estamos en la azotea del edificio. Todo este piso, yo lo materialicĆ© usando el poder de mi voluntad —en ese momento revelo poseer el anillo de Linterna. Los muebles, paredes, pasillos, toda la decoraciĆ³n se tiƱe de color verde—. Incluso el aire que respiras, Bart, estĆ” hecho de mi voluntad. No puedes hacer nada que yo no quiera, no importa cuan veloz seas o cuanto intentes vibrar tus cĆ©lulas, tu fuerza de velocidad no funciona aquĆ­, en este espacio se hace mi voluntad.

 

   —¿QuĆ© hiciste con Hal? —pregunta el muchacho.

 

   —EstĆ”s por averiguarlo. Aunque a diferencia de Ć©l, creo que a ti te va a gustar y lo vas a gozar.

 

    Bart habĆ­a quedado con las piernas abiertas, sentado en el sofĆ”, sus bolas se marcaban pendientes del filo del asiento en su trusa. Ese chico tenĆ­a la cara de un bebĆ© y el cuerpo de un hombre. Yo pateo su enorme bulto, Ć©l grita debido al dolor causado.


     ContinĆŗo castigando con mi pie su hombrĆ­a, hasta que su cuerpo se desliza al suelo, manteniendo las piernas abiertas. Es entonces cuando decido darle varios pisotones con agresividad.

 

    —No importa cuanto tiempo me tome, yo te voy a dar por lo menos cien patadas y cien golpes —digo—. Poseo los recuerdos de Damian, creo que es justo que tĆŗ sientas lo mismo que nosotros sentimos.




   Ć‰l sonrĆ­e al escuchar mis palabras, puedo notar que sus pupilas estĆ”n dilatadas y su rostro ruborizado.

 

   —¡Hazlo! Por favor, destroza mi hombrĆ­a y tĆ³mame por la fuerza —dice de forma suplicante.

 

   ¿QuĆ© carajos pasa con este chico depravado? Ɖl sabe que yo soy un clon, aun asĆ­, me desea. Quiere que yo lo maltrate, me ofrece voluntariamente su cuerpo, a pesar de conocer que algo muy malo le hice a Hal, y que quizĆ” soy un villano que podrĆ­a asesinarlo.

 

   —PodrĆ­a matarte en este momento —afirmo.

 

   —PodrĆ­as hacerlo, pero, ¿puede ser despuĆ©s de que hayamos cogido?, por favor —dice con una pĆ­cara sonrisa manipuladora—. Quiero tocar y sentir tu cuerpo, frotarme contra tu barba, besar tus labios y fundir mi lengua con la tuya. Deseo recorrer cada parte de ti y que tĆŗ recorras cada rincĆ³n de mi anatomĆ­a. AnsĆ­o penetrarte y que me claves tu verga, quiero que nuestros cuerpos se vuelvan uno solo. Si luego de eso me matas, yo morirĆ© con una enorme sonrisa.

 

Destroza mi hombrĆ­a...
   Sus palabras no solamente provocan que mi miembro viril se levante, tambiĆ©n me hacen sentir “algo” en mi interior, ese “algo”, solo puede ser descrito como felicidad. Me quito los zapatos y coloco mi pie sobre sus genitales. Con mi planta palpo su par de enormes bolas y las llevo hacia su pelvis, para entonces apoyar todo mi peso y aplastar. El chico se retuerce gimiendo de desmesurado placer. Yo me arrodillo entre sus piernas, tomo cada una de sus suaves y rosadas albĆ³ndigas con mis manos y las aprieto con toda mi fuerza. Sus gemidos se tornan agudos y muy escandalosos, casi suplicantes, por un instante sus masculinas esferas pierden su sĆ³lida forma ovalada. Antes de hacerlas estallar, decido soltarlo.

 

   —¿Por quĆ© paras? —pregunta jadeante y muy agitado—. ContinĆŗa. Tengo resistencia superior y un factor de curaciĆ³n elevado, soy metahumano, ¿recuerdas? TĆŗ eres un hombre ordinario, crees que me haces daƱo, pero no es asĆ­.

 

    El chico flexiona las piernas quedando en una posiciĆ³n similar al parto, dejando vulnerables sus gĆ³nadas.

 

   —GolpĆ©alas, dales duro, hĆ”zmelas estallar —dice relamiĆ©ndose los labios.


   Yo lo obedezco, retiro su ropa interior. Con mis puƱos golpeo lo mĆ”s fuerte posible de forma continua sus bolas, sin descanso. Pierdo la cuenta de las veces que mis nudillos se estrellaron contras sus testĆ­culos, pero debieron ser cientos. Ɖl continĆŗa gimiendo, flexionando y abriendo todavĆ­a mĆ”s las piernas para permitirme castigar su masculinidad. No sĆ© cuĆ”nto tiempo pasĆ³ con exactitud, pero debo admitir que me cansĆ© de golpearlo, y aunque colorados, sus Ć³rganos sexuales permanecĆ­an inmutables.

 

   El descarado chico era tan flexible que recostado en el piso atorĆ³ la parte trasera de sus rodillas bajo su axilas, dejando su trasero completamente vulnerable para una deliciosa embestida. No resisto mĆ”s, me desnudo y hundo mi lengua en aquella cavidad, durante varios minutos me dedico a darle placer con mi boca, quiero humedecerlo, deposito en Ć©l toda la saliva que mis glĆ”ndulas pueden producir. 


   Al tiempo que aprisiono con una de mis manos su racimo de jugosas y carnosas frutas prohibidas, escupo en repetidas ocasiones sobre la palma de mi otra mano para lubricar y estimular mi miembro viril.


    Finalmente, lo embisto. La totalidad de mi trozo de carne invade su juvenil cuerpo. Ɖl gime de placer, gira los ojos hasta ponerlos en blanco y cierra los pĆ”rpados arqueando el cuello hacia atrĆ”s. Yo continĆŗo estrujando con todas mis fuerzas sus testĆ­culos, como si quisiera exprimirlos para hacer brotar en abundancia sus semen. Ɖl se estimula a sĆ­ mismo mientras yo muevo mi pelvis, el sonido de mis huevos estrellĆ”ndose contra su trasero una y otra vez no cesa.

 

    Luego de veinte deliciosos minutos, exclamo virilmente. Jadeante me dejo caer sobre Ć©l, el chico desenreda sus piernas y me abraza con fuerza, en seguida me besa, primero con ternura, despuĆ©s con pasiĆ³n, como si deseara succionar mi alma a travĆ©s de mi boca. Quedo recostado bocarriba con Ć©l encima de mĆ­. Se coloca a horcajadas sobre mi cuerpo, aprisionando mis brazos con sus poderosos muslos, lleva su mano hasta mi hombrĆ­a y comienza a apretar con potencia.

 

—¿CĆ³mo es que el piso que materializaste sigue intacto? —pregunta.

 

—Tengo una voluntad fuerte —respondo. SĆŗbitamente, corto el suministro de aire alrededor de su cabeza, Ć©l comienza a sentirse asfixiado—.  La excitaciĆ³n sexual no interviene con mi fuerza de voluntad, creo que incluso se acrecenta exponencialmente, porque quiero poseerte y jamĆ”s dejarte ir —explico. En ese momento le permito volver a respirar.

 

   Ć‰l frota mis imponentes pectorales y nuevamente me besa con pasiĆ³n. Se desplaza, recorriendo con su lengua cada uno de mis abdominales, hasta quedar entre mis piernas y comienza a golpearme con mucha fuerza, yo lo permito. Aunque no es Superman, sĆ­ posee fortaleza sobre humana, pero no me importa, ese chico me dejĆ³ castigar sin piedad su virilidad, yo le voy a corresponder de igual manera. Cada uno de sus poderosos golpes me hace temblar y envĆ­a poderosas seƱales nerviosas a todo mi cuerpo, eso solamente enciende mi lĆ­bido aĆŗn mĆ”s. 


     Empieza a chupar mi verga, consigue que se levante nuevamente, y abarcĆ”ndola por completo, no deja de succionar hasta conseguir extraer la leche que me queda, Bartolomeo es un experto mamando vergas, posee ademĆ”s una garganta muy profunda.

 

    Bart eleva mis piernas para colocarlas sobre sus hombros y sin previo aviso me penetra. Hunde dentro de mĆ­ su muy largo miembro cabezĆ³n, similar a un grande y grueso hisopo. Yo me estremezco, es la primera vez que alguien me lo hace. Semanas atrĆ”s estuve dispuesto a permitir que Jon lo hiciera, que Ć©l fuera el primero, hasta que su padre nos interrumpiĆ³. La sensaciĆ³n es totalmente nueva para mĆ­, es doloroso, pero al mismo tiempo, muy, muy placentero. Yo gimo y grito con deleite, no me gusta contenerme, tal vez estĆ© siendo muy escandaloso, pero es que el pedazo de carne que dentro de mĆ­ estĆ”, es simplemente excepcional. Claramente percibo el ir y venir de su falo, restregĆ”ndose en mi interior. Se inclina hacia mĆ­ y me besa sin detener el contoneo de su pelvis en mi trasero, al tiempo que estruja mis bolas.

 

    La combinaciĆ³n es brutal, sus labios callan mis gemidos, su mano aplasta mis testĆ­culos y su verga penetra mi trasero, sin siquiera tocar mi pene, este eyacula por tercera vez ensuciando mi torso y el suyo. Bart gime agudamente, es la seƱal de que estĆ” llegando al orgasmo, su cĆ”lido semen inunda mi recto. Retira su miembro y nos separamos, quedando recostados en el suelo. Este chico me “deslechĆ³” por completo, mis bolas deben de estar secas en este momento. ¡Dios! Fue tan delicioso.


   Me siento satisfecho y complacido, inesperadamente crece dentro de mĆ­ un gran afecto por el apuesto y musculoso chico que yace junto a mĆ­. Ɖl me ha dado una clase de placer que no se obtiene por la fuerza, muy diferente a mis experiencias previas violentando superhĆ©roes. AprendĆ­ que no hay nada mĆ”s bello que entregarte a una persona, y que esa persona se entregue a ti por voluntad propia. Comienzo a creer que todo lo que he hecho ha estado mal, incluso me siento avergonzado por abusar de Clark y Hal. 


    Bart se levanta, descaradamente se pone mi ropa interior negra, toma su trusa blanca y la arroja hacia mi rostro, yo me la pongo. AsĆ­ sin mĆ”s, mi amante y yo hemos intercambiado prendas.




   —¿AsĆ­ que arriesgaste tu vida, pudiendo desaparecer, tan solo para chantajearme y poder coger conmigo? Me siento halagado —digo al muchacho con una sonrisa. 

 

   —Te mentĆ­, lo siento mucho, de verdad, Damian. DespuĆ©s de lo que acaba de pasar, creo que no solo me gustas, yo tal vez puedo llegar a quererte —dice Ć©l, yo lo miro con una sonrisa de oreja a oreja, siento exactamente lo mismo. Ɖl me devuelve una mirada de preocupaciĆ³n—. CometĆ­ un grave error.

   

   —¿QuĆ© dices? —pregunto sonriendo como estĆŗpido.

 

   —Yo sĆ­ le habĆ­a contado tu secreto a alguien mĆ”s, a mi abuelo Flash, y Ć©l se lo dijo a la Liga de la Justicia, les dije que quedĆ© de verme contigo en un par de minutos, ya van a ser las tres de la tarde —dice mirando un reloj en su muƱeca—. Les mentĆ­ sobre la hora, para poder tener tiempo de coger, antes de que vinieran por ti.

 

    —¿Me engaƱaste? Solo querĆ­as mi cuerpo... tĆŗ... ¿Me usaste? ¿A mĆ­?—digo con profundo sentimiento, melancolĆ­a e incredulidad y... estupor. No puedo creer que este muchacho de dieciocho aƱos, ha conseguido jugar conmigo y manipularme. ¿CĆ³mo carajos fui tan estĆŗpido, para imaginar que alguien podĆ­a quererme a mĆ­, y no a Ć©l, a Damian?

 

   —Escucha, yo te quiero y me arrepiento de haberles dicho, en serio Damian, despuĆ©s de lo que tĆŗ y yo hicimos, te juro que te a…

 

   Nuevamente corto su suministro de aire para callarlo. Escucho dos rĆ”fagas de viento detrĆ”s de mĆ­, son Flash (Barry Allen) y Kid Flash (Wally West).

 

   —¡DĆ©jalo! —grita Flash de manera imponente. Yo permito que el chico vuelva a respirar.

 

   —¡Idiotas! —respondo—. Ambos cayeron en mi trampa.

 

¡Pobres imbĆ©ciles!
Yo soy invencible
    En ese momento convierto el departamento materializado en un cubo verde hecho de mi voluntad, en Ć©l aprisiono a los tres velocistas. Con el poder de mi anillo creo un traje de Batman color esmeralda para vestir mi cuerpo, y me elevo en el aire. Solo para encontrarme rodeado por Shazam, La Mujer Maravilla, Cyborg, Aquaman, el Detective Marciano, los Titanes y los JĆ³venes Titanes. Todos los superhĆ©roes de este puto mundo, excepto la batifamilia, se han congregado en BlĆ¼dhaven para luchar contra mĆ­. ¡Pobres imbĆ©ciles! No tienen ninguna oportunidad. Hal tal vez no lo sabĆ­a, pero Ć©l, al ser un Linterna, era el mĆ”s poderoso superhĆ©roe de la Liga de la Justicia. Ahora que yo poseo este poder, soy invencible.


NOTA: El arco de Damian adulto, culmina en el siguiente episodio. Titulado "BATMAN VS ROBIN", o lo que es lo mismo, Damian vs Damian.


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